Sin asignar
Sin asignar Medición de la enfermedad y la muerte en Chile ·Señor director: Actualmente, la sepsis podría ser la tercera causa de muerte en Chile, con un subregistro cercano al 80% respecto de estimaciones internacionales.
Más allá de la cifra, el dato instala una duda inquietante: si no estamos registrando correctamente estas muertes, ¿qué tan bien entendemos realmente de qué se enferman y mueren las personas en nuestro país? La sepsis es, además, uno de los ejemplos más claros de los llamados "códigos basura": diagnósticos que describen el desenlace, pero ocultan la enfermedad que lo originó. Cuando estas categorías dominan las estadísti cas oficiales -las mismas que orientan políticas públicas y asignación de recursos-la realidad sanitaria pierde nitidez. Es como observar una imagen en baja resolución: se distinguen formas generales, pero se pierden los detalles que permiten decidir bien. La paradoja es evidente. Chile cuenta con registros vitales considerados entre los más robustos de la región, pero sigue tomando decisiones sanitarias sobre una base parcialmente distorsionada. Más que una pregunta, esto obliga a plantear qué estrategia existe para mejorar la calidad de los datos que sustentan la política pública en salud. No es posible enfrentar aquello que no se ve con claridad. Mejorar la medición de la enfermedad y la muerte no es un asunto técnico menor, sino una condición indispensable para tomar decisiones informadas y, en definitiva, para salvar vidas.
Sebastián Gatica, investigador Centro de Investigación e Innovación en la Prevención y Cuidados de la Salud (+SALUD) Universidad Santo Tomás Las verdaderas gigantes del emprendimiento chileno ·Señor director: Cuando hablamos de emprendimiento en Chile, solemos mirar hacia los unicornios: NotCo, BUK o Xepelin. Empresas que llenan de orgullo al país y que han demostrado que desde Chile se puede innovar y conquistar el mundo.
Pero mientras celebramos esos casos, que representan menos del 1% del ecosistema, hay otra realidad mucho más grande que rara vez aparece en los titulares: miles de mujeres chilenas emprenden todos los días para sostener a sus familias. No levantan rondas millonarias ni aparecen en rankings de startups. Sus inversiones son otras: una amasadora, una máquina de coser, un horno o un pequeño stock para vender. Muchas veces comienzan con ahorros propios o con el apoyo de familiares, y luego encuentran en las microfinanzas y en redes de apoyo el impulso para seguir adelante. Según cifras de la Red de Microfinanzas, el emprendimiento por subsistencia, liderado mayoritariamente.