Editorial: Avenida Pacífico: una promesa que sigue esperando
Editorial: Avenida Pacífico: una promesa que sigue esperando Desde hace décadas, la Avenida Pacífico ha sido presentada como una vía clave para descongestionar la Avenida del Mar y ofrecer una alternativa real a la Ruta 5 en el borde costero de la conurbación. Sin embargo, el tiempo ha pasado y el proyecto de mejoramiento integral sigue detenido, acumulando anuncios, estudios y expectativas que no se traducen en obras concretas. Hoy, la avenida mantiene extensos tramos sin pavimentar, carencia de iluminación, ausencia de ciclovías y condiciones de seguridad precarias para peatones y conductores. Más que una alternativa vial, se ha transformado en un símbolo de cómo la planificación urbana puede quedar relegada frente a la falta de priorización efectiva. Las explicaciones técnicas -la definición tardía del bypass de la Ruta 5, los altos montos de inversión y la necesidad de cofinanciamientopueden ser atendibles, pero no suficientes. Cuando un proyecto supera los 70 mil millones de pesos y se reconoce como estructurante para el desarrollo urbano, su postergación deja de ser solo un problema administrativo y pasa a ser una señal política. El abandono de la Avenida Pacífico no afecta solo al tránsito. Limita el desarrollo del borde costero, frena la inversión inmobiliaria ordenada, incrementa la percepción de inseguridad y profundiza desigualdades territoriales en una zona que por años ha sido postergada. La pregunta ya no es si el proyecto es necesario -eso parece estar claro-, sino cuándo se tomará la decisión de avanzar. La conurbación no necesita más diagnósticos, sino definiciones.
Retomar la Avenida Pacífico no debiera ser una promesa para el próximo gobierno, sino una urgencia que exige voluntad, coordinación y responsabilidad con el desarrollo de largo plazo de La Serena y Coquimbo.. La paralización del proyecto de mejoramiento de la Avenida Pacífico vuelve a evidenciar cómo iniciativas estratégicas para la conurbación La SerenaCoquimbo quedan atrapadas entre la falta de decisiones, la lenta coordinación interministerial y la postergación de sectores completos. EDITORIAL