Autor: DAVID PAILLáN CONEY, PROFESOR DE TEOLOGíA BíBLICA
Columnas de Opinión: “La contienda es desigual”
Columnas de Opinión: “La contienda es desigual” La frase “la contienda es desigual” significa, que un enfrentamiento o competencia presenta una notable desproporción de fuerzas entre los involucrados. Alude a una lucha en la que una de las partes se encuentra en clara desventaja de recursos, tamaño o poder frente a su adversario. Contexto histórico; Esta expresión es célebre en la historia de Chile.
Corresponde a la arenga que el capitán Arturo Prat pronunció el 21 de mayo de 1879, a bordo de la corbeta Esmeralda, justo antes de enfrentar al poderoso monitor acorazado peruano Huáscar, durante el Combate Naval de Iquique. La frase inmortalizada fue: “¡ Muchachos, la contienda es desigual, pero ánimo y valor! Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea esta la ocasión de hacerlo.
Mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y, si muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”. Uso en la actualidad; En el lenguaje cotidiano, esta frase se utiliza de manera metafórica para motivar a las personas a mantener la valentía, la dignidad y el sentido del deber, aun cuando las probabilidades de éxito parezcan mínimas. Nos viene bien recordar que “la contienda es desigual” cuando, como personas o familias, enfrentamos problemas de salud o dificultades económicas. Muchas veces la vida nos sitúa en escenarios complejos: en la escuela, en el liceo, en la universidad o incluso en el ámbito laboral.
La contienda también parece desigual cuando, como sociedad, enfrentamos verdaderos “tsunamis ideológicos”; cuando algunos intentan reinstalar conceptos como la “lucha de clases”, promoviendo ideas, ignorando las consecuencias históricas observadas en países donde esas fórmulas fueron aplicadas.
La contienda es desigual cuando gran parte de la información mediática se presenta como “mitad verdad y mitad interpretación ideológica”. También lo es cuando vivimos una batalla cultural en la que expresar opiniones basadas en el sentido común puede llevar a que algunas personas sean calificadas de “retrógradas”, utilizando términos técnicos o etiquetas descalificadoras para desacreditar el debate. Asimismo, muchas personas sienten que la contienda es desigual cuando perciben que ciertas leyes favorecen intereses particulares por sobre el bien común o sobre derechos que históricamente han sido fundamentales para las familias. Por ejemplo, en Chile, la Constitución establece: “Los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho”. (Artículo 19, inciso 10, Constitución Política de Chile). La contienda también se vuelve desigual en situaciones cotidianas que afectan a miles de familias.
Por ejemplo, cuando una persona acude a un banco para solicitar un crédito hipotecario y recibe como respuesta que su remuneración es insuficiente; pero luego, al solicitar apoyo estatal o municipal, se le informa que sus ingresos son demasiado altos para acceder a beneficios sociales. Esta realidad afecta especialmente a muchos integrantes de la denominada “clase media”, quienes con frecuencia sienten que quedan excluidos tanto de las oportunidades financieras como de las ayudas estatales, pese a enfrentar dificultades reales. Ciudadanos conscientes: podríamos enumerar un sinfín de situaciones en las que la frase “la contienda es desigual” cobra sentido en la vida cotidiana. Sin embargo, la enseñanza histórica y humana detrás de estas palabras sigue siendo la misma: aun frente a escenarios adversos, la dignidad, el valor y la convicción continúan siendo fundamentales. Autor: DAVID PAILLáN CONEY, PROFESOR DE TEOLOGíA BíBLICA.