Autor: Marcelo Somarriva Q.
Columnas de Opinión: La rueda de la fortuna
Columnas de Opinión: La rueda de la fortuna e todas las imágenes que nos deja el gobierno pasado me quedo con una de la entrada del expresidente D Gabriel Boric a la Moneda, hace justo cuatro años.
Aparecen Boric, Irina Karamanos, que entonces era la primera dama, o algo así; la directora general del ceremonial y protocolo, Manahi Pakatari, y uno de los edecanes de la Moneda, listos para cantar, o, mejor dicho, entonar el himno nacional. Pocos segundos antes, el expresidente había roto el protocolo para hacerle un saludo al monumento de Salvador Allende, un gran detalle teatral y lleno de simbolismo. Por eso mismo, en la foto Boric parece un monumento vivo, con la mano puesta en el pecho, muy erguido, hinchando el tórax al máximo y mirando al cielo. Es un pequeño cohete listo para despegar hasta el infinito y más allá, propulsado por la emoción patriótica o el espíritu republicano.
A su lado la joven Karamanos se ve igual de emocionada, pero más distendida, mirando a la señora Pakatari, que lleva puesto un vestido blanco con unas grandes pulseras de plumas y un extraordinario tocado con más plumas y unas conchitas negras: un hada madrina polinésica. El cuarto personaje de la foto es un edecán que mantiene su mano derecha en la sien y tiene puesta una mascarilla que le tapa casi toda la cara. La imagen logra transmitir el entusiasmo del instante. Se siente la popularidad extraordinaria del nuevo mandatario y el frenesí por los cambios que prometía la llegada de una nueva generación al poder. Es también un recuerdo de ese momento en que las consignas y proclamas grandiosas convivían con los vestigios de una pandemia todavía vigente. Algunos hablaban de "cambio epocal". Era la hora de los pueblos, de la plurinacionalidad, la pluriculturalidad y de cuanto "pluri" hubiera. Sin embargo, si bien la imagen puede ser una síntesis excelente de un momento histórico, parece también haber sido tomada en un universo paralelo. Nada entonces permitía presagiar el destino de todas esas ínfulas, ni cómo estarían Chile y el mundo cuatro años después. Por lo mismo sería bueno que el nuevo presidente y su equipo que ahora empiezan a gobernar miraran esta foto con detención.
No para burlarse de sus representados, sino para recordar que también ellos están a los pies de la rueda de la fortuna, esa imagen antigua de los libros del renacimiento y el barroco que advierte de la transitoriedad de la gloria en el mundo.
No hay que dormirse en los laureles, porque como decía el jesuita chileno Alonso de Ovalle -un escritor más político de lo que suele creersela fortuna "es tan voluble, y baja con más velocidad que sube". Esto tampoco debiera engañar a quienes hoy están abajo, porque nada supone que ellos suban cuando los otros caigan.
La fortuna es una rueda, no un balancín y "no hay estrella ni poder humano que la fije". "Nada supone que quienes hoy están abajo suban cuando los otros caigan". Autor: Marcelo Somarriva Q.. "Nada supone que quienes hoy están abajo suban cuando los otros caigan".