Desde el fin del mundo hacia la Academia: Ricardo Rozzi, el guardián de los ecosistemas australes
Desde el fin del mundo hacia la Academia: Ricardo Rozzi, el guardián de los ecosistemas australes Hay una carta que llegó desde Santiago en noviembre de 2025 y que, en pocas líneas, selló décadas de trabajo silencioso, riguroso y apasionado en el extremo más austral del continente americano. La Academia Chilena de Ciencias, reunida en sesión extraordinaria el 19 de noviembre de ese año, acordó designar al doctor Ricardo Rozzi como Miembro Correspondiente de la institución.
El se c r et a r io de la Academia, el doctor Francisco Hervé, firmó la comunicación oficial con la sobriedad que requiere el protocolo, pero el reconocimiento que contenía ese sobre tenía un peso que va mucho más allá del formalismo académico: es la consagración de una vida entregada a comprender y proteger los ecosistemas del fin del mundo. Rozzi no es un científico convencional.
Doctor en Ecología y magíster en Filosofía por la Universidad de Connecticut, profesor titular de la Universidad de Magallanes y de la Universidad de North Texas en Estados Unidos, su mayor singularidad es precisamente esa: ha construido un puente entre la biología y la filosofía en un territorio donde pocos se han atrevido a trabajar con tanta profundidad.
Desde Puerto Williams, en el corazón de la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, ha desarrollado lo que él mismo denomina “filosofía ambiental de campo”, una metodología que integra las ciencias ecológicas, la ética ambiental y las artes en el terreno mismo donde los ecosistemas respiran, donde los líquenes cubren las rocas y los bosques en miniatura guardan secretos que la ciencia apenas ha comenzado a descifrar.
El centro de ese trabajo es el Parque Etnobotánico Omora, en Puerto Williams, un espacio de 1.070 hectáreas concesionado a la Universidad de Magallanes y la Fundación Omora por el Ministerio de Bienes Nacionales, donde la investigación, la educación y la conservación biocultural se dan la mano con una coherencia poco común.
Allí,. El reconocimiento de la Academia Chilena de Ciencias al doctor Ricardo Rozzi consagra una trayectoria única: la construcción de un puente entre ecología y filosofía desde el extremo austral del continente, donde ciencia, ética y cultura se entrelazan para proteger los ecosistemas subantárticos y dar voz al sur del mundo.
Décadas de trabajo silencioso que hoy se reconocen Desde el fin del mundo hacia la Academia: Ricardo Rozzi, el guardián de los ecosistemas australes bajo la dirección de Rozzi y con la colaboración fundamental de dos figuras que han sido inseparables de este proyecto, el doctor Andrés Mansilla y su esposa la doctora Francisca Massardo, se ha construido uno de los programas científicos más originales y reconocidos del hemisferio sur.
La doctora Massardo ha sido pieza clave en el desarrollo del Programa de Conservación Biocultural Subantártica, trabajando codo a codo con el doctor Rozzi desde sus primeras etapas, contribuyendo a consolidar el Parque Omora como un centro de referencia internacional y coautora de numerosas publicaciones que han posicionado a Magallanes en el mapa científico global.
El doctor Mansilla, por su parte, investigador de algas y ecosistemas marinos subantárticos de la Universidad de Magallanes, ha aportado una dimensión oceánica fundamental al trabajo del equipo, extendiendo la mirada biocultural hacia el maritorio que rodea al Cabo de Hornos, esas aguas donde el Atlántico y el Pacífico se encuentran y donde la biodiversidad marina guarda riquezas que el mundo todavía está aprendiendo a valorar. Juntos, este trío ha impulsado iniciativas que trascienden las fronteras de la ciencia académica.
La creación del parque marino Islas Diego Ramírez-Paso Drake, el más austral de América, es quizás su obra más emblemática: un logro que combina la investigación científica de alto nivel con la incidencia en políticas públicas de conservación, y que fue reconocido internacionalmente con los Ocean Awards en Londres en 2019.
El Centro Internacional C a b o d e Ho r n o s p a r a Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural, que Rozzi fundó y preside, es la culminación institucional de ese esfuerzo colectivo: un espacio transdisciplinario que monitorea los efectos del cambio climático en uno de los últimos territorios prístinos del planeta y que propone soluciones desde la integración de la ciencia, la cultura y la ética.
La designación del doctor Rozzi como Miembro Cor respond iente de la Academia Chilena de Ciencias llega, por tanto, como un reconocimiento no solo a un científico excepcional, sino a una forma de hacer ciencia: arraigada en el territorio, comprometida con las comunidades locales, respetuosa de los saberes ancestrales y convencida de que la diversidad biológica y la diversidad cultural son dos caras de la misma moneda.
Desde el fin del mundo, Ricardo Rozzi y su equipo llevan décadas diciéndole al planeta que el sur también existe, y que en ese sur hay respuestas urgentes para las preguntas más importantes de nuestro tiempo..