Autor: Patricia Poblete, Universidad de Las Américas
Columnas de Opinión: La seguridad alimentaria no se juega en el supermercado
Columnas de Opinión: La seguridad alimentaria no se juega en el supermercado hile suele discutir la seguridad alimentaria mirando el precio del pan, el valor de la canasta básica o las cifras de inflación. Sin embargo, el verdadero problema está mucho antes del supermercado y bastante más abajo: en el suelo.
Ignorar esta realidad no es solo un error técnico, sino una señal preocupante de falta de visión estratégica. "El suelo es un organismo vivo", advertía James Lovelock, recordando que la estabilidad de los sistemas productivos depende de procesos invisibles, lentos y profundamente interconectados. Hoy, esos procesos están bajo presión. La degradación de los suelos agrícolas, la escasez hídrica estructural y la alta dependencia de fertilizantes importados, conforman un escenario frágil para la producción de alimentos en nuestro país. El debate público suele abordar estos factores como si fueran problemas independientes. Se discute el agua sin considerar el suelo que debe almacenarla; se habla de fertilización sin considerar la capacidad del sistema para usar eficientemente esos nutrientes. La ciencia lleva años mostrando que esta fragmentación conduce a decisiones ineficientes y costosas.
Como señalaba Albert Einstein, "no podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos". A nivel internacional, la seguridad alimentaria ya se entiende como un desafío sistémico, donde clima, suelo, agua y manejo agrícola forman una unidad inseparable. Chile, en cambio, sigue reaccionando con medidas parciales y de corto plazo, muchas veces orientadas a contener efectos inmediatos más que a fortalecer la base productiva. El resultado es un sistema agrícola vulnerable a crisis climáticas, económicas y geopolíticas. La paradoja es evidente: se habla de sostenibilidad mientras se mantiene un modelo altamente dependiente de insumos externos, cada vez más caros e inciertos. Esto no solo compromete la productividad, sino también la soberanía y la resiliencia alimentaria del país.
Ya lo advertía Norman Borlaug: "la seguridad alimentaria no consiste solo en producir más, sino en producir mejor y de manera sostenible". La seguridad alimentaria del siglo XXI no se define únicamente por el acceso a los alimentos, sino por la capacidad de sostener su producción en el tiempo. Recuperar la salud de los suelos, usar el agua con inteligencia y cerrar los ciclos de nutrientes con base científica, no es una opción ideológica, sino una necesidad práctica. Seguir mirando solo el resultado final, sin atender lo que ocurre bajo nuestros pies, es apostar al corto plazo en un escenario que exige responsabilidad y visión de futuro. Se discute el agua sin considerar el suelo que debe almacenarla; se habla de fertilización sin considerar la capacidad del sistema para usar eficientemente esos nutrientes. Autor: Patricia Poblete, Universidad de Las Américas. C Columna Se discute el agua sin considerar el suelo que debe almacenarla; se habla de fertilización sin considerar la capacidad del sistema para usar eficientemente esos nutrientes.