Autor: Rodolfo Andaur, magister en Historia del Arte UAI
Cartas: Arte, cultura y basura
Cartas: Arte, cultura y basura Durante estos últimos años, los basurales clandestinos que rodean a la ciudad de Alto Hospicio han llamado la atención mediática a escala global. Estos desoladores paisajes han atraído a personalidades del mundo de la cultura creativa como Stella Banderas, Agatha Ruiz de la Prada, entre otras.
La mayoría de ellos ha visitado estos sitios de la región de Tarapacá con el objetivo de diseñar una serie de propuestas que concienticen a los humanos acerca de los desechos textiles y su impacto sobre uno de los desiertos más icónicos del planeta. Cabe recordar que estos basurales, símbolos del fast fashion, han incrementado su propagación y sus huellas ya son perpetuas. Ejemplo de aquello es que los textiles se han adherido al suelo, un síntoma de cómo estos desechos se han integrado a la propia estratificación de los suelos.
Mientras tanto, desde algunos barrios de Alto Hospicio, organizaciones sin fines de lucro y juntas de vecinos alertan ante los tribunales competentes por el precario manejo de la basura y las prolongadas quemas ilegales que han generado un daño ambiental irreversible.
A simple vista, estas dos realidades, tanto las que han instalado un par de íconos de la cultura de masas como las de las comunidades que vivencian estos ecocidios, narran un drama social que tendrá nefastas consecuencias a largo plazo. Sin embargo, muy pocas veces estas realidades son utilizadas como material pedagógico que, ante la evidente hecatombe antropogénica, merecen ser dialogadas de forma permanente dentro de las comunidades. Bajo este panorama, invertir en actividades culturales que visibilizan las problemáticas del manejo de residuos avivará estrategias educativas. En esta misma línea, el fomento y la circulación de diversas acciones artísticas siempre será una inversión. Por otro lado, es un imperativo ético que el Estado, a través de sus gobiernos, debe mejorar e implementar políticas que beneficien armónicamente a todas las comunidades.
Es en este sentido que la cultura y el arte, con sus diferentes dimensiones conceptuales, pueden colaborar para enriquecer aquellos discernimientos que exigimos como sociedad crítica y en alerta ante un contexto internacional repleto de incertidumbres.
Más allá de pensar que el arte, la cultura y la basura textil no juntan ni pegan, este análisis expone que, al rescatar estos dramas medioambientales, exponemos el complejo entramado de factores que afectan a quienes conviven con los basurales. Revelar estas vicisitudes es buscar soluciones. Exponer estas problemáticas también es enseñar para no repetir errores.
Ahora, con el solo hecho de observar estos dilemas medioambientales en uno y otro extremo de Atacama, propongo preliminarmente dos reflexiones muy necesarias: por un lado, cuáles son las condiciones sociopolíticas que atraviesan a las comunidades y qué sucede cuando el entramado comunitario convive con los geotraumas que dislocan los paisajes y las prácticas cotidianas de estas localidades.
En resumen, unir los pensamientos del arte, la cultura y, en este caso, el imaginario de la basura textil interroga transversalmente a las estructuras globales y locales que sostienen los circuitos de producción, consumo y desecho, configurando las relaciones humanas y no humanas de esta región del norte de Chile. Autor: Rodolfo Andaur, magister en Historia del Arte UAI.