En busca de la auténtica RIVIERA MAYA
En busca de la auténtica RIVIERA MAYA La Riviera Maya siempre ha sido un destino popular entre los viajeros. Pero todavía quedan rincones escondidos, islas perdidas y lagunas formidables, que no han sido descubiertas por el turismo de masas y en las que se puede disfrutar del auténtico sabor de la península de Yucatán.
Una de las joyas para visitar actualmente son las ruinas de Ichkabal, que abrieron sus puertas al público en enero de 2025, lo que permite pasear por ellas tranquilamente, sin sufrir la masificación de la famosa Tulum.
Y eso que desde enero de 2024 el acceso a estos yacimientos arqueológicos ha cambiado y se ha encarecido el precio de la entrada, lo que ha reducido considerablemente el número de visitantes en esta última.
El gobierno mexicano decidió crear el Parque Nacional del Jaguar para conservar mejor la zona y proteger la fauna y la flora, lo que supone que ahora hay que pagar dos tarifas: una por entrar a este parque y otra para ver los yacimientos arqueológicos de Tulum, lo que ha despertado las críticas de los locales.
Por eso, merece mucho la pena desplazarse a Ichkabal, aunque haya que recorrer 260 kilómetros en el sur de México desde Tulum para conocer esta zona arqueológica, que es más antigua incluso que Chichen Itzá, la legendaria ciudad maya y la más visitada de México. Su gran ventaja es que Ichkabal se encuentra a una hora de distancia de la laguna de Bacalar otro paraíso natural, con lo que puede aprovechar para visitar estas dos maravillas en la misma jornada. Además, ahora se puede llegar a ellas con el nuevo Tren Maya, que comunica Tulum con Bacalar, y luego coger un vehículo desde allí para acceder a las ruinas. Este tren, vigilado y controlado por el Ejército, es la infraestructura ferroviaria más importante de México y una de las grandes apuestas del gobierno para impulsar el crecimiento turístico del sureste de México.
Si el viajero tiene tiempo también es muy recomendable quedarse un par de noches a dormir en los pequeños y encantadores hoteles alrededor de la laguna de Bacalar, que gozan de unas vistas espectaculares de esas aguas cristalinas.
Otra opción es alojar en alguno de los cinco resorts de lujo Bahía Príncipe de Soltour en la zona de Tulum, que gozan de la modalidad “todo incluido”, para que el cliente no tenga que preocuparse de nada. En la recepción de estos hoteles también puede reservar todo tipo de excursiones, como la de las ruinas de Ichkabal.
En plena selva tropical Esta ciudad maya es también conocida como el Egipto mesoamericano por la grandeza de sus estructuras, ya que tiene algunas pirámides de más de 40 metros de altura, más grandes que el Templo de Kukulcán en Chichen Itzá. El yacimiento se encuentra situado en plena selva tropical y sus vestigios datan de 300 o 400 años antes de Cristo, por lo que durante muchos lustros permaneció oculto bajo la enorme vegetación.
La antigua urbe era el centro político y la ciudad más importante de los mayas en la península de Yucatán y fue descubierta accidentalmente en 1995, pero se mantuvo cerrada al público durante todo este tiempo porque era tan extensa que no tenían medios para protegerla. Finalmente, se estrenó hace un año y disfruta de entrada gratuita. Además, el visitante puede subir andando los numerosos escalones de las pirámides, por lo que ofrece una experiencia muy auténtica.
Desde allí, el viajero se puede desplazar a la laguna de Bacalar, conocida también como “de los siete colores” porque tiene siete tonalidades distintas de azul y verde turquesa, debido a las diferentes profundiODNUMLE ODNUMLE dades del agua. De hecho, en su interior hay tres cenotes, cuyas aguas se desbordaron y crearon una única laguna. La mejor forma de visitarla es recorrerla en un tour en lancha o en un velero, y en ella también se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos, como el kayak o el paddle surf.
Este enclave tiene varios chiringuitos para comer en la orilla, como La Playita, donde puede disfrutar de unos tacos de gambas, aguachile de camarón o pulpo asado, acompañados de un margarita, limonada de fresa o batido de mango. Contoy, pequeño paraíso Otro hito en Quintana Roo es la isla Contoy, en el mar Caribe, un espacio protegido con muy pocos turistas, que contrasta con la abarrotada isla Mujeres. Contoy es un pequeño paraíso alejado del ruido y para preservarlo solo se permite la visita diaria a 200 personas.
Declarada Parque Nacional, la isla posee 98 especies de plantas, 14 de reptiles y 173 tipos de aves, ya que se trata del lugar de anidación de pájaros marinos más importante de toda la región caribeña de México. Y no solo eso.
En el sur de la isla, entre los límites de las aguas cálidas del Caribe y el golfo de México se localiza el arrecife Ixlaché, parte de la barrera de arrecifes más grande de Latinoamérica y la segunda mayor a nivel mundial. A la isla de Contoy se llega en barco desde Cancún y se lleva prácticamente lo puesto porque no permiten traer ni bloqueador solar ni tan siquiera la mochila. Tampoco hay restaurantes en la isla, pero la tripulación del barco se encarga de preparar en una zona techada un pescado fresco a las brasas adobado con achiote, que es una delicia. En esta isla hay además 10 lugares de anidación de tortugas de las variedades boba, carey y blanca, que ponen sus huevos entre los meses de junio y noviembre. ODNUMLE Eco-bahía Durante esos meses, las playas de la zona están vigiladas día y noche con el fin de protegerlas y evitar la caza furtiva y el robo de huevos para consumo humano. Por este motivo, el Grupo Piñero, dueño del turoperador Soltour, creó en 1999 la Fundación Eco-Bahía con el fin de preservar las tortugas marinas.
Esta fundación ofrece un programa para cuidar la playa del hotel Bahía Príncipe Riviera Maya, una de las más importantes del estado de Quintana Roo para la anidación de las tortugas verde y caguama, que se encuentran en peligro de extinción.
La institución organiza distintas actividades para los huéspedes del hotel, como liberar las crías de tortuga en el mar cuando nacen de los huevos, además de numerosos talleres infantiles para sensibilizar a los más pequeños con el medio ambiente. Otra de las aventuras que nunca se puede dejar de hacer en la Riviera Maya es visitar uno de los 10 mil cenotes repartidos a lo largo y ancho de la península de Yucatán. Estos pozos de agua pueden ser abiertos, semiabiertos y totalmente subterráneos, y se pueden ir descubriendo nadando y buceando con un traje de neopreno y la ayuda de un guía. A 20 minutos de Tulum está Dos Palmas, cenote semiabierto ideal para nadar y practicar esnórquel, y donde reside una pequeña comunidad maya que sigue hablando su idioma. Lo interesante de este cenote es que en él se puede realizar la experiencia del Temazcal, ritual chamánico de purificación física y espiritual. La ceremonia se lleva a cabo en pequeños grupos y con poca ropa, ya que se trata de un baño de vapor tradicional, usado por pueblos indígenas como los mayas. La experiencia tiene lugar en una choza en forma de cúpula, que simboliza el útero de la Madre Tierra, donde se calientan piedras volcánicas que se usan en el interior para generar vapor. Los participantes se colocan en círculo, mientras el chamán introduce las piedras calientes y vierte agua con hierbas medicinales. Durante los 30 minutos que dura el ritual, el chamán va entonando cánticos en español, mientras los participantes aguantan sudando a chorros el enorme calor en la choza para salir después totalmente purificados. D © El Mundo. En el estado mexicano de Quintana Roo quedan rincones donde disfrutar del espíritu de la península de Yucatán de antes de la invasión turística. Las recién “estrenadas” ruinas de Ichkabal, la protegida isla de Contoy o el cenote Dos Palmas, son alternativas para esquivar multitudes. POR Ana del Barrio. ICHKABAL. Estas ruinas abrieron recién a las visitas turísticas en enero de 2025. AKUMAL. En esta bahía, el encuentro con tortugas protegidas es una posibilidad real. BACALAR. Por algo esta laguna también es conocida como la de los siete colores.