Autor: Alejandra Castillo Directora Departamento de Derecho Penal y Procesal Penal UDP
¿ QUIEN VIGILA AL VIGILANTE?
SEÑOR DIRECTOR: Conla Ley Nain-Retamalencaminadaa convertirse en unarealidadnormativaen Chile, no queda más que apelar al buen criterio judicial en su aplicación. Sorprende ver que en la ley aprobada la presunción de racionalidad ni siquiera tiene lugar en relación con una afectación de la vida como sino “delordenpúblico oseguridadinterior”, cuyoscontomos, trina se han logrado -casini intentadoprecisar.
Lapregunta evidente es: ¿ quépasarácuandola opiniónpública descubraoh, sorpresaque esta tampoco es la solución ala delincuencia? razonable replantearse la formación policial, de la mano de una ley integral para su regulación, estableciendo deberes y derechos, con sueldos dignos y entidades de controlintemos yexternos de confianza, no ideologizados? Quizás, en vez de echar sas narco”, ¿no sería más razonable activarlas operaciones de inteligencia que detonanel crimen organizado desdesus cimientos? Existen estudios empíricos sobre los orígenes delasbandas organizadas, así comoplanes estratégicos sobre elcombate de este tipo de criminalidad en el derechocomparado, herramientas que podríanser muy útiles para adoptarmedidaslegislativasracionales yefectivas. ¿ Para qué ponerse creativos, cuando otros países ya han lidiado con problemasidénticos ypuedenenseñamosinformación valiosa?Es horade escuchar las opiniones expertas con mesura, en vez de politizar completamente el debate, perdiendo de pasoelnortedel Estado de derecho.
Porque, alaluzdeesta ley, la única pregunta que me queda como ciudadana acostumbradaatener derechoses, como diría Juvenal, “¿quién vigilará alos ¿ Para qué ponerse creativos, cuando otros países ya han lidiado con problemasidénticos ypuedenenseñamosinformación valiosa?Eshorade escuchar las opiniones expertas con mesura, en vez de politizar completamente el debate, perdiendo de pasoelnortedel Estado de derecho. Porque, alaluz deesta ley, la única pregunta que me queda como acostumbradaatener derechoses, como diría Juvenal, “¿quién vigilará alos