Editorial: Una oposición en construcción ... o en demolición
Editorial: Una oposición en construcción. .. o en demolición La oposición enfrenta hoy un dilema que marcará su identidad política en los próximos años: ¿ será capaz de transformarse en un contrapeso constructivo, o quedará atrapada en una dinámica de obstrucción y desgaste? Los primeros gestos no parecen alentadores.
Los dos oficios presentados ante la Contraloría fueron rechazados: uno cuestionando el uso del escudo nacional en la banda presidencial de José Antonio Kast, y otro denunciando a la primera dama por servir alimentos sin guantes ni gorro en el casino de La Moneda. Más allá de la validez de las inquietudes, la pregunta es si era necesario acudir a la Contraloría por asuntos de esta naturaleza.
Lo llamativo es que, mientras fueron oficialismo, nunca acudieron a la Contraloría en hechos de mayor relevancia: guardaron silencio frente a la muerte de un trabajador en La Moneda, no recurrieron cuando estalló el caso Monsalve, ni tampoco cuando el Ministerio de Cultura entregó recursos a un festival de cine porno. Esa diferencia revela que el recurso a la Contraloría parece más un instrumento político coyuntural que un mecanismo de fiscalización coherente y consistente. Una oposición constructiva debería enfocarse en fiscalizar con rigor, pero también en proponer alternativas, enriquecer el debate legislativo y representar a quienes no se sienten parte del gobierno. Una oposición destructiva, en cambio, se limita a paralizar, a judicializar cada gesto y a convertir la política en un campo de batalla simbólico. El riesgo es que, en vez de ser un contrapeso, se transforme en un obstáculo que impida avanzar en los temas de fondo que preocupan a la ciudadanía. La pregunta que queda abierta es si esta oposición logrará superar la tentación de la denuncia fácil y se atreverá a construir un relato político que vaya más allá de la crítica.
Porque una democracia necesita voces críticas, sí, pero también necesita que esas voces aporten soluciones y no solo ruido.. "Los primeros movimientos de la oposición revelan más ansiedad por instalar polémicas menores que por ejercer una fiscalización seria" EDITORIAL