Editorial: Nuevo Hospital Regional: La comunidad demanda certezas
Editorial: Nuevo Hospital Regional: La comunidad demanda certezas Hace pocos días destacábamos la preocupa que, en vez de consolidarse una importancia de asumir desafíos cuando un vocería coordinada y responsable, terminen gobierno pretende cambiar la manera de imponiéndose declaraciones aisladas que alimentan la incertidumbre y la desinformación. conducir el país y dejar una huella concreta en regiones como Aysén.
Lo señalábamos a propósito del anhelado nuevo hospital regional, una iniciativa que por años ha ocupado espacio en el debate público y que hoy, al menos discursivamente, parece haberse reinstalado como prioridad para las autoridades nacionales y regionales. Sin embargo, lo ocurrido durante la última semana en torno a este proyecto dejó más dudas que certezas. Distintas autoridades entregaron versiones diferentes respecto al estado de avance, plazos y definiciones vinculadas al futuro recinto asistencial, generando una confusión innecesaria en la comunidad. Y cuando se trata de una obra de esta magnitud, la improvisación comunicacional no puede transformarse en la norma. La ciudadanía tiene derecho a recibir información clara, coherente y respaldada por una coordinación institucional seria.
Más allá de las legítimas diferencias políticas o de la necesidad de cada autoridad de mostrar gestión, lo verdaderamente importante es que exista una narrativa común que permita a la comunidad comprender con precisión en qué etapa está el proyecto, cuáles son los plazos reales y cuáles son las decisiones que aún deben adoptarse. Porque aquí no estamos hablando de una obra menor. Un nuevo hospital regional representa probablemente una de las inversiones públicas más relevantes para el futuro de Aysén. Su impacto no solo será sanitario, sino también social, económico y territorial. Por eso Este medio ha sido claro y consistente al poner estos temas sobre la mesa con responsabilidad, profesionalismo y sin complejos. Lo hacemos porque entendemos que informar también implica contribuir al debate público y exigir estándares mínimos de seriedad cuando están en juego expectativas tan relevantes para la comunidad. Y en este caso, el estándar debe ser precisamente la coordinación. Resulta indispensable que el Gobierno central, sus representantes territoriales y el Gobierno Regional trabajen alineados, compartiendo información validada y evitando transformaciones de un proyecto estratégico en una disputa comunicacional de corto plazo. Los puntos de prensa no pueden convertirse en competencias de protagonismo político mientras la ciudadanía sigue esperando respuestas concretas. Todos saben que un hospital de alta complejidad no se construye de un día para otro. Entre estudios, diseño, financiamiento, tramitaciones y ejecución, perfectamente puede pasar una década antes de ver la obra terminada. Precisamente por eso todavía estamos a tiempo de ordenar la casa, sincerar los procesos y entregar certezas reales sobre cuándo, cómo y dónde se emplazará el futuro complejo asistencial de Coyhaique. Eso es lo mínimo que merece la ciudadanía. Y también lo mínimo que exige una discusión pública seria y responsable..