“Voy a seguir en los cerros hasta el final”
“Voy a seguir en los cerros hasta el final” Nos Nos invitó a subir un cerro para hacer hacer esta entrevista.
Pensando que sería en alguno de Santiago, parecía parecía una buena idea, ya que se trata del entorno donde pasa varias horas de su vida vida al mes muchas, para su familia, según confesará hacia el final de la conversación pero, dada la distancia y el tiempo, decidimos hacerla vía remota.
El amor de Guillermo Cáceres Moncada (78) por los cerros nació cuando era niño y pertenecía los Boy Scouts, actividad que luego luego lo motivaría a ingresar al Club Andino de Rancagua, en el cual se ha mantenido activo durante 50 años. Calcula que tenía 16 años cuando comenzó a salir a terreno para ver las maravillas de Machalí, donde vive y desarrolla desarrolla su pasión como montañista. Cuando no está en el cerro en esta etapa de su vida va cada 15 o 20 días, Guillermo camina unos seis o siete kilómetros entre Machalí Machalí y Rancagua. Si, en cambio, está escalando escalando alguno de los varios macizos que hay en la zona, como buen socorrista, se preocupa de la seguridad del ascenso y del descenso. Cuenta que por 37 años se desempeñó como instrumentista instrumentista industrial en El Teniente de Codelco, Codelco, tiempo en el que también ayudó al personal personal que se accidentaba. En sus expediciones, Guillermo está siempre siempre atento a llevar ropa adecuada, así como también suficiente alimentación y líquido para para hidratarse.
Una preparación que desplegó en un trekking que realizó el fin de semana del 15 y 16 de marzo hacia el volcán Cari Launa, en la zona de la Laguna del Maule, días después después de dar esta entrevista. Riesgos y consecuencias Guillermo Cáceres cuenta que con el paso de los años comenzó a limitar la duración de sus ascensos. Si antes era habitual que estos se prolongaran por unas 12 horas, hoy realiza excursiones que se extienden entre dos y tres horas desde su casa hasta la cima del cerro escogido. escogido. “De todas maneras, son cerros que demandan demandan esfuerzo y sacrificio. Esto me permite permite mantenerme en forma”, explica. Con el tiempo, la altura máxima a la que sube sube también ha tendido a disminuir.
El año pasado pasado escaló un volcán de 5.400 metros de altura altura en Perú, al que generalmente iba todos los años, pero este 2026 no lo hará, ya que su cardiólogo le recomendó no subir a más de 4.000 metros de altura. Cómo lleva esto? “Con disciplina. Son ascensos en los que tienes que coordinar y ver el esfuerzo que estás estás realizando. Si llevo una hora caminando, descanso, me alimento e hidrato. Me lo tomo con calma”. Tampoco va solo. Lo hace con un grupo de seis amigos provenientes del Club Andino de Rancagua que formó hace muchos años, su Club de Toby, como le llama, y en el cual él es el mayor.
“Subimos juntos y nunca dejamos dejamos a nadie solo, siempre hay una persona que va al fondo”, dice mencionando que, junto junto con el cerro Morro Colorado, entre otros, también han ido a la Laguna del Venado y a la Quebrada de las Flores.
Una rutina que cambia cambia en sus salidas con el Club Andino de Raricagua, Raricagua, en el que hay mucha gente joven y, por lo mismo, participa en menos excursiones de las que organizan para no demorar al resto.
Cuál ha sido el rescate o la experiencia de montaña más desafiante que le ha tocado? “Hace muchos años, en un nevado invierno, con el Cuerpo de Socorro Andino del cual formaba formaba parte, nos pidieron ubicar a una persona que se había extraviado en la zona de las Nieves de Rengo y que buscaban hacía siete días. Se trataba trataba de un chofer que entraba y salía de la construcción construcción de un acueducto, y en uno de esos traslados traslados se perdió. Lo encontramos congelado, cerca cerca del camino por donde debería haber transitado transitado con su camioneta, en circunstancias de que nos hicieron buscarlo por otro lado. Fue triste”. Trabajando en Codelco, en su calidad de rescatista, Guillermo también recuerda otra emergencia que lo marcó. Le pidieron, junto a un grupo de socorristas, ir a la zona de Chapa Verde, hoy centro de esquí ubicado en la cordillera cordillera de Los Andes, en la comuna de Machalí. Machalí. Allí debían ver en qué condiciones se encontraban encontraban unos militares de un regimiento que estaban en un refugio. Hacía días que no tenían noticias de ellos.
“Camino al refugio se desató una tormenta de viento blanco y llegó un momento en el que no veíamos nada más que los postes del tendido eléctrico, gracias a los cuales pudimos llegar a destino y comprobar comprobar que los militares estaban en buenas condira, Guillermo Cáceres, montañ ista: “Voy a seguir en los cerros hasta el final” Nacido y criado en Machalí, el rescatista e instrumentista industrial jubilado de El Teniente, ISI ISI 1 o ej s íIt En compañía de sus hijas y nietos, en la casa de su hija menor, en Machalí. a desde muy joven se hizo cercano a la montaña, la que le ha entregado experiencias inolvidables en todas las etapas de su vida. Y le ha permitido formar a nuevas generaciones. ConsLanze Kerber S. loo Líderes Mayores RECONOCIMIENTO ANUAL A PERSONAS 75+ QUE IMPACTAN EN LA SOCIEDAD a a, a ARCHIV(I 1 1L p -J A AhoGuillermo Cáceres junto a su esposa, Beatriz Abarca. “Ella me conoció subiendo cerros”, dice. ciones de salud”, recuerda. Y reflexiona: “A veces, por querer cumplir una misión, uno no mide las condiciones de riesgo. En el rescate de los militares, si no hubiera hubiera sido por esos postes, es probable que nos hubiéramos perdido.
Junto con los riesgos, riesgos, hay que medir las consecuencias”.. “Voy a seguir en los cerros hasta el final” 1 23 DE MARZO DE 2026 niundo\lavoi 7 Guillermo tenía 55 años cuando se jubilé de Codelco, gracias a la posibilidad que la empresa empresa ofrece para adelantar este proceso. Lo hizo impulsado por un compañero de trabajo que se retirá a los 60 años, edad legal establecida establecida por la empresa cuprífera, el cual luego se enfermé de un cáncer terminal.
“No pudo aprovechar el fruto de una vida de trabajo”, lamenta, agregando que él, en el año 2012, también tuvo un aviso con un accidente cerebrovascular cerebrovascular (ACV), lo que retrasé su plan de subir el Everest hasta el año 2016. Aunque el ACV le dejé parte de su lado izquierdo izquierdo insensible, pero funcional, eso no le impidié impidié seguir escalando cerros y montañas. De hecho, con dos cuñados planea ahora volver a Nepal para escalar parte del 12 o el Lhotse. LEn su opinión, cómo ha evolucionado el montañismo en Chile? “Afortunadamente lo ha hecho para bien, se ha profesionalizado. Las personas que hoy practican este deporte se preocupan mucho por sus equipos, se inscriben en clubes deportivos deportivos de montaña y se preparan. La calidad de los materiales también se ha perfeccionado. Ahora, Ahora, siempre habrá quienes no hagan nada de esto, esto, que anden por su cuenta porque quieren conocer conocer algún lado distinto de los establecidos. Ahí entro yo y el Cuerpo de Socorro Andino”. Una labor que Guillermo ha complementado complementado con la enseñanza de esta disciplina a niños con síndrome de Down. Cómo llegó a ellos? “La historia comenzé cuando trabajaba en El Teniente. En esos años, la señora de un amigo amigo trabajaba en una escuela de niños con esta condicién, la Escuela Ricardo Lea de Rancagua. Rancagua.
En ese tiempo, integraba el directorio del club de esquí de Chapa Verde y tenía facilidades facilidades para realizar allíactividades con los niños, no soto con los con síndrome de Down”. De los niños que entrené, Guillermo recuerda recuerda a Patricio Rojas, quien pertenecía a Coanil y con el que partié a competir a Bariloche, en circunstancias de que el pequeño nunca había salido de su casa.
Desde allt junto a otros niños niños que enfrenaba, lograron llegar a Canadá para participar en los Juegos Mundiales de fuvierno fuvierno de Olimpiadas Especiales, en 1988, desde donde trajeron una medalla de oro”. Qué aprendió de los niños con capacidades capacidades diferentes? “A enseñarles el contacto con la montaña, llevarlos a competencias y que lograran cosas. También, la importancia que tienen los padres padres para que salgan adelante.
Los papás de Patricio siempre lo motivaron a hacer cosas”. Usted también entrena a rescatistas del Club Andino, ¿cómo ha sido esa experiencia? “Siempre he tenido la inquietud de poder aportar y enseñar a la gente. Como jeíe de operaciones del Cuerpo de Socorro Andino de la Delegacién de ÓHiggins, procuro profesionalizar profesionalizar la actividad de montaña.
Tenemos que estar preparados no solo para buscar a una persona perdida, sino que también para rescatar a un herido”. ,Qué consejo le daría a alguien que está partiendo en montañismo? “El consejo más importante es que tenga mucho interés en aprender esta disciplina. En el Club Andino de Rancagua, los reclutadores siempre le preguntan a quienes buscan inscribirse inscribirse cuál es su motivacién para ingresar”. Para Guillermo la pasién en el montañismo es clave.
“Las personas que lo practican, ya sea como rescatistas o como deportistas, dan la impresién de estar un poco locos, porque ¿ quién va al cerro a caminar seis, lOo más horas? horas? Y cuando llegan a su casa, lo único que quieren es volver al cerro.
Como yo”. Agrega: “Mi señora me conocié subiendo cenos, así es que tiene que soportame no más”, ríe”. Más serio, cuenta que si hay algo que lamenta lamenta de esta actividad, la que le ha regalado buenos amigos, es el tiempo que le ha quitado a su familia. En fechas importantes en las que debería haber estado recuerda especialmente especialmente el cumpleaños de una de sus dos hijas, cuando cumplía 10012 años, él estaba en su primera ascensién a la base del Aconcagua. Aunque logré llamarla para saludarla, dice que es un remordimiento que ha tenido durante durante toda su vida. También, la mitad de los días de las vacaciones de verano que destinaba destinaba a alguna a alguna expedicién.
Si bien a sus nietos tiene tres: dos hombres hombres y una mujer les hizo falta su abuelo, pese a esto y para su sorpresa, su nieta mayor, ingeniera civil, fue quien lo nominé al reconocimiento reconocimiento de los 100 Líderes Mayores del año 2025, organizado por Conecta Mayor UC, “El Mercurio” y la Universidad Catélica. Cree que ha cambiado la percepción de los adultos mayores en Chile? “Tengo sentimientos encontrados. Hay muchas muchas cosas en las que se ha ayudado a los mayores, mayores, pero persiste la idea de que las personas, llegadas a cierta edad, son muy mayores para trabajar y hacer cosas. Falta que la gente empiece empiece a funcionar más en base a quienes pertenecemos pertenecemos a este grupo de la poblacién.
Por eso, la labor que ustedes hacen con este suplemento suplemento es buena, porque están mostrando que seguinios seguinios activos y que somos un aporte”. O sea, hay que combatir la idea de que las personas mayores deben quedarse en su casa y no hacer nada más. “Asíes. Lo más mortal que puede hacer una persona mayor es dejarse estar. Tenemos que lograr que las personas salgan de su nido y empiecen a caminar o hagan algo para mantenerse mantenerse en forma”. Cree que su trayectoria ha contribuido a cambiar esta percepción? “Sí. Muchas veces cuando satgo al cerro, la gente me pregunta la edad y se asombran cuando cuando les digo que tengo 78 años.
Me manifiestan su admiracién de que haga una actividad que la gente de mi edad comúnmente no hace”. Qué mensaje le gustaría dar a quienes hoy están entrando a esta etapa de la vida? “Que el hecho de llegar a esta etapa no significa significa que hay que echarse a morir. Tampoco, que todo lo que se hizo ya no sirve.
Que a esta edad las cosas son diferentes y que eso va a involucrar que tal vez no se podrán hacer todas, todas, pero que es vital mantenerse en buenas condiciones”. Hasta cuándo se ve en los cerros? “Hasta que me muera. Voy a seguir en los cerros hasta el final”. El montañista Guillermo Guillermo Cáceres, en una de sus más recientes expediciones, en el volcán Cari Launa. jr,.