Autor: Gustavo Alex Tapia Araya, cronista y escritor
Columnas de Opinión: Turismo en literatura
Columnas de Opinión: Turismo en literatura or sus talentos, la literaPaura es un guía turístico de alto nivel en diversos universos. Releo "Rayuela", novela de Cortázar por París y Buenos Aires en que explora la relación sentimental del protagonista. También es un recorrido por el tema existencial: la exploración de la angustia y la alienación. O lo filosófico: crítica a la racionalidad occidental, a la búsqueda de autenticidad, confrontación con el absurdo.
Y la bohemia: "esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y Satchmo por todas partes". Y alas callecitas de la Ville Lumiere: "abrazada a Célestin en todos los bancos y pretiles del Pont des Arts, en la esquina del Louvre frente a los plátanos como tigres, debajo de los portales de Saint-Germain l'Auxerrois, y una noche en la rue Gîtle-Coeur". Mauricio Electorat, chileno radicado allá, en "La Burla del Tiempo", nos da un pequeño paseo: "la parte trasera de Sacré-Couer parece la popa de un gran navío blanco". Para F.
Scott Fitzgerald, en "El Gran Gatsby", Nueva York "vista desde el puente de Queensboro es siempre vista por primera vez, en su promesa salvaje de todo el misterio y la belleza del mundo". Por su parte, Paul Auster, en "Ciudad de Cristal" nos conduce a espacios más específicos: "Una hora más tarde, cuando bajaba del autobús número cuatro en la calle Setenta esquina con la Quinta Avenida, aún no había respondido a la pregunta.
A un lado tenía el parLinterna de Papel que, verde bajo el sol de la mañana, con sombras afiladas y fugaces; al otro lado estaba el edificio Frick, blanco y sobrio, como abandonado a los muertos". Un brinco hasta Patricio Jara, en "El Sangrador". Describe la Perla del Norte en sus balbuceos infantiles: "Los habitantes que no estaban ocupados en faenas mineras atendían, desde muy temprano sus pequeños negocios o bien frecuentaban las salas de cerveza en las cercanías de la Plaza de Colón.
Allí, entre aguadores, contrabandistas y modestos marinos mercantes, los vecinos capeaban el calor". Atravesando las crónicas "De esto y de aquello" escritas por Olga de Ziede nos enteramos que por las mismas fechas de "El Sangrador", "la habitación y oficina del señor Pinto fue la propia vivienda de Juan López, en el rancho de paja de Carrizo que éste instaló a la orilla del mar". Abriendo los relatos de "Trocha", Rodrigo Ramos nos pasea por las calles antiguas de Iquique, donde sobreviven veredas de madera: "Comenzar en el Cementerio No. 3 y cortar calles hasta encontrar Serrano y luego Esmeralda". Viajar al Chuquicamata de los años 40, de la mano de Alejandro Álvarez: "la calle Comercio. Desde los chinos del Almacén Tarapacá hasta el Hotel Washington, concurridísima de trabajadores de los turnos 3 all y de 11 a 7". La literatura traslada en tiempo y en espacio. Es una herramienta monumental cuya importancia debe estar en el corazón de todo guía turístico aquí y en la quebrada del ají. C. g Autor: Gustavo Alex Tapia Araya, cronista y escritor.