Autor: JORGE O'RYAN SCHUTZ DIRECTOR DESARROLLO INTERNACIONAL CENTRO INNOVACIÓN UC EXEMBAJADOR EN ALEMANIA
Columnas de Opinión: Dilemas y desafíos de Chile ante la reconfiguración del orden internacional
Columnas de Opinión: Dilemas y desafíos de Chile ante la reconfiguración del orden internacional Banco de inflexión en el escenario latinoameridictador representa un alivio largamente esperado; sin embargo, el costo ha sido alto. El debilitamiento del derecho internacional y la incapacidad del multilateralismo para resolver conflictos graves dejan una señal inquietante sobre el orden global que emerge. Este nuevo escenario se estructura en torno a tres actores principales. Estados Unidos ha redefinido su estrategia de seguridad nacional, abandonando la pretensión de hegemonía global para concentrarse en la soberanía, la seguridad económica y el control estratégico del hemisferio occidental. China, continúa expandiendo su influencia en América Latina y África, mientras Rusia intenta preservar posiciones clave en conflictos prolongados.
En este contexto, América Latina -considerada por algunas potencias como un "patio trasero" vuelve a ocupar un lugar central en las disputas geopolíticas, con implicancias que van desde la seguridad regional hasta el acceso a recursos estratégicos. La política exterior chilena se ha construido históricamente sobre principios claros: respeto al derecho internacional, no intervención, solución pacífica de controversias y defensa de los derechos humanos. Hoy, estos pilares enfrentan una prueba exigente. Chile debe administrar con cuidado sus relaciones estratégicas, equilibrando principios y pragmatismo, sin perder neutralidad ni comprometer sus intereses soberanos. No es una potencia ni aspira a serlo, pero ha forjado una reputación y coherencia que, en un mundo fragmentado, constituye un activo estratégico. La apertura económica ha sido fundamental en esta inserción internacional.
La amplia red de acuerdos comerciales permite a Chile actuar como "Nuestra contribución no pasa por liderazgos grandilocuentes, sino por roles más discretos pero indispensables: articulador, facilitador y defensor de un orden basado en normas. puente entre América Latina, Asia-Pacífico y las economías occidentales. A ello se suma la creciente relevancia del país como proveedor de recursos críticos para la transición energética: cobre, litio, hidrógeno verde y, eventualmente, tierras raras. Esta posición abre oportunidades, pero también impone responsabilidades, tales como estabilidad regulatoria, altos estándares ambientales y una visión de desarrollo que supere la simple exportación de materias primas. En el plano regional, el entorno es particularmente complejo. América Latina exhibe fragmentación política y debilitamiento institucional, lo que ha reducido su influencia global. En este contexto, una diplomacia chilena sobria y consistente puede contribuir a preservar espacios de diálogo y a reforzar la vigencia de reglas compartidas.
Más allá de las diferencias ideológicas, existen desafíos comunes -migración, narcotráfico, crimen organizado, corrupción, riesgos climáticos, pobreza y desigualdadque requieren cooperación regional y políticas de Estado, todos temas que van más allá de las "derechas o izquierdas". Chile puede en estas materias tender puentes, diálogos y acuerdos. Sin embargo, el principal riesgo para esta posición no proviene del exterior, sino del ámbito interno. Declaraciones apresuradas del Gobierno en política exterior debilitan esa fortaleza y transmiten una imagen de improvisación y erosionan la confianza acumulada durante décadas.
Ejemplos claros son la falta de iniciativa y de diálogo del Presidente Boric hacia el Presidente electo, Jose Antonio Kast, para consensuar posiciones comunes, tanto en la propuesta de la exPresidenta Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas o sobre lo acaecido en Venezuela, lo cual contrasta con los liderazgos de los Presidentes Piñera y Bachelet en el caso de La Haya durante la transición de sus gobiernos. Chile aún cuenta con un capital valioso: su credibilidad. Cuidar esa reputación, proyectarla con inteligencia y transmitir confianza tanto hacia afuera como hacia adentro es una tarea compartida. Por eso nuestra contribución al nuevo orden internacional no pasa por liderazgos grandilocuentes, sino por roles más discretos pero indispensables: articulador, facilitador y defensor de un orden basado en normas. Ello exige coherencia interna, profesionalismo diplomático y la convicción de que la política exterior es un activo estratégico del Estado, no una herramienta de coyuntura. Preservar esa tradición, pero con una nueva mirada y pragmatismo es más necesario que nunca.
En ello no solo se juega la posición internacional del país, sino también la posibilidad de ofrecer a las próximas generaciones un Chile integrado al mundo, respetado y capaz de defender sus intereses con responsabilidad y visión de futuro. Autor: JORGE O'RYAN SCHUTZ DIRECTOR DESARROLLO INTERNACIONAL CENTRO INNOVACIÓN UC EXEMBAJADOR EN ALEMANIA. JORGE O'RYAN SCHÜTZ DIRECTOR DESARROLLO INTERNACIONAL CENTRO INNOVACIÓN UC, EXEMBAJADOR EN ALEMANIA