Autor: JORGE PEÑA VIAL
CARTAS: Kast y la democracia iliberal
CARTAS: Kast y la democracia iliberal para promover derechos LGBTIQ+, seguramente le pedirán la renuncia.
Son muchas más cosas las que nos unen a los liberales de derecha (vigorizar la sociedad y recortar los tentáculos del Estado, principio de subsidiariedad, gestión pública privada de universidades, hospitales, carreteras, etc. ) y no les reprocho, como hace el columnista, su mudez cercana a la inconsecuencia. Algunos podrán considerar cándido e ingenuo a Kast; yo valoro su apertura a una sociedad diversa y plural.
Puede estar tranquilo Carlos Peña: Kast no encabezará una frontal batalla cultural, aunque comunicará, sin necesidad de hacerlo expresamente, esas cuestiones cruciales simplemente tomando de la mano a su cónyuge, teniendo una familia numerosa y con una dedicación plena al país.
JORGE PEÑA VIAL Iliberal Señor Director: Carlos Peña en su última columna construye su crítica a José Antonio Kast a la "luz de su conducta". En particular, por sus recientes visitas a presidentes "autoritarios", lo que revela en él una peligrosa deriva iliberal. Sobra decir que Kast aún no gobierna y, en lo sustantivo, no ha objetado explícitamente los pilares básicos de una democracia liberal: elecciones competitivas, vigencia del Estado de Derecho y contrapesos institucionales. Convertir el contacto político en prueba de iliberalismo implica rebajar el estándar liberal y sustituir el juicio institucional por una lógica de sospecha. La crítica válida no es con quién se conversa, sino cómo se propone gobernar y bajo qué reglas.
El liberalismo clásico --lejos de ser moralmente vacío-reconoce y valora la diversidad de concepciones de una vida buena, pero sostiene que el diseño institucional debe orientarse sin abdicar de la dignidad humana como principio rector, con derechos protegidos, reglas comunes y límites al poder. Esa es precisamente la función de las instituciones: cautelar la convivencia en el desacuerdo.
Cuando Carlos Peña advierte contra los riesgos de abandonar la democracia liberal, su crítica parece extremarse cuando él mismo reconoce que la democracia liberal moderna no ha logrado resolver la crisis sociológica de la anomia moral, el individualismo y el subjetivismo.
Señalar el peligro del iliberalismo es necesario; asumir las insuficiencias del liberalismo realmente existente para generar cohesión social también lo es. ¿Qué pasa cuando la sociedad ya no produce espontáneamente los hábitos que el liberalismo necesita? Fortalecer la democracia liberal exige no solo defender sus reglas, sino mejorar su capacidad de sostener vínculos, responsabilidad y dignidad compartida, sin renunciar a sus principios. En eso nuestra democracia liberal está al debe.
CARLOS WILLIAMSON Profesor titular UC La urbanidad no es ideología Señor Director: A propósito de la reciente columna sobre los gestos del Presidente electo a su esposa, me permito discrepar con la interpretación de que tomarse de la mano o practicar la caballerosidad responda a una "corriente filosófica" que se pretenda implementar.
Al igual que muchos chilenos, camino de la mano con mi pareja por la calle, me ofrece el brazo en eventos sociales o me abre la puerta del vehículo por una razón mucho más sencilla y profunda que cualquier doctrina: el afecto y el respeto mutuo. Atribuir estos actos de urbanidad básica --que bien describía Manuel Antonio Carreño como la base de la convivencia-a un plan político, es sobreintelectualizar algo que nace del corazón y de la buena educación. Politizar la cortesía solo contribuye a dividirnos en lo más elemental. La amabilidad y demostración de afecto no tiene color político; es, simplemente, humanidad en su estado más puro.
ROSE MARIE MICHALLAND BYXBEE "Permisología" y personas Señor Director: En los casos descritos en su reciente reportaje de Economía y Negocios, sobre los calvarios que sufren los proyectos de inversión, es necesario destacar una arista del problema que no se menciona con suficiente énfasis. Detrás del ridículo caso de los naranjillos hubo una o más personas derechamente descriteriadas que tomaron una decisión que condujo a la paralización del proyecto. En el caso de Statkraft, misma situación. En el Parque Fotovoltaico Algarrobal, misma situación. En suma, en el sistema de permisos hay personas específicas, con nombre y apellido, a las cuales las consecuencias económicas y sociales de sus decisiones no les importan en lo más mínimo. Les preocupa más el bienestar de algunos insectos que un hospital público (caso real). Hay en los propósitos del nuevo gobierno encomiables deseos de eliminar o simplificar normas. Eso es muy positivo, pero... si siguen las mismas personas descriteriadas. - - - - - - -