Autor: NICOLÁS LUCO
Columnas de Opinión: Otro admirador de nuestros cielos
Columnas de Opinión: Otro admirador de nuestros cielos Canadá invirtió, hace 15 días, 11,3 millones de dólares canadienses (más de 7 mil millones de pesos chilenos) en el telescopio ANDES, el mayor del mundo, que el European Southern Observatory (ESO) construye en el Cerro Armazones, a 23 km del telescopio Paranal, en Antofagasta, Chile. Cuando entre en funciones, en 2029, será el más poderoso telescopio óptico en el infrarrojo del mundo. Su espejo medirá 39 metros. Y los astrónomos complementarán sus imágenes con las del otro gigante que ya está funcionando en el Cerro Pachón, en el Elqui, el telescopio Vera Rubin.
El presupuesto del ANDES es de 1.450 millones de euros (un billón quinientos diez mil setecientos once millones quinientos mil pesos, 1,75% del presupuesto de Chile). El Vera Rubin es rápido, recorre cada tres noches el cielo con su inmenso sistema, como un lente gran angular (https://rubinobservatory.org/es). El ANDES es concienzudo, se detiene en mínimos puntos del cielo, concentrándose en toda la luz que de allí captura (https://elt.eso.org/). La gubernamental “Fundación canadiense para la innovación” puso los fondos. Es el sexto proyecto en voluOPINIÓN men beneficiado por esa institución durante este año. Con ello, aunque Canadá no integre el European Southern Observatory, abrirá para los científicos de su país tiempos de observación. Casi como los tiempos de que dispondrán los astrónomos chilenos.
“Representa un momento de transformación para la astronomía canadiense, impulsando al país a un papel de liderazgo en lo que puede llegar a ser el mayor telescopio basado en tierra jamás construido”, dijo el profesor de la Universidad de Montreal, René Doyon, director del Instituto Trottier para la investigación de exoplanetas, y coinvestigador principal de la iniciativa canadiense en ANDES. La contribución canadiense se unirá a las de otras instituciones: de Brasil, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Portugal, España, Suecia, Reino Unido y EE.UU. Y a los aportes de Chile, que no solo son territoriales.
El plan canadiense incluye participar no solo en los descubrimientos que se logren, sino que también en la labor de educadores en su país y en Chile que vinculen a sus estudiantes entre sí y con la ciencia astronómica. “Experiencias de aprendizaje directas que despierten la curiosidad y aproximen a los jóvenes a una conexión con investigaciones de punta”, dice el proyecto. Creo que mi corazón no me permitirá visitarlo, está en alto, a 3.046 metros sobre el nivel de mar. Y cito al Presidente José Antonio Kast: “Hay que cuidar los cielos de Chile”. Autor: NICOLÁS LUCO.