Autor: Pablo Eguiguren F. Libertad y Desarrollo
Columnas de Opinión: La verdadera razón del déficit fiscal
Columnas de Opinión: La verdadera razón del déficit fiscal D iversas razones se han esgrimido para justificar el tercer incumplimiento consecutivo de la meta fiscal. Es cierto que la Dipres erró las proyecciones de ingresos. También que Hacienda no ajustó el gasto. Hubo otras teorías más cuestionables, como la de la ministra Vallejo, que culpó -era que noa las grandes empresas. Sin embargo, la razón de fondo del mal desempeño fiscal de la administración Boric es otra. A la izquierda le incomoda la disciplina fiscal. Prueba de ello es que, pese a las reiteradas advertencias, el gobierno no hizo lo suficiente por cumplir las metas que se autoimpuso. Basta revisar los discursos y las redes sociales de dirigentes y parlamentarios del Frente Amplio y el PC.
Allí afirman que mantener controlada la deuda, no gastar más de lo que ingresa y ahorrar en tiempos de bonanza son una excusa para lograr "transformaciones" o una traba para "expandir los derechos sociales". Incluso desde el socialismo democrático se ha criticado al Consejo Fiscal Autónomo cuando ha advertido sobre el desorden en las cuentas públicas. Es que desde la izquierda olvidan que sin estabilidad macroeconómica no solo es imposible pensar en nuevos beneficios sociales, sino que se ponen en riesgo los vigentes. Tal como lo demostró el Ministerio de Educación al reconocer que por "restricciones presupuestarias" no podría pagar íntegramente el aporte anual para mejora de infraestructura. Lo que refleja cómo el desorden fiscal termina impactando las políticas sociales, mostrando que cuentas equilibradas y la atención de necesidades sociales son dos caras de una misma moneda.
Es por ello que la austeridad fiscal no es un "dogma", sino la herramienta para asegurar la sostenibilidad de bienes públicos esenciales como seguridad, salud y educación y generar ahorros para el próximo terremoto, incendio o pandemia. En ese sentido, la realidad del país es preocupante. Si la regla fiscal original buscaba generar un superávit estructural, hoy tenemos un déficit estructural de más de US$13.000 millones.
La deuda del gobierno central que, como porcentaje del PIB, se ha multiplicado por casi 2,5 veces en los últimos 10 años y reservas que equivalen a un 30% de lo que teníamos antes de la pandemia y muy por debajo de lo que ha recomendado el FMI para Chile.
En definitiva, quienes valoran el orden de las cuentas fiscales, baja inflación y tasas de interés razonables -condiciones esenciales para la inversión y la creación de empleodeberán recordar el mal desempeño fiscal de la administración Boric como una prueba de que a la actual izquierda chilena no le importa la disciplina fiscal ni respeta las reglas que nos hemos dado, aun cuando entreguen el manejo de las finanzas públicas a uno de los arquitectos de nuestra institucionalidad fiscal como el exministro Marcel. "A la actual izquierda chilena no le importa la disciplina fiscal ni respeta las reglas que nos hemos dado". Autor: Pablo Eguiguren F. Libertad y Desarrollo. "A la actual izquierda chilena no le importa la disciplina fiscal ni respeta las reglas que nos hemos dado".