Autor: Patrica Rada Salazar, seremi de Seguridad Pública
Cartas: Seguridad en Chiloé
Cartas: Seguridad en Chiloé · Chiloé conmemora dos siglos desde su incorporación definitiva a la república. El bicentenario es una invitación a mirar el archipiélago con orgullo, pero también con realismo: celebrar lo que somos y asumir, sin evasivas, los desafíos pendientes. Entre ellos, la seguridad se ha vuelto un eje transversal para la convivencia, el desarrollo y la proyección del territorio. Hablar de seguridad en Chiloé no es repetir consignas. La insularidad, la dispersión territorial y la dependencia de la conectividad marítima y terrestre imponen reglas distintas para la prevención y la respuesta. Aquí, los tiempos, el clima y la geografía no son un telón de fondo: son parte de la ecuación y exigen políticas públicas pensadas desde el territorio. Por eso, al conmemorar 200 años de historia común, debemos preguntarnos que significa hoy un Estado presente.
Nose trata sólo de símbolos o celebraciones, sino de capacidades reales para proteger a las familias, resguardar la actividad productiva, asegurar el libre tránsito y enfrentar con decisión al crimen organizado que busca aprovechar rutas, puertos, caletas y cadenas logísticas. El sur es hoy un territorio estratégico en el mapa de la seguridad. Fenómenos como el robo asociado a la industria salmonera, el microtráfico o la violencia intrafamiliar muestran que no basta con reaccionar. El bicentenario debe marcar un punto de inflexión.
Desde el Ministerio de Seguridad Pública se ha definido una agenda clara de cara al presente y futuro del archipiélago: fortalecer el control del crimen organizado a través del trabajo del Core y fuerzas de tarea especializadas (cuyos resultados ya hemos empezado a ver); avanzar en fortalecimiento institucional y formación policial, con la ampliación de la Escuela de Formación de Carabinerosen Ancud y Puerto Montt; consolidar una gobernanza territorial que incorpore insularidad, seguridad portuaria, flujos del futuro Puente Chacao, producción y turismo; y desplegar el plan regional de prevención del delito y acción rural, ajustado a las particularidades de cada territorio. Elbicentenario debe dejarnos una convicción clara: la soberanía no se celebra, se ejerce.
Se ejerce cuando el Estado está presente en los bordes y en el centro, cuando la seguridad es garantía y no privilegio, y cuando vivir sin miedo forma parte del patrimonio y del futuro del archipiélago. Autor: Patrica Rada Salazar, seremi de Seguridad Pública.