Silvia Westermann: “Tengo proyectos para muchos años más”
Silvia Westermann: “Tengo proyectos para muchos años más” inculada con la cultura desde niña en La Unión, capital de la provincia de Ranco, Silvia Westermann Andrade Andrade (1944,81 años) descendiente descendiente de alemanes por su padre y de españoles por su madre, “hay que mezclar un poco la cosa”, ríe forjó su pasión al ritmo de la música. música. “En las familias alemanas la música es muy importante y eso marcó mi formación”, recuerda. Su nacimiento y crianza en La Unión también también fueron un elemento decisivo en su vocación vocación por el arte. “Tuve la suerte de nacer en un lugar con mucha vida cultural. Hacíamos teatro, teatro, y buen teatro, lo que para la época era muy poco común. También bailamos ballet con una profesora que era amiga de Ernst Uthoff, Uthoff, padre del economista Andras. En esos años iba el grupo de Uthoff a La Unión. Fue extraordinario”, rememora.
Cumplidos los 18 años, y concluida su etapa etapa escolar, se mudó a Santiago y no fue raro que empezara a ir a museos y exposiciones, “dentro de lo que había en el Chile de los años 60”, sitúa. Cuando tenía 22 conoció al escultor Sergio Castillo, 19 años mayor que ella y quien se convertiría en el amor de su vida. Hasta el día de hoy, cuando ya han pasado más de 25 años de su muerte, producto de una fibrosis quística quística pulmonar. “Nos fuimos a vivir juntos y después nos casamos dos veces. La primera en Estados Unidos y la segunda, en Chile”, relata Silvia. En esa época no era común, ¿siente que fue una adelantada a sus tiempos? “Probablemente, pero ya era mayor de edad, así que para míno era un problema. Fue una decisión consciente y no la viví como una transgresión, sino como algo natural. Siempre Siempre he tomado mis decisiones con responsabilidad”. responsabilidad”. Berke1e martillos y claios Cuando Silvia tenía 24 años, se trasladó con su marido a Berkeley, Estados Unidos. Allá tomó clases con el escultor griego Peter Voulkos, Voulkos, fundador del Departamento de Cerámica de la Universidad de Berkeley.
También participó participó como voluntaria en el montaje de exposiciones, exposiciones, trabajo por el que no le pagaban ni le ponían nota “era, literalmente, la que llevaba llevaba el martillo y los clavos” y gracias al cual aprendió cómo se monta una exposición. “Cuando uno va a una muestra, ve todo perfecto. Pero no nota lo que hay detrás: mover mover cuadros y esculturas, decidir una altura, una luz, un recorrido. Yo aprendí eso desde la base: trabajando con las manos y entendiendo el proceso completo”, cuenta Silvia. Regresaron a Chile cuando la curadora y gestora cultural en ciernes tenía 25 años.
A fines fines de la década de 1960, época en la que el país vivía tiempos revueltos, “pero también intensos y estimulantes”, describe Westermann, Curadora y gestora cultural de 81 años Silvia Westermann: “Tengo proyectos para muchos anos mas “Haz lo que te gusta, pero hazio profesionalmente”, es su llamado.
Sabe de lo que habla, ya que su vida ha sido ejemplo de esta recomendación: “No hay que cometer el error de jubilarse intelectualmente”. El / propósito que la apasiona por estos días es preservar el legado de quien fuera su marido, el fallecido.. . escultor Sergio Castillo. Silvia Westermann en la exposición exposición que organizó en Casa Lo Constanze Kerber S. Matta sobre la obra de su marido, el fallecido escultor Sergio Castillo. Fiesta en el Club Alemán, con su papá, Francisco Westermann en 1954. Tenía 8 años.
En su taller de cerámica en Berkeley, California, Estados Unidos (1969).. Silvia Westermann: “Tengo proyectos para muchos años más” 1 9 DE FEBRERO DE 2026 nlundo\laVoI 7 Con su marido, Sergio Castillo, en el patio de su casa en San Lorenzo del Escorial, España (1984). mann, la primera mujer en presidir la Academia Academia Chilena de Bellas Artes, entre 2019 y 2024, y galardonada con el Premio a la Trayectoria Trayectoria del National Museum of Woman in the ArtsChile, en reconocimiento a su aporte y legado. Llegó al país con la idea de hacer cerámica, pero se encontró con que era prácticamente imposible. No había materiales ni infraestructura, infraestructura, por lo que estudió diseño de moda. Como Como tampoco había mucha tela empezó a confeccionar confeccionar vestidos y tejidos metálicos, luego de lo cual saltó a la orfebrería, actividad en la que se metió de lleno durante largos años. “Fue una época bastante loca, creativa, experimental”, experimental”, comenta.
Entre Estados Unidos y España Acompañando a su marido escultor, Silvia partió en 1975 a Boston, Estados Unidos, estadía estadía en la que también estuvieron en Washington Washington y Sausalito, donde Castillo dio vida a algunas algunas de sus monumentales obras.
Silvia describe describe esta época como muy formativa: “Sergio “Sergio dictaba clases y las universidades permitían que los cónyuges tomaran los cursos cursos que quisieran”. Así aprendió sobre gestión, diseño e historia historia del arte y grabado, y también sobre pop art: “En Berkeley tomé algunos cursos, pero en Boston, literalmente, los cursé todos. Dictados por profesores muy buenos y, además, además, gratuitos”. Cómo fue esa experiencia de estudiar sin obtener un título formal? “Muy liberadora. Yo no estaba buscando un cartón ni una carrera cerrada. Buscaba conocimiento conocimiento y esa formación me dio una base muy sólida”. España, por su parte, también sería un lugar lugar muy importante para ella.
Vivieron varios años entre ese país y Estados Unidos, y en 1980 abrió una galería de arte en Madrid en San Lorenzo de El Escorial, un punto de inflexión, inflexión, describe, porque allí pudo aplicar durante durante 14 años todo lo que había aprendido: gestión, montaje, trato con artistas y relación con el público, entre otras artes. “La escultura siempre ha sido mi foco principal y desde ahí Qué aprendizajes le dejó esta experiencia experiencia como galerista? “Muchísimos. Uno de los más importantes importantes fue entender que si tienes una galería, debes debes ser inmensamente culta. No basta con que te guste el arte y con tener buen ojo. Tienes Tienes que saber. (... ) Fuera de Chile la competencia competencia es mucho más dura, no puedes improvisar. improvisar. Si lo haces, se te cierran las puertas muy rápido. Eso me marcó mucho. Siempre sentí que tenía que estar muy preparada y por eso tomé tantos cursos.
No por un título, sino por convicción”. En 1982, con nacionalidad española y en modalidad a distancia desde Estados Unidos, Unidos, estudió gestión cultural en la Universidad Universidad Complutense de Madrid, la que una década década más tarde complementó con un curso de museología. Itegreso a Chile: “Lloré dos años” Silvia Westermann cuenta que su regreso definitivo a Chile fue duro. Atrás dejaba España España y su galería de arte: “Lloré dos años, no quería volver. Lloraba en la ducha y en el auto para que nadie me viera. No lograba adaptarme, adaptarme, me sentía completamente fuera de lugar”. La intensa vida que había llevado fuera del país con mucha cultura, movimiento y oportunidades chocó con su nueva realidad. realidad. Muchas veces pensó en irse nuevamente de Chile, pero llegó un momento en que se dijo que ya estaba aquí y que tenía que hacer algo. “No podía seguir paralizada”, afirma. En 1996 partió con pequeñas gestiones culturales, culturales, una de ellas en el Instituto Cultural de Providencia. Hasta que surgió la idea de organizar organizar una gran exposición en la Estación Mapocho: “Me dije que si podía hacer esto en el país, me quedaba”. Y así lo hizo. La exposición “50 años de la Escultura Contemporánea Chilena” fue un hito para el Chile de 1996, Se exhibieron 400 esculturas, las que abarcaron 50 años de producción.
Mirando hacia atrás, ¿qué aprendió de ese proceso? loo Líderes Mayores RECONOCIMIENTO ANUAL A PERSONAS 75 QUE IMPACTAN EN LA SOCIEDAD 1 “Si a esta edad puedo dar una lección de vida vida sería: haz lo que te gusta, pero hazlo profesionalmente. profesionalmente. Y nunca dejes de estudiar”. Y usted sigue estudiando? “Siempre, ahora inglés y francés. También leo mucho”. El legado Por estos días, dedica su pasión y energía a la exposición de la obra de Sergio Castillo que organizó en la casona y jardines de Lo Matta Cultural (Av.
Kennedy 9350). Allí, desde el 14 de enero y hasta el 22 de marzo, exhibe y si se tiene la suerte de coincidir con ella muestra las más de 40 esculturas originales de su marido, junto con fotografías, documentos documentos y archivos de prensa. “Lamentablemente, Chile es un país muy pobre en términos económicos y culturales. Tenemos que hacer todo a pulso, porque la cultura recibe muy poco apoyo. Da lo mismo el color político. En otros países, eso lo paga el Estado, porque es patrimonio. Aquí no. He trabajado con grandes artistas, algunos de ellos premios nacionales, y he visto que muchas muchas veces todo se hace con aporte de ellos mismos. El trabajo del registro de la obra de Sergio ha costado millones. Sueldos, investigación, investigación, computadores, tiempo. Pero quedará en Chile”, comenta con satisfacción. Qué rol cree que tiene el arte en la calidad calidad de vida de la tercera edad? “Creo que es absolutamente fundamental. El arte, la música, la lectura, la conversación.,. todo eso mantiene vivo el cerebro. Y no hablo solo de ir a exposiciones, sino de ejercitar la mente. En Chile los museos son gratuitos. Hay conciertos y actividades culturales”. Qué consejo le daría a quienes quieren seguir aprendiendo y aportando después de los 70 u 80 años? “Que no se jubilen mentalmente. Aunque tengan jubilación económica, no se sienten a mirar el infinito. Que tomen sus hobbies como como un trabajo, con horario y obligaciones”. Cómo proyecta el legado de su marido a futuro? “Es un tema central para mí. No soy etema, por muy bien que esté. Nadie lo es. Entonces, mi responsabilidad es pensar qué va a pasar con su obra. Hay artistas que lo resolvieron en vida, como Dalí, que lo dejó en su testamento. Sin embargo, en el 99,9% de los casos, la familia familia vende todo y el artista desaparece. Por eso, preservar la obra de Sergio es mi plan de vida a corto plazo. No puedo decir más adelante, tengo que hacerlo ahora. Reconocida en 2025 entre los 100 Líderes Mayores del país por Conecta Mayor UC, “El Mercurio” y la U. Católica, concluye: “Lo peor peor es no tener proyección de vida. Yo tengo proyectos para muchos años más. Nadie sabe cuánto va a vivir, pero lo que se viva, hay que vivirlo bien”. pensé la galería”, asegura. Exposición “50 Años de la Escultura Contemporánea Contemporánea Chilena” en la Estación Mapocho Mapocho (1996). Con el entonces ministro Ricardo Lagos y el alcalde de Santiago, Jaime Ravinet. ARCH1VOLEv En una exposición en su galería de arte en San Lorenzo del Escorial (1985), que estaba en un edificio del siglo XVI..