Autor: Por Giselle Crouchett, Luciano Jiménez, Diego Figueroa y José Miguel Wilson
Cinco dilemas del Presidente que instaló el retiro del 10%
Expertos plantean qué hacer cuando su autoridad y su gabinete están siendo desafiados.
Oco antes de las 9.30 horas, los ministros del comité político comenzaron a llegar al despacho del Presidente Sebastián Piñera para abordar el escenario que desencadenó para su gobierno la continuidad de la reforma constitucional que permite retirar el 10% de los ahorros previsionales.
Ya el miércoles, cuando sus secretarios de Estado llegaron a La Moneda tras la emblemática derrota en la Cámara de Diputados, cuentan que el Mandatario les manifestó su apoyo, pero los instruyó en tres líneas: frenar el proyecto de ley en el Senado, avanzar en la iniciativa con beneficios a la clase media y poner fuerzas en la reforma a las pensiones, que también se encuentra en la Cámara Alta. Y hoy les señaló que esto debe ser en coordinación con los senadores de Chile Vamos.
Sin embargo, para llevar adelante estas metas, los frentes abiertos que el Presidente vive en el plano político son muy complejos, como se describen en esta edición (ver páginas 4 a 7): enfrentar la situación que viven los partidos oficialistas, profundamente tensionados por la votaCión del pasado miércoles donde, otra vez, 13 diputados contribuyeron a que el proyecto pasara al Senado; la relación con un Parlamento dispuesto a desafiar sus facultades presidenciales (entrevistas a Lucas Sierra, Natalia González y Patricio Zapata); el factor opinión pública, donde la enmienda despierta un altísimo respaldo; y, por cierto, el plano legislativo que avanza aceleradamente, con una comisión de Constitución de la Cámara Alta que comenzó a sesionar hoy. Y todo comienza por casa, cuando las críticas no cesan hacia la gestión de su comité político. El futuro del gabinete Algunos diputados de Chile Vamos que votaron a favor no ahorran críticas. Como Erika Olivera (independiente de la bancada RN), quien respondió esta mañana en radio Concierto que “a los ministros que hoy día toman las decisiones” les falta calle.
Otros, en paralelo, en un ambiente donde las colectividades están cuestionadas, han ido morigerando sus dichos, como la timonel y senadora UDI, Jacqueline van Rysselberghe, quien hoy (en Duna) calificó lo ocurrido como “un traspié importante para el comité político, pero no creo que, con la gravedad que está sucediendo, es el momento de estar pidiendo un cambio de gabinete (... ) Como coalición no nos podemos poner de rodillas ante la izquierda”. ¿Qué hacer con el equipo ministerial? Los observadores consultados por La Segunda discrepan entre la decisión de introducir cambios ya y aguantar. A juicio de Axel Kaiser, presidente del directorio de la Fundación Para el Progreso, “el Presidente debería poner ministros de alto peso político y dar un pie atrás hasta que termine su mandato. Dejar que ellos sean los protagonistas”. Claudio Alvarado, director ejecutivo del IEAS, conmina a “renunciar al diseño original, es decir, renunciar a que el piñerismo maneje todas las decisiones.
En concreto, ente con otras miradas y variables diferentes a las que han predominado hasta ahora en La Moneda”. Eso, dice, ayudaría a descomprimir la relación con los partidos, en la medida en que serían incorporados a la toma de decisiones.
Lo cual pasa por terminar por los cambios de gabinete “por goteo” y pensar en “un Diseño más completo, en el que entren políticos con tonelaje” y “no para ejecutar lo que se decida previamente”. En una línea similar, la historiadora Valentina Verbal, coautora del libro «El octubre chileno», señala que Piñera “debería tener asesores y ministros que no sean yes man. Y para eso también debe haber un Presidente que no busque solo que lo idolatren; tiene que ser menos presidencialista.
Podría tener gente que le diga que “cambiemos el rumbo”, pero él no quiere escuchar a nadie”. Su impresión “es que los ministros terminan aceptando que el Presidente no les va a hacer caso en términos políticos y terminan siendo simles subordinados”. Porque, dice Con todo, Verbal también plantea que “tendría que llegar alguien de mucho prestigio y carácter, el único que era así era Andrés Chadwick. ¿Pero quién más? Andrés Allamand, podría ser”. Sin embargo advierte: “Pero eso no va a hacer la diferencia”. Por el contrario, para Jorge Burgos, exministro del Interior del gobierno de Bachelet, “los cambios de gabinete sucesivos son complicados” y hoy “es una solución más o menos facilita, pero no necesariamente buena. Consultado por el ingreso de los ministros Claudio Alvarado (Segpres) y Cristián Monckeberg (Desarrollo Social), Burgos comenta que “probablemente se subieron mucho las expectativas y se exageraron las críticas. Tampoco creo que toda la responsabilidad esté en los ministros.
Es difícil gobernar con una coalición que se desordenó”. Cómo aumentar el capital político Juan Carlos Eichholz, académico de la UAI, cree que es prioritario que “el Gobierno aumente su capital político; si no, en un año político complejo, no va a tener capacidad de conducir al país, es el riesgo más grave de todos”. Pero, ¿cómo hacerlo? Responde que debe “ir por delante del carro y no detrás.
Lo que ha ocurrido desde abril y mayo hasta ahora, es que el Gobierno ha sido arrastrado, no ha tenido Tareas pendientes en Chile Vamos: Revisar instancias de diálogo y citar a un cónclave Amenazas de expulsiones, por un lado, y de renuncias a militancias, por otro, fueron otras de las secuelas que dejó en los partidos de Chile Vamos la votación del miércoles pasado. Y el mayor conflicto se dará en la UDI, donde su Tribunal Supremo revisará la situación de los legisladores que aprobaron la reforma. En Radio Pauta, Jacqueline van Rysselberghe, fue consultada sobre lo que pasaría si aquellos parlamentarios dimiten al partido. “Es muy grave lo que pasó, lo lamentaríamos profundamente (una renuncia), pero, por lo que pasó, no puede no pasar nada, porque es demasiado grave”, agregó la senadora. No obstante, a juicio del abogado y columnista Juan Carlos Eichholz, “no funciona todo lo que significan sanciones, tribunales supremos e imposición de votos”. “Se requiere más diálogo, pero construido desde la ciudadanía”, comenta.
De hecho, uno de los mecanismos que tendrá que redefinir el Ejecutivo son sus reuniones de comité político, que se realizaban los lunes en La Moneda, donde participaban ministros, presidentes partidarios y jefes de bancada, y que a la luz de los hechos fracasó en su intento por alinear al oficialismo. Según Eichholz se debe “escuchar mucho más que lo que estaba escuchando. Cuál es el sentir de la ciudadanía. Y luego dialogar desde la propia coalición, donde ha faltado diálogo.
Ha habido una tentación de imponer puntos de vista”. El historiador Alejandro San FranLos presidentes de RN, Mario Desbordes, y de la UDI, NETA EE IT 2, cisco cree que “existe un claro problema de gobernabilidad y de respeto al Estado de Derecho” que no es responsabilidad exclusiva del Ejecutivo. “Es un tema en que muchos parlamentarios están al debe. Sin embargo, el Gobierno debe hacer un esfuerzo decidido por recomponer las relaciones, aunque las grietas son cada vez más profundas y la figura presidencial ha sufrido una pérdida grande”, añade.
Catarsis colectiva El exministro y exdiputado Jorge Burgos plantea que debe haber un gesto de los partidos y cuestiona que la UDI, por ejemplo, a partir de una polémica puntual, como el fallido veto para permitir la reelección de alcaldes, pusiera en duda su relación con el Gobierno. “Así, están medio jodidos y va ser complejo. Creo que la UDI y RN debieran seguir el ejemplo de Evópoli que ha sido un partido leal, pero no incondicional”, dice Burgos. Valentina Verbal, historiadora y militante de Evópoli, cree “ya es demasiado tarde. Chile Vamos tuvo un pecado de origen.
Todas estas ideas de formar una derecha más populista surgieron en un principio”. Sugiere que el Presidente podría llamar a una convención de Chile Vamos “que haga un nuevo replanteamiento ideológico programático para los años que quedan... No estoy diciendo que establezcan una doctrina, me refiero a un relato, un relato minimalista”. El abogado y analista Axel Kaiser duda que sea “reparable la relación con Chile Vamos” y solo recomienda al Gobierno “vetar el proyecto y dar una señal de que defenderá sus ideas”. Tres ideas para sobrellevar la crisis a contrapelo de la opinión pública Por Cristian Rivas e Ignacio Badal La aprobación al Presidente Piñera fluctúa entre el 11% de la encuesta Activa y el 17% de sus competidoras Cadem y Criteria.
Y en cuanto al proyecto de retiro excepcional del 10% de los fondos de pensiones, que Piñera rechaza y que generó esta crisis política en la cual está sumido su gobierno, cuenta con un respaldo de 78,8 % según Activa y de 83% en Cadem. Se podría deducir, entonces, que el Mandatario debe navegar a contrapelo de la opinión pública. Y no hay soluciones mágicas para sobrellevarlo. Los expertos en encuestas, de hecho, tienen fórmulas distintas a la hora de sugerir caminos de salida, porque sus diagnósticos difieren. Para Ramón Cavieres, director ejecutivo de Activa, este escenario es fruto de una demanda más sistémica que viene incluso del estallido social.
“Si uno hiciera el paralelo: no son los $30 del Metro (... ) Es la continuación del malestar de la población respecto a la elite”. “El retiro del 10% es el símbolo del encono histórico que hay desde el punto de vista ciudadano contra las AFP. Esto no es pura presión de la calle, es ciudadana”, cree Cristián Valdivieso, director de Criteria.
En cambio, para Roberto Méndez, ex director de Adimark y hoy profesor de la Escuela de Gobierno de la UC, “hay una confusión entre lo que pide la calle y lo que quiere la ciudadanía; no hay evidencia clara de que la mayoría esté a favor de que se usen los fondos de pensiones para financiar la coyuntura, ni que haya un rechazo histórico al sistema de capitalización individual; sí hay evidencia de que la gente quiere mejores pensiones y que se requiere una reforma de pensiones”. Sobre la base de estos diagnósticos, las vías de salida son también distintas. Méndez cree que Piñera debe volver al discurso con el que se eligió y dirigirse a quienes lo han apoyado históricamente: “Ese sector quiere orden, proteger sus ahorros, que el país crezca.
El gobierno se ha debilitado en su propio sector por una conducta errática que no ha comunicado metas, valores y principios”. Mientras que Cavieres, de Activa, estima que “Piñera está en un zapato chino” difícil de resolver.
Una opción, dice, es “retomar el proyecto previsional en el Congreso para avanzar en una reforma consensuada fuerte”. “No sé si va a tener tiempo, pero claramente tiene que dar un mensaje de que el sistema previsional se debe reformar”. Valdivieso es más escéptico de vías de salida, aunque “cualquier fórmula que pudiera equilibrar la balanza pasa por hacer una propuesta contundente de reforma previsional, donde las AFP pierdan poder en relación a otros pilares del sistema”. Esto, dice, no va a convencer a la ciudadanía, “pero podría cambiar la conversación en el Senado”. Posibilidad de conducción.
La agenda le viene impuesta desde en parte de la ciudadanía, pero fundamentalmente desde la centroizquierda”, lo cual además genera división en la coalición oficialista”. Qué dejar de legado El historiador Alejandro San Francisco señala que el Presidente no solo ya debería tener hecho un diagnóstico de la conducción política, sino agrega, debe tener claro cómo enfrentar este momento “histórico especialmente delicado y con distintas crisis” (sanitaria, económica, social, política e institucional) “y de qué manera se gestará la reconstrucción económica, el progreso social y recomponer la descomposición creciente del sistema político”. Es “sobre esa base”, añade San Francisco, que Piñera “debe armar el mejor equipo posible —incluyendo un cambio de gabinete, y no un mero enroque como en otras ocasiones—, cuestión que no parece fácil”. Un cambio que en su opinión debe ir más allá de los ministros políticos y coincide con otros observadores, en “incorporar figuras políticas de peso, aunque no existen tantas en la centroderecha actual”. Para el analista Gonzalo Cordero, el problema de fondo es que “los partidos de Chile Vamos y sus parlamentarios no se sienten parte del gobierno, no sienten que están gobernando”. Y “mientras eso no cambie, es difícil aspirar a la unidad en la acción sobre la base de la «disciplina»”. Añade que “tampoco tiene mucho sentido buscar las culpas de esa desafección, la imagen que mostraba a un Presidente solo en una conversación en que sus parlamentarios son una verdadera contraparte creo que resume simbólicamente el problema más grave a resolver”. Y “si el Presidente lo enfrenta con estos ministros o con otros es su decisión.
Pero la tarea, como yo la veo, tiene más que ver con el cómo gobernar que con quiénes gobernar”. ARNM E Sierra: “El Presidente tiene enormes poderes, pero es débil si tiene minoría en el Congreso” Por José Miguel Wilson juicio del abogado Lucas Sierra, “las instituciones no se diseñan para la armonía y abundancia, sino para el conflicto y la escasez”. Sin embargo, cree que nuestro régimen presidencialista “no ofrece” salidas a crisis y sugiere avanzar hacia una forma más parlamentaria. —¿ No es contradictorio que un Presidente con amplias facultades no haya podido convencer a los diputados díscolos? ——Hay una paradoja. El Presidente tiene enormes poderes sobre el proceso legislativo, pero es débil si tiene minoría en el Congreso y es más débil todavía si es impopular. Lo primero es una consecuencia estructural del sistema electoral inaugurado en 2017. Lo segundo implica un Presidente incapaz de disciplinar a su propia coalición. Nunca tiene las herramientas jurídicas para disciplinarla, pero la impopularidad lo priva incluso de las políticas. La combinación hiperpresidencialismo, sistema electoral proporcional, segunda vuelta presidencial, partidos menos disciplinados y Presidente impopular, es fatal. Lo que está en crisis es el régimen político. —¿ Actuó en forma populista la mayoría que aprobó esta reforma? —Los conceptos son como el dinero: arriesgan inflación. Con “populismo” puede estar pasando eso.
Para la academia es el enfrentamiento entre una masa que se percibe virtuosa y élites que se perciben corruptas. ¿Hay algo de esto aquí? Por otro lado, populismo se usa como respuestas fáciles e inmediatas a problemas difíciles. Algo puede haber. Pero, al mismo tiempo, la peste impone necesidades a las que hay que dar respuesta ahora ya, haciéndose más difícil la prudencia de pensar en el futuro. Y hay un elemento adicional: La idea transmitida por el sistema de que los fondos son de los cotizantes se volvió contra el propio sistema. Es “mi 10%”, lo que hace más difícil todavía imponer el paternalismo que exige cualquier sistema previsional.
En fin, antes que populismo, creo que esta votación es reflejo de problemas institucionales. —Ud. ha criticado que el nuevo sistema electoral “aumentó la fragmentación del Congreso”... ——A partir de 2018 se han visto sus dañinas consecuencias. Primero, un festival de acusaciones constitucionales. Y uno de los escenarios políticos mePrefiero este Congreso al que hubo hasta 2005, con senadores designados”. Lucas Sierra, académico U. De Chile e investigador del CEP. Nos colaborativos desde la vuelta a la democracia. No es culpa sólo del Congreso, también del Gobierno. Es del régimen político. Hay mejoras que se pueden introducir al Congreso. Muchas requieren ley. Otras, cambios en los reglamentos de las cámaras. Salvo el régimen mismo, ninguna necesita reforma constitucional. Es clave, también, lo que pasa en los partidos. Deben aumentar su disciplina interna. Esto implica, por ejemplo, mejorarse de la enfermedad de las primarias. Pueden servir para seleccionar candidatos presidenciales, pero no para cualquier cargo. Esto los debilita. También pasa por fortalecer sus tribunales. Los díscolos deben arriesgar algo.
RN y la UDI deberían procesar a sus militantes que voten por esta reforma. —El titular de la CPC Juan Sutil dijo que es “el peor Congreso desde el retorno a la democracia”. ¿Coincide? —Si la vara es el estándar democrático, no. Prefiero este Congreso al que hubo hasta 2005, con senadores designados por la Corte Suprema, los militares y otras instituciones que deben mantenerselo más ajenas posible al juego político. Pero sí podría coincidir en un sentido específico: Este es el Congreso que participa del peor andamiaje institucional desde 1990. Porque sin tocar el régimen presidencial y sus problemas, en 2015 se le sumó un sistema electoral proporcional. Y se le ha agregado un nuevo problema: Límites a la reelección.
Con un Congreso así de deslegitimado ¿ qué posibilidad tiene de atraer talentos?” González: “Desde el estallido social el Congreso legisla con una lógica maximalista” Por Luciano Jiménez a directora de asuntos jurídicos y legislativos de Libertad y Desarrollo (Ly D), Natalia González, admite estar “alarmada” tras ver el debate en la Cámara de Diputados del miércoles: “Hace un par de años que vengo señalando que el nivel del debate en el Congreso se ha deteriorado enormemente. El miércoles fue un punto cúlmine. Esta reforma, que promovía la Cámara, prácticamente no la promovió nadie del mundo técnico de todo el espectro político. Y pese avanzó”. Advierte que “desde el estallido social el Congreso legisla bajo una perspectiva maximalista, sin considerar la evidencia, entorno ala emocionalidad. Va al todo por el todo, cueste lo que cueste, el fin justifica los medios”. Antes del estallido, dice, veía voluntad en la DC de buscar puntos de encuentro. Sobre todo en Fuad Chahin, “pero después eso se diluyó y hoy vemos políticos que desconocen los acuerdos y los parlamentarios ni si quiera hacen un mea culpa de cómo están legislando. A muchos de ellos no les gusta la Constitución, pero juraron respetarla. Todo esto lleva al deterioro del debate democrático.
Hay un peligro para la democracia”. —¿ El peor Congreso de la historia? —Nolo sé, pero llevo trabajando desde el 2006 con el Congreso y nunca había visto que no se escuchen razones o una perseverancia a este nivel que desatiende por completo la evidencia. Es alarmante.
Esa constante amenaza de que si se vota de otra manera aquí va a arder Chile... —En este escenario, ¿cómo llegar a acuerdos con el Congreso? —Lo primero es reflexionar sobre la estrategia seguida hasta la fecha, que ha sido tolerar infracciones procedimentales a la Constitución. Por ejemplo, el proyecto del postnatal. El gobierno metió un proyecto alternativo, pero al final llegó a un acuerdo en vez de reclamar por una iniciativa que era inconstitucional. Esa es una señal perversa al Parlamento, de que es mejor extralimitarse para conseguir algo. Hay que introducir reformas al sistema político para lograr un mejor entendimiento entre el Presidente y el Congreso. Tener un Congreso muy atomizado, debido al sistema proporcional, hace mucho más compleja la negociación para un Ejecutivo que no tiene mayoría. Si entramos en un eventual proceso constituyente, uno debiera plantear sanciones para los parlamentarios que infrinjan la ley. Hoy hay mecanismos, pero son muy complejos.
No podemos tener un grupo de honorables a los cuales no les rigen los límites. —¿ Qué hacer con los díscolos del oficialismo? —Cuando el parlamentario representa una fila y termina no solo dando la espalda a su partido, a sus principios y al Presidente, para uno como votante es frustrante. Eso hay que tenerlo en cuenta para la próxima elección. —¿ Cómo queda la figura del Presidente Piñera? —Obviamente es una situación compleja. Pero el foco debe ser el Congreso.
Con un Congreso así de deslegitimado ¿ qué posibilidad tiene de atraer talentos? Zapata: “Es un Congreso más difícil, pero se parece más a la realidad (del país)' Por Diego Figueroa ara el abogado constitucionalista y profesor de la UC, Patricio Zapata, no le parece correcto hablar de un Congreso “obstruccionista”. Más bien crítico, pero que ha permitido al gobierno sacar adelante un conjunto de reformas que le parecían importantes. —Juan Sutil dijo que era “el peor desde el retorno a la democracia” —No estoy de acuerdo. El Congreso Nacional debe representar lo que está sintiendo la comunidad. Es su primera tarea. Y este Congreso tuvo la lucidez, en un momento muy oscuro y terrible, de llegar a un gran acuerdo para iniciar un proceso constituyente. Y en una pandemia muy dramática ha estado tratando de representar. En momentos el debate ha sido de mejor calidad, en otro no ha sido de muy buena calidad, pero el juicio debe hacerse, primero, en vista del contexto que estamos viviendo.
Y segundo: creo que hay gente que le está echando la culpa al Congreso por reclamos profundos de la ciudadanía, y no es que los parlamentarios estén inventando. —¿Por qué, por momentos, el debate no es de buena calidad? —Las cosas no comienzan en Chile ni terminan en Chile. Estos son tiempos planetarios muy difíciles para tener conversaciones políticas reflexivas, respetuosas, con mucha consideración técnica. En el mundo hay mucha presión para la propuesta más fácil, a la frase, al eslogan, al meme.
Probablemente se da porque por un lado hay una crisis en la legitimidad de muchas instituciones que intermediaron el debate, como los partidos políticos, las iglesias, los sindicatos, entonces aparece con mucha fuerza el juicio directo del ciudadano, a través de un tuit, de Instagram y de un TikTok. Es muy equivocado pensar que la causa de esto es un determinado partido político, que es un plan del partido A o del partido B. El Congreso ha tenido momentos muy importantes. Y sí, hay proyectos que a uno le pudiera parecer más discutibles, yo tengo mis dudad con varios de ellos, pero no comparto el juicio con que sea el peor. Es un Congreso que tiene más mujeres, más jóvenes, más diversidad. Es un Congreso más difícil, pero se parece más a la realidad. Y si vamos a empezar a resolver los problemas y no a parcharlos, necesitamos un Congreso que se parezca más a la realidad.
Lo otro es un autoengaño. —La presidenta del Senado dijo Hay una oposición muy crítica en el Congreso, pero lo más duro viene desde la propia coalición de gobierno”. Estar dispuesta a cometer sacrilegio a la Constitución, con tal de no evadir problemas urgentes ¿ Cómo dialogar con un Parlamento más desafiante? —Quizás lo que más cuesta en estos momentos de crisis y emergencia en los que es muy explicable que se quiera actuar con rapidez, es encontrar equilibrios. Equilibrio es la palabra clave. Siempre el Presidente tiene derecho a quejarse cuando siente que se pasan a llevar sus atribuciones. Pero lo equilibrado requiere ser preciso. Y no es correcto decir que este Congreso es totalmente obstruccionista. En estos 30 meses de gobierno, con minoría en ambas cámaras y en respaldo de opinión pública, ha podido sacar adelante un conjunto de reformas que le parecían importantes. Y varias de las acusaciones a sus autoridades han sido rechazadas. Sus proyectos han sido criticados, pero aprobados.
Es cierto que hay una oposición muy crítica en el Congreso, pero cómo podría no serlo si muchas veces las críticas más duras vienen desde la propia coalición de gobierno. ¿Cómo se le puede pedir a un socialista que sea más suave con el gobierno que parlamentarios de RN? Ahí han sido durísimos.
Lo mismo que alcaldes como Germán Codina. ¿Cómo se les iba a pedir que el miércoles votaran disciplinadamente, si esa misma mañana la figura mejor evaluada de la derecha, Joaquín Lavín, dijo que la propuesta era mala? ES COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, Y REGLAMENTO Reactivar reforma de pensiones: La opción del Gobierno para revertir sus traspiés en el Congreso Por F. O'Ryan y S.
Chiesa O Casagrande oy en la mañana comenzó a discutirse en la Comisión de Constitución del Senado, el proyecto de ley que permite el retiro del 10% de los fondos de los afiliados al sistema de AFP, tras ser aprobado en la Cámara de Diputados. Y mientras el Gobierno intenta convencer a los senadores de sus argumentos para oponerse, también está intentando manejar la situación mediante nuevas herramientas.
Una de ellas, como lo plantean expertos en opinión pública (pág. 5) sería reactivar el proyecto de reforma de pensiones (ingresado en noviembre de 2018) que tras ser aprobado por la Cámara de Diputados en enero de 2019, no ha avanzado en la Cámara Alta. “Estamos disponibles a sacar adelante una reforma previsional que signifique hacer cambios mayores.
Hay un proyecto aprobado en el Senado, y la invitación es a encontrarnos en una discusión responsable ahí, en vez de debilitar de forma regresiva el sistema”, dijo el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en la comisión hoy, algo a lo que el senador PPD Ricardo Lagos Weber no se cerró.
Antes de entrar a la comisión, el RN Andrés Allamand dijo a La Segunda que la “manera correcta de abordar el tema previsional es impulsando la reforma al Hay un proyecto aprobado en el Senado, y la invitación es a encontrarnos en una discusión responsable” Ignacio Briones, ministro de Hacienda.
Briones: Impacto fiscal del retiro sería de US$ 4.280 millones El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en su exposición ante la Comisión de Constitución dio a conocer nuevas cifras del potencial impacto del retiro de fondos de parte de los afiliados de las AFP.
De acuerdo a los datos entregados por Briones, el valor presente del gasto fiscal que significará el retiro del 10% en mayores aportes al Pilar Solidario a personas que tendrán menores pensiones, es de US$ 3.520 millones. A esto se sumaría el costo por los impuestos que se dejarán de recibir, dada la exención tributaria que contemplan los retiros, que equivaldría a US$760 millones. Por ende, el impacto fiscal en caso de que todos retiraran fondos llegaría a US$ 4.280 millones. Sistema de pensiones que está atascada en el mismo Senado.
Es perfectamente posible hacer cambios de “cirugía mayor' para avanzar a un sistema que, cautelando la capitalización individual, reafirme su carácter mixto”. Pero el presidente de la comisión, el PS Alfonso De Urresti, cree que la reforma de pensiones y el proyecto del 10% son temas aparte: “Deben caminar en paralelo, pero el 10% hay que apoyarlo independiente de los otros”. En la vereda de los expertos, tampoco ven posible armar un gran acuerdo que aborde la reforma de pensiones y el retiro de ahorros. “No es viable. Una buena reforma implica aumentar el ahorro previsional y el retiro del 10% lo hace disminuir. Difícilmente se podrían combinar. Ahora, si se aprueba el 10%, la reforma larga tendrá que adaptarse a esa realidad”, estima la directora de Políticas Públicas de Ly D, Bettina Horst.