JORGE BOLTON LAGOS
JORGE BOLTON LAGOS PAÍS INNOVADOR Chile Bioquímico, master en periodismo científico y encargado de Comunicaciones del Centro de Investigación e Innovación VitiScience. En Francia, la gran plaga de la filoxera arrasó con las viñas de carmenere a fines del siglo XIX. Sumado a que era poco productiva y difícil de cultivar, la variedad de uva se perdió, aunque nadie le avisó a Chile. Aquí, la plaga nunca llegó gracias a nuestras barreras naturales y a factores como el clima o los suelos. Por décadas, eso sí, fue confundido como un merlot “especial”. Su maduración más tardía y el enrojecimiento de sus hojas generaban dudas, pero no suficientes para cuestionar su clasificación. Las primeras sospechas emergieron en 1979, cuando el ampelógrafo francés Denis Boubals sugirió que el merlot chileno estaba mal identificado.
Sin embargo, no fue hasta la década de los 90 cuando esta idea cobró fuerza de la mano de los especialistas franceses Claude Valat, invitado por Fundación Chile, y tres años después su discípulo, Jean-Michel Boursiquot, quienes en Viña Carmen, y frente a uno de los mejores cuarteles de “merlot”, fueron categóricos en su diagnóstico. “Eso no es merlot, es carmenere”, sentenció Boursiquot. La noticia dio la vuelta al mundo: una cepa considerada extinta había sobrevivido por más de un siglo en Chile. A partir de entonces, el trabajo articulado entre ciencia, industria y sector público fue clave.
El enólogo Philippo Pszczólkowski, presidente de la Asociación de ASOCIACIÓN CHILENA DE PERIODISTAS Y PROFESIONALES PARA LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA CARMENERE : ELREDESCUBRIMIENTOQUEIMPULSÓLACIENCIAVITIVINÍCOLACHILENA Enólogos de Chile, impulsó su reconocimiento como variedad emblemática, lo que se concretó en 1998, cuando el Ministerio de Agricultura la incorporó oficialmente. En paralelo, la investigación científica avanzó con rapidez. Entre 1998 y 2001, el equipo liderado por el Patricio Hinrichsen, en INIA La Platina, confirmó su identidad mediante técnicas moleculares. Desde entonces, los avances no se detuvieron. En 2015, un equipo integrado por Viña Casa Silva, la U. de Talca, la U. Santa María y el Instituto Max Planck, identificó tan solo dos grupos o clones, tanto genética como metabólicamente. Este hallazgo evidenció la baja diversidad de la cepa en Chile, probablemente debido a la limitada cantidad de plantas introducidas desde Francia en el siglo XIX. Cuatro años después, un equipo liderado por el italiano Dario Cantù y el chileno Claudio Meneses secuenció el genoma de referencia del carmenere. La iniciativa, que reunió a UC Davis Chile, la U. Andrés Bello, Concha y Toro y VSPT, abrió nuevas posibilidades para comprender su origen, mejorar su cultivo y desarrollar herramientas de mejoramiento. Hoy, ese trabajo lo continúa Claudio Meneses, quien desde la U. Católica es parte de VitiScience, el primer centro financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para el desarrollo de la viticultura y enología sustentable en Chile, prolongando así un vasto legado científico. La Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (Achipec) cumple 50 años desde su fundación, el 3 de agosto de 1976. Para celebrarlo, en alianza con Innovación de “El Mercurio”, sus socios presentan este espacio para destacar 50 avances que se han generado en nuestro país. Lo que comenzó como una sospecha se transformó en más de tres décadas de investigación.
El carmenere no resucitó por casualidad, lo hizo porque tenemos las condiciones para preservarlo y una comunidad científica capaz de entenderlo.. Lo que comenzó como una sospecha se transformó en más de tres décadas de investigación. El carmenere no resucitó por casualidad, lo hizo porque tenemos las condiciones para preservarlo y una comunidad científica capaz de entenderlo.