LA NOTA ALTA DE Christian Boesch
LA NOTA ALTA DE Christian Boesch ARREISAERDNA Es domingo 15 de febrero y hoy, tras varios días de lluvia, por fin salió el sol en los alrededores del lago Calafquén. Un grupo de casi 20 niños, de 9 a 16 años, cargados de trombones, saxofones, violines, cornos y trompetas, bajan alegres del bus que los trae desde distintas localidades rurales de La Araucanía. Christian Boesch y su señora, Henrike, lo han preparado todo. Hay carpas para todos, alimentos para los siete días que durará el campamento, cocina con horno a leña y gas, cancha de fútbol y playa a orillas del lago a disposición de los niños. Y también de algunos padres y madres, quienes se turnan para acompañar y atender a sus hijos en estos días. Fue el propio Christian Boesch quien hace algunos años decidió que ese terreno, parte del fundo que tiene en la ruta que une Panguipulli con Calafquén, sería para compartir. Nos preguntamos ¿ de qué servía tener una playa solo para nosotros? recuerda.
Se subió a una máquina retroexcavadora y por varios días estuvo personalmente eliminando la tupida maleza para dar paso a este espacio, que cada año, es sede de campamentos musicales de grupos de niños, como la “Big Band Bronces Do, re, mi”, que a esta hora se apresta a ensayar con niños provenientes de Huiscapi, Loncoche, Hualapulli, entre otras localidades.
Austríaco de nacimiento y con nacionalidad chilena, otorgada por gracia durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera por su aporte a la educación y la cultura, Boesch ha dedicado veinte de sus casi 85 años (los cumple en julio), a transformar el futuro de los niños de Chile de la llamada Zona Roja de La Araucanía, por medio de la educación musical. Empecé buscando dónde educar a mis hijos en un colegio con música y no existía.
Entonces dije, bueno, si no existe, hay que hacerlo, así que formé una escuela de música junto con la Deutsche Schule con muy pocos, doce o quince estudiantes e invité a profesores de Europa relata Boesch. Después entendí que aquí, este paraíso, era un desierto en educación musical para niños. En los pueblos chicos no había nada.
Pasé de la escuela de música a una fundación cultural y me fascinó la idea, porque yo sé qué cambio hace la música en un joven () Yo sé que los niños que están en contacto con la música son definitivamente menos agresivos, más humanos, menos conflictivos, más felices. Y eso está probado indica.
Así nació Fundación Papageno, que este año cumple dos décadas y ya ha entregado educación musical gratuita a más de 7.000 niños de la región, en su mayoría de sectores rurales y muchos de ellos de escuelas unidocentes, quienes forman parte de bandas, coros y orquestas, donde pueden expresarse, desarrollar capacidades sociales, autoestima y potenciar sus talentos. Porque el objetivo de Papageno no es formar músicos, sino niños más realizados y que creen en su propio potencial.
La fundación, que hoy está presente en 79 escuelas y atiende a 1.500 niños, fue bautizada así por el personaje homónimo de la ópera “La flauta mágica” de Mozart, y quien le dio los mayores éxitos a Boesch durante sus años como cantante lírico en los escenarios más famosos del mundo. También, fue quien lo trajo a Chile por primera vez en 1982. Canté en el Teatro Municipal de Santiago. Me contrataron en New York, en una muy famosa “Flauta mágica”. Llegó un empresario chileno, Raúl Fischer, y dijo que estaba tan impresionado de la producción, que quería invitar a todos los cantantes a Santiago. Bueno, primero yo estaba dudoso, porque no sabía cómo era Santiago, y él dijo, no se preocupe, Santiago va a pagar la misma plata que la Metropolitan Opera House, pero sin impuesto. Automáticamente dijimos que sí. Entonces nació su fascinación por Chile, pues entre funciones tuvo la oportunidad de visitar el sur y allí tomó la decisión de comprarse un campo y pasar el resto de la vida en este país. Quería ver cómo hacían agricultura. Me enamoré de un momento a otro. Tomé una decisión: no sé cuándo, pero tengo muy claro dónde voy a jubilarme y voy a vivir de agricultor. Volvió para comprar un campo en 1988, pero le faltó dinero. Así, y aunque había decidido dejar de cantar a los 50 años, en 1991 cuando el mundo celebraba los 200 años fallecimiento de Mozart, Boesch regresó a escena y logró completar lo necesario. Luego de eso ya no volvió a cantar en público. A Mozart le debo todo. El Fundador de Papageno formó parte de los elencos de “Las bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” y “La flauta mágica”, en distintos escenarios del globo.
Por eso, en su honor instaló un busto del compositor el único en Latinoamérica autentificado por el Mozarteum de Salzburgo en otro espacio de su campo, donde realiza conciertos gratuitos y abiertos para la comunidad y que ha llegado a albergar a casi 3.000 personas, que llegan hasta allí para ver a sus hijos, nietos, vecinos o simplemente disfrutar de la música. De niño siempre supe que me dedicaría a la música o a la agricultura. Porque mi papá, que era doctor ingeniero, era un agricultor de corazón. Y mi mamá era cantante lírica afirma. Y agrega: Empezamos algo nuevo acá y trabajé como loco. Compré maquinaría, una retroexcavadora y tractores. Personalmente hice 14.000 horas en la retro”, recuerda.
A los 50 años reinició su vida en otro país y cambió su profesión, y a los 65 decidió crear una fundación musical. ¿Se puede volver a empezar tantas veces en la vida? Con entusiasmo, fuego, energía, alegría y amor todo se puede. No se puede no existe en mi diccionario. Hay que hacer las cosas. Nada más. Además, ¡65 no es viejo! Hoy día tengo 85 y muchas veces estoy pensando sería fantástico tener una vez más 65.
Pero créame, me gusta ser viejo. ¡La alternativa sería muerto! En estos 20 años ha trabajado con 79 escuelas en La Araucanía y ha estado en zonas críticas como Temucuicui o Ercilla. ¿Cómo ha sido su experiencia? Trabajamos muchos años en Temucuicui, aunque hoy día ya no es posible. La policía ya no permite por seguridad. Yo personalmente llevé instrumentos a los colegios en Temucuicui. Avisé al colegio que estaba en camino con instrumentos y allá cortaron árboles y desbloquearon el camino para dejarme pasar. Me recibieron con café y kuchen. Los niños cantaron y tocaron. Y las mamás y papás, no importa si son de qué institución, si son activistas o no, no importa () En Chile los niños tienen un tremendo valor. Si alguien viene para mejorar la vida de los niños, este alguien es muy bienvenido. Cuando usted mira para atrás, ¿cuál es el legado que ha dejado a Chile? Primero, que los chilenos entiendan un poco mejor que la música es algo esencialmente necesario en el desarrollo de los niños. Porque está apoyando disciplina, el autocontrol. Yo estoy seguro de que los niños que participan en nuestra fundación van a ser mejores, van a vivir como mejores seres humanos. La música tiene que ser un ramo fijo en el camino hasta la licenciatura general básica, como era antes. Cada niño tiene derecho a tener clases musicales, pero en colegios rurales no tienen esa opción porque los profesores no son aptos o no pueden. Los sueldos tienen que ser mejores. En Singapur, por ejemplo, los profesores de Pedagogía Básica ganan igual como los profesores universitarios. El Presidente recibe cada año escolar a los profesores diciendo: amigos, en sus manos les dejo el futuro del país.
Su objetivo es llegar con educación musical a todos los colegios rurales de La Araucanía. ¿Cómo se puede lograr? Entendí que es imposible incorporar los 608 colegios rurales de toda La Araucanía con la metodología que teníamos (donde profesores de Papageno van dos veces a la semana a las escuelas rurales). Cambié la visión para orientarnos a formar a los profesores y así lograr mayor cobertura e impacto.
Para eso, cuenta, junto a la Universidad Católica Sede Villarrica desarrolló un Diplomado en Educación Musical, que la institución imparte a un precio especial, lo financia Papageno y entrega de forma gratuita a los profesores rurales de la Región. “Con este nuevo sistema se puede llegar a muchos más niños y colegios.
En tres años ya capacitamos a 250 profesores y sumamos 900 niños más al proyecto”, explica. ¿Cómo ve el futuro de Papageno hoy? Tengo 85 años y varios donantes me dijeron que retirarme de la función de presidente ejecutivo sería recomendable. Los últimos 20 años yo solo era responsable por el funcionamiento y por el financiamiento del proyecto. Entiendo que en la vida todo tiene su tiempo, tengo que aprender a dejar, tengo que aprender a irme aunque duela. En este momento estamos buscando un gerente general y yo me retiro de presidente ejecutivo en marzo y voy a continuar como presidente del directorio. Pero esto no significa que abandone la fundación. De hecho, uno de los grandes desafíos es contar con los recursos para este nuevo modelo, que podría transformar a Villarrica en el centro de profesores de música más grande de Chile. “Las grandes fundaciones donantes tienen estatutos muy estrictos, por ejemplo, que pueden apoyar solamente tres o cuatro años. Esto significa que automáticamente estamos perdiendo grandes montos. En el futuro, Papageno tiene que ser financiado por privados y el Estado.
Todos los chilenos tienen que entender que el futuro del país son los niños y el nivel de la educación es el nivel de la cultura, que a su vez es el nivel de calidad de un país. Entonces, política, aversiones, preferencias, todo eso tiene que ser secundario. Un niño que está creciendo con música definitivamente va a ser más feliz, menos agresivo, menos conflictivo. Un niño feliz va a ser un mejor humano. Un factor que seguro es muy importante en La Araucanía. Estoy convencido. El proyecto es una contribución a la paz”. ¿Cómo fue su relación con el gobierno de Boric? Su gobierno aumentó los fondos para Cultura. ¡Bravo!, pero al final la plata prometida, del gobernador, desapareció. Y me dejaron con grandes problemas. Mi intención de acercarme al ministro de Educación se redujo a cero, escuchándolo en Tolerancia Cero decir que los problemas en la educación se solucionan con ideología.
Eso es nivelar para abajo y para mí significa la muerte por talentos, el fin de los logros especiales y el descenso garantizado del nivel de la cultura. ¿Qué es lo que espera suceda con el nuevo gobierno? En este momento soy muy optimista. Muchos temas importantes tienen que mejorar y van a mejorarse. Usted ha dicho que no hay ningún niño que no tenga talento. Todos tienen talento.
Como dijo Dostoievski: “En cada criatura (niño) se manifiesta una chispa de dios”. Cada niño tiene un talento en algo, pero la mayoría nunca tiene la posibilidad de descubrir este talento y nosotros junto con un gobierno responsable tenemos que descubrir y ayudar el desarrollo de ese talento. La música ayuda tremendamente a ello. “Un niño que está creciendo con música definitivamente va a ser más feliz, menos agresivo, menos conflictivo. Un factor que seguro es muy importante en La Araucanía.
El proyecto es una contribución a la paz”.. En 20 años liderando la Fundación Papageno, el cantante lírico Christian Boesch ha sido testigo de los efectos de la educación musical en las capacidades de los niños, en la relación con sus familias y en la paz social. Así lo vio en Temucuicui, donde fue personalmente a dejar instrumentos y lo recibieron con café y kuchen.
Hoy, ad portas de cumplir 85 años y dejar la dirección ejecutiva, llama al Estado a sumarse a su proyecto, convencido de que todos los niños tienen el derecho a potenciar su talento, sin importar su origen social. POR ANDREA SIERRA “Un niño que está creciendo con música definitivamente va a ser más feliz, menos agresivo, menos conflictivo. Un factor que seguro es muy importante en La Araucanía. El proyecto es una contribución a la paz”. Todo partió cuando Boesch buscó dónde darles una formación musical a sus propios hijos.
Al darse cuenta de que en el sur no existía esa oferta, terminó formando la Fundación Papageno que ha entregado educación musical gratuita a más de 7.000 niños y niñas de las regiones de La Araucanía y Los Ríos.