Columnas de Opinión: El shock del petróleo
Columnas de Opinión: El shock del petróleo I precio del petróleo volvió a recordarnos cuán expuesta está la economia chilena a los shocks externos. La reciente escalada geopolitica en Medio Oriente -con tensiones en torno a Iran y el estrecho de Ormuzempujó el barril de Brent por sobre los US$100, lleE gando a rozar los US$120. Aunque hoy fluctua en torno a los US$99$110, el impacto ya comenzó a sentirse con fuerza en Chile. En un pais que importa casi el 100% del petróleo que consume, este escenario se traduce en alzas significativas en los combustibles: hasta $370 por litro en bencinas y $580 en diésel. La magnitud del ajuste no es casual. El mecanismo de estabilización de precios (Mepco) fue recalibrado para permitir un traspaso más rápido del shock extemo, ante un costo fiscal que alcanzaba hasta US$200 millones semanales. Simplemente, no habla margen para seguir amortiquando. Las consecuencias son inmediatas y, sobre todo, proyectables. Sólo el efecto de los combustibles podría añadir cerca de un punto porcentual a la inflación de abril, con un IPC que podria suinflacionarias que tienden a andarse en niveles mas perar el 1% mensual. La UF subiria en tomo a $400, encareciendo créditos, arriendos y servicios indexados. A esto se suma el impacto en transporte, alimentos y logistica, en una economia altamente dependiente del diesel. En este contexto, el Banco Central dificilmente podrá avanzar en recortes de tasa y probablemente mantendrá su politica en torno al 4,5%, buscando contener las expectativas inflacionarias. Sin embargo, el elemento más relevante no está sólo en la magnitud del alza, sino en su persistencia. Este tipo de shocks, por definición, son transitorios. La historia muestra que los conflictos geopoliticos tienden a estabilizarse y que el precio del petróleo eventualmente corrige. El problema es que los precios internos no siguen el mismo camino.
Aqui aparece el conocido efecto "cremallera": los costos suben rápido y los precios los incorporan de inmediato, pero cuando los costos bajan, los precios lo hacen con lentitud o simplemente no retroceden en la misma proporción. Las razones son múltiples: márgenes de ganancia que se consolidan, efectos de segunda ronda en salarios y servicios, y expectativas altos. Chile ya experimentó este fenómeno en 2022, tras el shock provocado por la guerra en Ucrania. Las bencinas subieron con fuerza y, aunque el petróleo posteriormente retrocedió, los precios no volvieron a su nivel previo. Se instaló un nuevo piso. Todo indica que el escenario actual podria repetir ese patrón. Por eso, aunque el shock que hoy enfrentamos sea coyuntural, sus efectos pueden ser duraderos. La inflación de este año probablemente será mayor a la prevista, el costo de vida se ajustará al alza y el espacio para políticas expansivas se reducirá. En otras palabras, el impacto no termina cuando baja el petróleo. Más que alarmismo, esto es realismo económico. El precio del crudo puede normalizarse en los próximos meses, pero los precios que hoy suben en el surtidor, en el transporte y en la canasta básica tienen una alta probabilidad de quedarse arriba. Esa es la verdadera lección de estos episodios: los shocks pasan, pero sus efectos en el bolsillo suelen quedarse mucho más tiempo.. FELIPE OELCKERS, DIRECTOR DE INGENIERÍA COMERCIAL, UNIVERSIDAD ANDRÉS BELLO