Autor: SORAYA COÑUECAR ANTILEF
Libro revisa la moda femenina como reflejo social
Libro revisa la moda femenina como reflejo social Cada mañana elegimos qué vestir.
Un par de decisiones que no nos lleva mucho tiempo, pero que a esas prendas, en teoría, les costó años de evolución para llegar hasta nuestros armarios, como lo que hoy está de moda y llevamos puesto.
Aunque puede surgir el pensamiento de que la ropa es solo algo superficial, la verdad es que su profundidad se entiende en las tension e s y c a m bios que ha generado en nuestra sociedad. “ E l v e s tuario es una herramienta válida de discusión y de análisis, que además es interdisciplinaria, por ejemplo, desde la sociología, la antropología y la estética. Hay un acuerdo de su riqueza simbólica y discursiva.
Hay un interés de valorar la moda más allá de procesos sociales, económicos y políticos que se enfocan en las materialidades”, explica Emilia Müller, doctora en Historia y curadora de la Colección Textil y Vestuario del Museo Histórico Nacional. En su libro “Vestir la modernidad.
Moda y mujeres en Chile (185019 2 0 ) ” ( E d i c i o n e s UC, 2 0 2 5, $30.000 ), Müller revisa el uso de las prendas de vestir para ofrecer otra perspectiva de cómo se construyeron los cambios en nuestra historia. El volumen se elabora a partir de su tesis doctoral en Historia en la U. Católica y se centra en la experiencia del vestuario femenino, que “siempre ha sido conflictivo, incluso podemos decir que hasta hoy”, afirma Müller. “Con los hombres pasa algo distinto, son otras las cosas que están en juego.
Tampoco hay que descartarlo, pero la controversia ha estado asociada, además de caricaturizada, a lo que tiene que ver con lo femenino, con cómo su apariencia se transforma junto con el mundo”, agrega la historiadora sobre el foco de su investigación. Precisamente, el marco temporal LANOICANOCIRÓTSIHOESUM que explora la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX se refiere a una época caracterizada por el progreso y una transición al capitalismo. “Un momento en que Chile se abre al mundo, hay exportación, hay riqueza. El sistema de la moda se expande, entonces podemos situar a las mujeres en estos procesos, de conectarlas con fenómenos más amplios y globales. Así, ver si l o s u c e d i d o e n e l mundo anglosajón se replicó aquí”, relata. En medio de un período de transformación, el paso de lo tradicional a lo moderno comenzó a ponerse en tensión. “Hubo cinco prendas la crinolina, el corsé, el manto, el sombrero y los pantalones que provocaron una discusión pública. La corporalidad de las mujeres fue extraída de lo privado para ser sometida al escrutinio abierto”, explica.
Acompañado de un gran recorrido bibliográfico, cada indumentaria tiene su propio capítulo en el libro, en donde se analiza cómo fue usada, cómo evolucionó en el país, qué polémicas suscitaron y cuáles narrativas sociales se desprendieron del uso de estas. “Es una lectura a comprender, desde las apariencias cotidianas, el rol activo que tuvieron las mujeres en la construcción de la modernidad chilena”, cuenta Müller. Incluso desde lo más íntimo del vestir, se presentaron discusiones. Tal como fueron el corsé y la crinolina. Esta última recordada por el incendio de la Iglesia de la Compañía, ocurrido en 1863. “Es un ejemplo de cómo una moda generó un problema. Pero su uso no estuvo únicamente definido por lo fatal. Las amplias faldas molestaban en la vía pública. Entonces, hablo además de la manera en que las mujeres se planteaban en el espacio”, afirma Müller.
La irritación por el g r a n t a m a ñ o d e l a s prendas se presentó igualmente con los sombreZEPÓLOIDUALC ros, que “entraron en tensión porque no solamente impedía la mirada prerrogativa de los hombres, por ejemplo, en teatros, sino también en por qué las mujeres tienen que usarlos”. La misma interrogante recibió el manto, que cubría la cabeza y el torso. “Funcionó como bisagra entre el resabio colonial y la modernidad. Al mismo tiempo, provocó discursos higienistas”. El intento de introducir el pantalón, por ejemplo, en la época de la Guerra del Pacífico, fue el cambio más polémico, porque modificaba el arquetipo femenino por siglos intacto. “Cada prenda plantea un relato que revela las contradicciones de las experiencias femeninas de modernidad”, reflexiona Emilia Müller. Autor: SORAYA COÑUECAR ANTILEF. Las transformaciones sociales chilenas, entre 1850 y 1920, son entendidas desde el vestuario de la mujer en un estudio de la historiadora Emilia Müller, donde analiza los cinco ropajes que han sido más controversiales. Una mujer devota de la segunda mitad del siglo XIX, con su manto y usando la moda europea de la crinolina, c. 1860. Emilia Müller es doctora en Historia y curadora textil del Museo Histórico Nacional.