Autor: DR. JAIME FAURÉ Investigador y académico de Psicopedagogía UNAB
Columnas de Opinión: Chile no tiene problema de lectura, tiene adultos distraídos
Columnas de Opinión: Chile no tiene problema de lectura, tiene adultos distraídos Hay dos maneras de entrar a una pantalla. Una es la del lector: imaginando algo. baja el ritmo, vuelve atrás, subraya con el dedo, se detiene en En la escuela, la diferencia no la hace el dispositivo, sino el prouna imagen. Otra es la del usuario: desliza, salta, consume y tocolo. Una profesora que pone el curso en modo avión antes de olvida. Las dos ocurren en el mismo dispositivo, a veces incluso leer ya hizo algo que ninguna app puede hacer sola: convirtió en el mismo minuto. El problema no es que los niños chilenos el dispositivo en libro. Si además muestra cómo se vuelve a un lean en el celular o en el iPad.
El problema es que nadie les ha párrafo, cómo se subraya una idea sin prisa y cómo se formula enseñado cuál de los dos modos activar cuando el objetivo es una pregunta antes de comentar, está enseñando lectura, no leer de verdad. Chile promedio 448 puntos en lectura PISA 2022. navegación. En un trimestre de trabajo con ese horizonte, la No es un problema de pantallas ni de libros. Es un problema de diferencia se puede ver. Las preguntas se vuelven más finas, las cómo los adultos usan uno y otro. reescrituras mejoran y los estudiantes dejan de asociar la tableta con la velocidad. En un departamento de La Serena, un padre lee un cuento antes de dormir. El libro no está en la mesa; está en el telefono. En el hogar, los ajustes son menores en esfuerzo y mayores en Avanzan bien hasta que entra una notificación. El padre la borra, efecto de lo que parece. Leer desde una tableta sin notificaciones sigue, pero la niña pide volver porque se perdió. Esa escena no activadas cambia el ambiente sin cambiar el dispositivo. Dejar describe un mal padre, ni tampoco una mala tecnología. Desel teléfono fuera de la cama hace que la sesión nocturna se cribe un entorno sin las condiciones adecuadas. La pantalla no parezca mas a un ritual que a una trampa. Y conversar lo leído estaba en modo libro, estaba en modo feria. Y la feria, como bien sabemos, no invita a quedarse en un solo stand. La pantalla no es el enemigo. El ruido dentro de la pantalla, sí. al día siguiente -aunque sea un par de minutosinstala algo que ningun algoritmo puede medir: la certeza de que la historia valía la pena. La pregunta por la edad y las condiciones no tiene una única Lo que los adultos hacemos en los pocos ratos de lectura que respuesta. El papel sigue ganando cuando el niño recién aprende podemos tener deja una marca tan profunda como maravillosa. Los niños que recuerdan personajes, que piden el siguiente libro, que pueden leer diez minutos sin saltar a otra pantalla, no lo lograron solos. Hubo alguien que les preparo el camino y les encendió una tenue luz. Alguien que cerró la feria, y abrió el libro. a sostener el hilo de una historia: permite señalar, releer, hacer del cuento un encuentro físico entre dos personas. Pero tampoco conviene idealizarlo. Una tableta puede ofrecer letras ajustables, audiolibros, un catálogo amplio y acceso sin costo a través de la Biblioteca Digital Escolar. Para niños con dificultades visuales o Chile no necesita elegir entre pantalla o papel. Necesita adultos lectoras, ese margen no es accesorio: es la diferencia entre leer que sepan cuando uno y otro sirven, y que no confundan tener y no leer. Lo que está en juego no es el soporte. Es si el niño sale acceso a un texto con haber leído. La niña de La Serena sigue del rato de lectura habiendo construido un mundo, sonriendo, esperando que vuelvan a la parte anterior. Todavía está a tiempo. Autor: DR. JAIME FAURÉ Investigador y académico de Psicopedagogía UNAB.