Fundación de la Cruz Roja, Filial Linares Adelheid Klugkist Niese de Rosenkranz
Fundación de la Cruz Roja, Filial Linares Adelheid Klugkist Niese de Rosenkranz Nació en Valparaíso el 24 julio 1863, hija del matrimonio Friedrich Heinrich Eberhard Klustgkist Caspar y Louise Sophie Caroline Niese. Su historia es muy singular, porque visitando a un familiar enfermo, en el Sanatorio Alemán (Valparaíso), un joven llamó su atención. Ingresa una religiosa enfermera, señalándole que una persona deseaba conocerla. La enfermera los presentó. Se encontró con Wilhelm Heinrich Rosenkranz, amor a primera vista. El 16 abril 1885, contraen matrimonio en Valparaíso, ante el Oficial Civil y el Pastor de la Iglesia Evangélica Alemana. Su labor de beneficencia social, de siempre, cuando una Junta General de Socios (2 de enero de 1922), en el Teatro Victoria, acuerda constituir la filial Linares de la Cruz Roja Chilena. Presidente Honorario, Intendente Víctor Acuña y presidente la Sra. Adelaida de Rosenkranz, cargo que ejercería sin interrupción hasta 1935. La Cruz Roja de Linares a medida que crecía, también en el corazón de los linarenses, aumentaba el cariño por la gran benefactora. El día de su cumpleaños, llegaban autoridades y gente humilde hasta su casa a saludarle. La crisis de los años treinta, intentando paliar tanto desamparo y enjugar lágrimas, distribuía raciones de pan y si no alcanzaba, en oportunidades su propio almuerzo era entregado a los pobres. Compraba tela para confeccionar camisones para los menesterosos y con los sacos de cemento de la fábrica de tubos y baldosas, confeccionó impermeables para que los niños no se empaparan con la lluvia. Ante tal generosidad, diariamente había mucha gente frente a su casa, buscando ayuda. Muchos acampaban junto a la Virgen del Carmen, terreno cercano a su casa, que donara al Obispado de Linares, para colocar la imagen religiosa. Queriéndolos sacar del frío y la lluvia, por gestiones suyas, los pobres fueron albergados en la cárcel de Linares cuya construcción estaba paralizada. Eso terminó por minar sus fuerzas y ante tanto desamparo que con sus escasos medios no lograba paliar, enfermó y cayó en una profunda depresión, los médicos le ordenan reposo absoluto, y prohibición de salir. Carabineros acordona la (Manuel Quevedo Méndez) casa impidiendo que la gente continuara llegando en busca de ayuda; con dolor se resignó y obedeció. El terremoto de Chillán, sembró espanto y desolación. Una vez más, presente encausando ayuda solidaria para los damnificados. A mediados de año estalla la 2ª. Guerra Mundial. Alemania, la tierra de sus antepasados, en ruinas. Organizó una campaña solidaria, a favor de las víctimas de la contienda, recolectando ayuda. En camiones de la Escuela de Artillería, la ayuda llegó a Valparaíso; por intermedio de la Cruz Roja Internacional se fue a destino.
De energía incansable y viendo la situación del hospital, aunó voluntades y a personas de buen corazón creando la "Sociedad de Amigos del Hospital de Linares"; sin descuidar su querida Cruz Roja, llevó aportes generosos de enseres y elementos necesarios al centro asistencial. Sería su última actuación pública, su salud se había deteriorado y sus actividades restringidas drásticamente. En un pequeño accidente casero perdió la vista en uno de sus ojos y debido a la radiación aplicada para sanar una herida facial, perdió la visión del otro. Se vio confinada a su dormitorio y pequeñas caminatas por la casa.
A quienes llegaban a verla, preguntaba: "Cuénteme, ¿cómo está la Cruz Roja?". Queriendo darle una alegría, la llevaron en auto a la sede, no pudo bajarse, pero tuvo el regalo de escuchar las voces de sus leales colaboradores. Con su salud resentida, cayó postrada e incapaz de levantarse. Dolores sin queja alguna, soportando con cristiana resignación la enfermedad que la aquejaba.
La madrugada del martes 12 de septiembre de 1950 su cuerpo cansado no resistió y su alma de bondad ilimitada partió al encuentro del Señor, a recibir la recompensa destinada a quienes, en esta vida, han pasado haciendo el bien.
El velatorio se realizó en su casa, pero sus restos son trasladados a la sede de la Cruz Roja, CRUZ ROJA CHILENA donde la sociedad, desde el más poderoso, al más humilde, desfilaron junto a su féretro; con las voluntarias como guardia de honor. Sus funerales, el día 13 en el cementerio parroquial de Linares, dieron lugar a una de las muestras de pesar más grande en la ciudad.
Escoltada la carroza por las voluntarias de la Cruz Roja, la banda de la Escuela de Artillería encabezaba el cortejo, la Cruz Roja Juvenil de los Liceos de Hombres y Niñas; delegaciones de los estratos sociales, con ojos llorosos, rendían postrer tributo. Nota del autor: agradecimientos muy sinceros a d. Sergio Barriga Kreft, por la gentileza de compartir textos y fotos de su bisabuela, fundadora de la Cruz Roja Filial Linares..