Autor: REBECA LUENGO
El músico coquimbano que desde la Parte Alta fija sus ojos en Europa
Jean Ángelo Sáez Araya es un músico que nació entre cerros, coros infantiles y sacrificios siempre ligado a este importante monumento en este populoso sector de Coquimbo, hoy se prepara para ser becado en el Pontificio Instituto de Música Sacra en El Vaticano, cumpliendo uno de sus más grandes sueños.
UN VIAJE DESDE LA CRUZ AL CORAZÓN DEL VATICANO Coquimbo El músico coquimbano que desde la Parte Alta fija sus ojos en Europa En la Parte Alta de Coquimbo, bajo la sombra inmensa de la Cruz del Tercer Milenio, hay historias que no siempre se escuchan. No hacen ruido, no llenan estadios ni aparecen en grandes titulares.
Son relatos que crecen en silencio, entre familias esforzadas, escuelas de barrio y niños que descubren, casi sin darse cuenta, que la música y el arte, esa que muchas veces ven tan lejana, puede cambiarles la vida. La historia de Jean Ángelo Sáez es una de ellas.
Nacido en 1997, llegó a Coquimbo siendo niño y desde entonces se reconoce, sin dudarlo, "como coquimbano de la Parte Alta". Su familia materna es del sector, y fue allí -en ese territorio muchas veces olvidadodonde comenzó a forjarse una vocación que hoy lo llevará nada menos que a estudiar al Vaticano. LA MÚSICA COMO VOCACIÓN Su primer encuentro con la música no fue en un conservatorio ni en una academia privada. Fue en el Colegio Padre Alberto Hurtado, ubicado frente a la Cruz del Tercer Milenio, cuando apenas tenía siete u ocho años. En ese tiempo se formó el Coro Infantil Juan Pablo II, y Jean Ángelo fue parte de él. Cantaban música religiosa, participaban en misas dominicales y en distintas actividades ligadas a la Cruz. "Esa fue mi primera incursión en la música. Ahí comenzó todo", recuerda. La figura que marcaría profundamente su camino fue la del profesor Cristián Castillo, director del coro, compositor y organista. "La imagen de él me llegó muy profundamente. A los nueve años yo dije: quiero ser músico", relata. No como una carrera aún, sino como una necesidad vital. Un impulso que se aferró a él y nunca lo soltó. A los diez años, su padre Domingo le regaló un pequeño teclado Casio. No había mayores recursos ni profesores particulares. En la Parte Alta de Coquimbo, acceder a clases formales era difícil. Pero eso no fue un obstáculo solo el inicio de una etapa autodidacta marcada por la curiosidad y la pasión. "Era más complejo tener profesores, todo era investigar, escuchar, repetir", cuenta.
Uno de los momentos que recuerda con mayor emoción fue cuando su profesor le regaló dos discos compactos: el Concierto para piano Nº26 "Coronación" de Mozart y Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. "Cuando escuché eso por primera vez pensé que era algo, una música maravillosa. Fue descubrir un mundo nuevo", confiesa. Ese sonido, esa estructura, ese dramatismo, se convirtieron en la base de su identidad musical. Recuerda también con cariño al padre Ramón Bravo, quien le regaló su primer violín En 2007, con apenas diez años, viajó junto al coro a Santiago para cantar en el Mes de la Solidaridad. Allí interpreto repertorio frente a la entonces Presidenta Michelle Bachelet. Fue su primer gran escenario, el primer contacto con el público fuera de su barrio. "Ahí uno empieza a formarse, a entender lo que significa expresarse frente a otros", dice Jean Angelo. Con el tiempo, el coro se disolvió. El profesor dejó el colegio y Jean Angelo continuo solo. Entre los once y los diecisiete años estudió en el Colegio Claudio Arrau y siguió estudiando piano, teoría musical y violín con largas horas de autoaprendizaje. Ya en la enseñanza media comenzó a componer sus propias obras, siempre inspirado en la música barroca italiana en un lenguaje que muchos consideran lejano, pero que para él está lleno de vida. LA CRUZ COMO SIMBOLO DE NUEVA VIDA La Cruz del Tercer Milenio no fue solo un símbolo urbano en su historia. Fue, como él mismo dice, su casa. Allí cantó, allí estrenó su primera obra importante en 2016, un quinteto de cuerdas interpretado en uno de los brazos del monumento, cuando tenía apenas 18 años. "Todo está conectado. Coquimbo Autor: REBECA LUENGO. El músico coquimbano que desde la Parte Alta fija sus ojos en Europa Superamos un récord mundial con la Cruz, el colegio, la música sacra. .. ahí se formó todo lo que soy", afirma. Ese mismo año comenzó a dar clases de piano en la Casa de las Artes y a presentarse en conciertos locales. Más tarde, su camino lo llevó a Santiago. En 2019 ingresó a la Universidad de Chile para estudiar Licenciatura en Composición, aunque solo permaneció un año. "No era exactamente lo que yo buscaba. Yo quería aprender música del siglo XVIII, y eso no se enseñaba como yo esperaba", explica. Lejos de rendirse, siguió construyendo su camino. Su música comenzó a escucharse en escenarios importantes como la Universidad de Santiago, el Palacio Larraín y, especialmente, el Club de la Unión, donde desde 2022 se desempeña como músico residente. Allí ha estrenado conciertos para piano y cantatas, consolidando una voz propia dentro del panorama musical clásico chileno. Pero el sueño siempre estuvo más allá. Italia. Roma. El corazón de la música sacra. En 2023 retomó contacto con el padre Ramón Bravo, figura clave en su infancia y hoy sacerdote en Italia. Fue él quien le sugirió postular al Pontificio Instituto de Música Sacra del Vaticano, una de las instituciones más prestigiosas del mundo en este ámbito. Jean Angelo ya había investigado esa posibilidad. Preparó audiciones, envió grabaciones -entre ellas, un preludio de Bachy reunió la documentación requerida. Contó además con una carta de recomendación del arzobispo de La Serena, René Rebolledo, quien avaló su talento y compromiso. Hoy se encuentra en la etapa final del proceso: rendir la prueba presencial en Roma. "Ya estoy casi aceptado", dice con una mezcla de emoción y cautela. La licenciatura en composición con mención en música sacra se extiende por aproximadamente cuatro años. Pero su experiencia en Italia irá más allá de las aulas.
En la parroquia Santa María Regina Valle Martella en Zagarolo, Roma, donde sirve el padre Ramón Bravo, asumirá funciones como maestro de capilla: organista, director de coro y compositor. "Es el sueño del pibe", reconoce entre risas. Nada de esto ha sido fácil. Para sostenerse en Santiago, Jean Angelo trabaja como profesor de piano durante la semana y como conserje los fines de semana. Ahorra cada peso pensando en el viaje, en la visa, en los seguros, en el pasaje solo de ida. Su padre falleció en 2019, pero siempre lo apoyó y se sintió orgulloso de su camino. Su madre, Ana Jaqueline, inspectora de patio en un colegio, no puede financiar sus estudios, pero lo sostiene con algo igual de poderoso como es la fe y orgullo. "Ella reza por mí. Eso es lo que puede dar, y para mí es enorme", dice.
A sus 28 años, Jean Angelo sabe que no solo va a estudiar a Roma, él va a representar a Coquimbo, a la Parte Alta, a esos niños que crecen entre cerros y que muchas veces no tienen acceso al arte, pero está seguro que "la gente tiene hambre de cultura". Por eso sueña con vivir y seguir aprendiendo en Roma, pero también volver y enseñar en los sectores donde él mismo creció, porque tal como el ejemplo de su niñez y juventud "hay talento, hay niños y jóvenes con muchas ganas pero solo faltan oportunidades. Es importante que, como yo, puedan presentarseles nuevas posibilidades y, con estudio, fuerza de voluntad y superando obstáculos, cumplan sus metas y cambien sus vidas', añade el joven.
Por ahora, con su próximo viaje a Roma y estudiando en el Vaticano desde octubre del 2026, Jean Ángelo está cumpliendo uno de sus más grandes sueños, espera poder presentar en Coquimbo una obra par Fagot que compuso un año después del terremoto y tsunami del 16 de septiembre del 2015. Su historia como dice el joven es de resiliencia, de fe en el talento y de sacrificio silencioso.
Desde un coro infantil frente a la Cruz del Tercer Milenio hasta las puertas del Vaticano, Jean Ángelo Sáez demuestra que los sueños no entienden de geografía ni de recursos, sino de pasión, constancia y amor profundo por lo que se hace.
Un reencuentro y una nueva oportunidad Quien está orgulloso y feliz de este nuevo sueño que cumple Jean Ángelo Sáez es el sacerdote y ex presidente de la Fundación Cruz del Tercer Milenio, Ramón Bravo, quien también fue uno de los gestores de este proyecto.
Bravo recuerda y comenta desde Roma que fue por el año 2005 que conocio a Jean cuando se incorporó al primer coro de niños que el sacerdote fundó en la Cruz, un hito que para Bravo no es solo una estructura, sino que un símbolo que mira hacia Roma y que ha permitido, bajo su sombra cambiar la vida de todo un sector. "Jean Ángelo estaba en esos cerros y lo recuerdo junto a su familia, su padre ya fallecido y cuando me comentaba de su sueño y que tenía tantas preguntas, era un chiquillo muy inquieto" Si bien perdieron contacto por varios años, se reencontraron y Ramón Bravo fue una guía para elegir el lugar donde podría estudiar su pasión, en el Pontificio Instituto de la Música Sacra. "Sé que es un gran pianista e intérprete de diversos instrumentos y que desde los cerros de la Parte Alta, desde la Cruz venga a Roma a perfeccionarse, es una gracia, no solo es mi alegría, sino que la alegria del Señor Arzobispo René Rebolledo y creo que dará muchos frutos su venida a Italia". Bravo agrega que desde Roma están siempre apoyando para que los jóvenes puedan perfeccionarse y cumplir sus sueños. "Nosotros no podemos cerrar puertas, debemos abrir portones para los muchachos chilenos. Yo soy el más feliz con este proceso de Jean Angelo y estoy seguro que será un gran músico representando a Chile". Autor: REBECA LUENGO.
Un reencuentro y una nueva oportunidad Quien está orgulloso y feliz de este nuevo sueño que cumple Jean Ángelo Sáez es el sacerdote y ex presidente de la Fundación Cruz del Tercer Milenio, Ramón Bravo, quien también fue uno de los gestores de este proyecto.
Bravo recuerda y comenta desde Roma que fue por el año 2005 que conocio a Jean cuando se incorporó al primer coro de niños que el sacerdote fundó en la Cruz, un hito que para Bravo no es solo una estructura, sino que un símbolo que mira hacia Roma y que ha permitido, bajo su sombra cambiar la vida de todo un sector. "Jean Ángelo estaba en esos cerros y lo recuerdo junto a su familia, su padre ya fallecido y cuando me comentaba de su sueño y que tenía tantas preguntas, era un chiquillo muy inquieto" Si bien perdieron contacto por varios años, se reencontraron y Ramón Bravo fue una guía para elegir el lugar donde podría estudiar su pasión, en el Pontificio Instituto de la Música Sacra. "Sé que es un gran pianista e intérprete de diversos instrumentos y que desde los cerros de la Parte Alta, desde la Cruz venga a Roma a perfeccionarse, es una gracia, no solo es mi alegría, sino que la alegria del Señor Arzobispo René Rebolledo y creo que dará muchos frutos su venida a Italia". Bravo agrega que desde Roma están siempre apoyando para que los jóvenes puedan perfeccionarse y cumplir sus sueños. "Nosotros no podemos cerrar puertas, debemos abrir portones para los muchachos chilenos.
Yo soy el más feliz con este proceso de Jean Angelo y estoy seguro que será un gran músico representando a Chile". CEDIDA Jean Ángelo Sáez Araya es un músico que nació entre cerros hoy se prepara para ser becado en el Pontificio Instituto de Música Sacra en El Vaticano.