Nueva advertencia del Ejecutivo: García dice que libelo “genera ruidos” en trámite de proyecto de Reconstrucción
Nueva advertencia del Ejecutivo: García dice que libelo “genera ruidos” en trámite de proyecto de Reconstrucción En el arranque de las tratativas entre el Ejecutivo y la oposición en torno a la denominada “ley miscelánea”, el biministro Claudio Alvarado (UDI) reconoció que el anuncio de la AC impacta en los esfuerzos que lleva adelante La Moneda para avanzar con su agenda legislativa.
“Indudablemente, no sería serio negarlo, que afecta el ánimo de discusión en el Parlamento, pero hay que convivir con las cosas que pasan y hay que aprender a trabajar en varios ámbitos a la vez”, dijo.
Las palabras del secretario de Estado fueron interpretadas en distintos sectores políticos como una señal de realismo frente al clima que se vive en el Congreso, en especial tras el anuncio de la acusación contra el exministro Nicolás Grau. Pero también como un “llamado a la calma” frente a la iniciativa del P. Republicano y el PNL. Sin embargo, su intervención también abrió espacio para que dirigentes y legisladores de Chile Vamos expresaran públicamente sus reparos frente a la ofensiva.
Lo que evidenció tensiones y diferencias estratégicas entre las fuerzas que respaldan el Gobierno del Presidente José Antonio Kast (ver nota central). En ese contexto, distintas voces oficialistas han advertido que la AC podría tensionar innecesariamente las relaciones con la oposición y enredar las conversaciones que actualmente se desarrollan en el Congreso para sacar adelante las iniciativas priorizadas por el Ejecutivo. La “ley miscelánea”, de hecho, requiere de acuerdos políticos para garantizar su viabilidad, ahora en el Senado. “Nada debiera enturbiarlo” Las declaraciones de Alvarado fueron reforzadas en la víspera por el ministro de la Segpres, José García Ruminot (RN), quien también abordó la controversia. “Esa es una materia propia de los diputados (AC). La facultad fiscalizadora y la facultad de acusaciones constitucionales es una materia que tienen que analizar los diputados y resolverla ellos mismos. Esperamos lo que vaya a ocurrir en las próximas semanas”, planteó de entrada.
Al ser consultado respecto de si el libelo podría dificultar el diálogo en el Senado y afectar las negociaciones, García respondió: “Yo, sinceramente, espero que no; no tengo ninguna duda de que esto genera ruidos, pero el proyecto de Reconstrucción es tan importante para el Chile del futuro que creo que nada debiera enturbiarlo”. Tanto Alvarado como García, ambos pertenecientes a Chile Vamos, cumplen actualmente un rol central en la articulación política del Gobierno y son los responsables directos de las gestiones destinadas a viabilizar la “ley miscelánea” en el Congreso.
Por lo mismo, sus dichos han sido observados con atención, tanto por el oficialismo como por la oposición, en ADIDEC momentos en que los contactos con este último sector se inician. ¿Diferencias en La Moneda? Pese a las alertas expresas levantadas por la dupla Alvarado-García, al interior de La Moneda existen posturas diversas respecto de la acusación constitucional. Así, bajo reserva, en Palacio, algunos respaldan la ofensiva impulsada por republicanos y libertarios en contra de Grau. Lo hacen argumentando que aquella corre por “caminos diferentes” de los del proyecto de Reconstrucción. Y que ambas discusiones no necesariamente debieran interferir entre sí. En esa misma línea, algunos personeros del oficialismo consideran que el escenario legislativo del proyecto de Reconstrucción ya enfrentaba importantes dificultades antes de la presentación de la acusación. De hecho, sostienen que los votos del Partido Comunista y del Frente Amplio para respaldar la iniciativa estarían prácticamente descartados. Por lo que la ofensiva constitucional no modificaría de manera sustancial el panorama político ni las proyecciones del Ejecutivo en el Congreso. Más aún, consideran que el Socialismo Democrático no se siente “tan representado” con Grau.
Asimismo, dentro de La Moneda hay quienes interpretan el libelo no solo como una herramienta de presión política, sino también como parte de una disputa más amplia por el liderazgo y posicionamiento dentro de la derecha.
En particular, algunos afirman que el movimiento responde, en parte, a la competencia que mantienen el Partido Nacional Libertario y el Partido Republicano por marcar perfiles propios y diferenciarse ante sus respectivos electorados, en un contexto donde ambas colectividades buscan consolidar influencia dentro del oficialismo y proyectar su peso político.. José García Ruminot, ministro Segpres, ayer en la entrada de La Moneda.