Columnas de Opinión: El lado B del Mundial en México
Columnas de Opinión: El lado B del Mundial en México Gonzalo Serrano del Pozo Doctor en Historia Profesor del TEC Monterrey Investigador Adjunto de la Universidad Adolfo Ibáñez dos meses de iniciarse el mundial de fútbol -mientras los hinchas buscan desesperados sus últimos tickets, las ciudades ultiman los detalles para dar la bienvenida a los turistas A y los entrenadores se quiebran la cabeza decidiendo al selecto grupo que formará parte de sus naciones-, un clamor desgarrador incomoda a uno de los países que será una de las tres sedes, el de las madres buscadoras de México: "Si yo no estoy, ¿quién te buscará?". Al igual que sucedió con Catar en 2022, las noticias en Norteamérica, lejos de estar centradas únicamente en el inicio de la fiesta, están relacionadas con la muerte y desaparición de cerca de 133 mil personas durante las últimas dos décadas.
En el caso del continente asiático, las cifras apuntaban a la cantidad de migrantes que había fallecido a raíz de las malas condiciones laborales a las que estuvieron expuestos en la construcción de obras relacionadas con el evento. Mientras que algunas fuentes, como The Guardian, hablaban de 6.500 fallecidos, las autoridades cataries, la FIFA y el Comité Supremo de Catar las reducían a 3 muertes directas y otras 37 indirectas.
En el caso de México, la polémica se ha levantado a raíz del informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que señala que las desapariciones de personas son un crimen de lesa humanidad que se practica de manera generalizada y sistemática; esto ha provocado rechazo y molestia en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Más allá de las cifras y de la discusión entre el organismo internacional y Sheinbaum, hay algo indesmentible: las miles de madres buscadoras que, al igual que las Madres de Mayo de Argentina y las Madres de Detenidos Desaparecidos en Chile, buscan a sus hijos e hijas sin descanso y bajo constante peligro.
Ante la inacción del Estado o complicidad que acusan otros, muchas de estas madres se han sumado a las víctimas de los desaparecidos porque se han internado en lugares controlados por los carteles de la droga en busca de sus seres queridos.
De esta forma, a la angustia de buscar a sus familiares, se suma el riesgo que conlleva intentar dar con ellos, la falta de apoyo institucional y la incapacidad técnica y humana para identificar los restos hallados.
El contraste entre la alegría de lo que debería ser la celebración del tercer mundial que se realiza en México y el dolor de las víctimas se asemeja al horror del torneo realizado en Argentina en 1978.
Bajo el férreo control de la dictadura, a pocas cuadras del estadio Monumental de River, donde la selección trasandina disputó sus partidos más importantes, se encontraba la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros de tortura más importantes. De manera literal, los gritos de gol en el estadio se confundían con los de dolor de las víctimas que eran torturadas por los agentes de la dictadura.
De forma similar, sólo en el entorno de una de las sedes, el Estadio Guadalajara, las madres buscadoras han encontrado cerca de 500 cadáveres y restos humanos sin los medios para poder identificar si son o no sus hijos. Bolsas de basura llenas de huesos anónimos. Mientras los afortunados hinchas que consiguieron una entrada busquen un lugar donde estacionar para asistir a uno de los encuentros programados, las madres, indiferentes a la fiesta deportiva, seguirán en su pesquisa incansable.
Para que usted se haga una idea del problema del que estamos hablando: el número de desaparecidos en este país equivale a que, después de la jornada inaugural del 11 de junio, tras los encuentros entre México contra Sudáfrica (Estadio Azteca) y Corea del Sur contra República Checa (Estadio Guadalajara), todos los asistentes a esa jornada desaparecieran sin dejar rastro.
Es una imagen terrorífica, difícil de imaginar, pero es la triste realidad de México en estos momentos. 00 Sólo en el entorno de una de las sedes, el Estadio Guadalajara, las madres buscadoras han encontrado cerca de 500 cadáveres y restos humanos sin los medios para poder identificar si son o no sus hijos.
Bolsas de basura llenas de huesos anónimos".. Sólo en el entorno de una de las sedes, el Estadio Guadalajara, las madres buscadoras han encontrado cerca de 500 cadáveres y restos humanos sin los medios para poder identificar si son o no sus hijos. Bolsas de basura llenas de huesos anónimos".