Editorial: Recortes de presupuesto
Editorial: Recortes de presupuesto El traspaso de la salud primaria al municipio de La Serena debía ser una oportunidad para ordenar la casa, corregir vicios arrastrados y fortalecer un sistema que es la primera puerta de entrada a la atención sanitaria de miles de vecinos.
Sin embargo, lo que hoy se observa a la luz de las denuncias de los gremioses un proceso que amenaza con repetir una vieja y conocida práctica: resolver los problemas de gestión ajustando por el lado más débil, el de las y los trabajadores. Las acusaciones de recortes salariales en medio del cambio de administración no son un detalle técnico ni una discusión menor sobre ítems contables. Son una señal de alerta profunda.
Cuando se habla de que ciertos componentes de las remuneraciones "no serían traspasables", lo que en realidad se está diciendo es que el costo de un proceso mal planificado podría terminar pagándolo el personal de la atención primaria. Y eso no solo es injusto: es peligroso para la sostenibilidad del sistema. No se trata de privilegios ni de beneficios extraordinarios, sino de mantener derechos adquiridos. Cambiar el empleador no debiera significar perder parte del sueldo, menos aún cuando los funcionarios siguen cumpliendo la misma labor, en los mismos recintos y atendiendo a la misma comunidad. La atención primaria de salud ha sobrevivido y funcionado gracias al compromiso de sus equipos. Durante años han sostenido el sistema en contextos de precariedad, sobrecarga laboral y escasez de recursos. Pretender ahora que sean ellos quienes "paguen la cuenta" de malas decisiones o gestiones deficientes no solo erosiona la confianza, sino que daña directamente la calidad de la atención que recibe la población..