Autor: Alejandra Abufhele Académica Escuela de Gobierno UAI e investigadora Núcleo Milenio Migra
Columnas de Opinión: Pobreza y envejecimiento
Columnas de Opinión: Pobreza y envejecimiento a reciente publicación de los datos de pobreza de la encuesta Casen 2024 trajo buenas noticias: el porL centaje de personas en situación de pobreza por ingresos en Chile disminuyó, tanto si se mide usando la metodología antigua como si se aplica la nueva y más exigente propuesta por la comisión asesora. Sin perjuicio de lo anterior, esta cifra agregada oculta cambios relevantes en la composición de la población pobre que merecen una mirada más profunda. Una primera evidencia que ha llamado la atención es la disminución de los ingresos provenientes del trabajo en el decil de menores ingresos autónomos.
Esto se explica en parte por una transformación en la composición de quienes lo integran: hoy hay una mayor proporción de personas adultas mayores en este decil, dada su participación más baja en el mercado laboral. Este fenómeno responde a una transición demográfica más amplia, marcada por la baja fecundidad y el aumento sostenido de la esperanza de vida. Es probable que las próximas proyecciones de población que anunciará el INE la próxima semana confirmen esta tendencia: una sociedad con menos nacimientos, más personas mayores y un envejecimiento acelerado. Este escenario plantea desafíos estructurales. Un país que envejece requiere sistemas de protección social sólidos, pensiones adecuadas, acceso oportuno a salud y políticas de cuidados. Por otra parte, los datos de Casen sigue mostrando que niños, niñas y adolescentes tienen una mayor probabilidad de vivir en hogares pobres. La pobreza infantil no solo es un problema de ingresos, sino también de oportunidades futuras: afecta el desarrollo, el aprendizaje y las trayectorias de vida. Ignorarla hoy es hipotecar el capital humano del mañana. A esto se suma la persistente desigualdad territorial. La pobreza no se distribuye de manera homogénea en el país: existen brechas importantes entre regiones, y entre zonas urbanas y rurales. Diseñar políticas públicas desde promedios nacionales invisibiliza estas diferencias y reduce la efectividad de las intervenciones.
Chile ha avanzado en la reducción de la pobreza, y las cifras lo reflejan, pero el nuevo perfil demográfico exige el diseño de una agenda más sofisticada, que considere el envejecimiento, la vulnerabilidad infantil y las desigualdades territoriales. La pobreza ya no es solo una cuestión de cuántos son, sino de quiénes son y dónde están. A este diagnóstico hoy se suma la necesidad de incorporar la transición demográfica y los cambios en la composición de los grupos sociales, para anticiparse a los nuevos desafíos que enfrenta el país.
Tomarse en serio esta transformación es clave para construir un país que no solo viva más años, sino que los viva mejor. "Chile ha avanzado en la reducción de la pobreza, y las cifras lo reflejan, pero el nuevo perfil demográfico exige de una agenda más sofisticada". Autor: Alejandra Abufhele Académica Escuela de Gobierno UAI e investigadora Núcleo Milenio Migra. "Chile ha avanzado en la reducción de la pobreza, y las cifras lo reflejan, pero el nuevo perfil demográfico exige de una agenda más sofisticada".