Autor: HUMANITAS
Peregrinar, hoy
Peregrinar, hoy POR EDUARDO VALENZUELA En Chile, la peregrinación hacia algún santuario ha sido una tradición religiosa de larga data, aunque muy poco documentada.
En este artículo, escrito por el sociólogo Eduardo Valenzuela y publicado en Humanitas nº111, se dan a conocer los resultados de una investigación realizada en los tres santuarios más multitudinarios del país, Andacollo, Lo Vásquez y Yumbel; ayudándonos a comprender quiénes peregrinan, por qué lo hacen y cómo lo hacen. Faltando pocos días para la festividad de San Sebastián, presentamos a continuación la primera parte de esta publicación. El texto completo y todas las referencias están disponibles en www.humanitas.cl. En Chile, la peregrinación hacia algún santuario ha sido una tradición religiosa de larga data, aunque muy poco documentada.
Los santuarios solían fundarse lejos de las ciudades, ni siquiera en sus inmediaciones, sino en lugares más distantes, en buena medida gracias a la llamada porfía de la Virgen (o del santo). En efecto, muchos santuarios surgen a partir de una imagen descubierta casualmente por un niño o un pastor, la que insiste en quedarse en el lugar de su aparición y se resiste a ser trasladada a un lugar más poblado, donde habitualmente se hallaba el templo. Esa lejanía del santuario produce la caminata peregrina, en tiempos en que los medios de transporte eran precarios.
Algunos historiadores sostienen que los peregrinos tradicionales caminaban a paso firme y aprovechaban cualquier medio de transporte más expedito con el único fin de llegar pronto al santuario, motivo central de su devoción. * Hoy, en cambio, la mayoría llega a los santuarios en vehículos particulares o colectivos, y quienes realizan la caminata esforzada son los menos.
El estudio que tomaremos como base de este análisis hizo el conteo escrupuloso de los peregrinos de a pie que llegaban a los santuarios de Andacollo, Lo Vásquez y Yumbel, los tres santuarios más multitudinarios de nuestro país. * La de Andacollo es una ruta de esfuerzo que sube por una quebrada hasta los mil metros de altura y que puede hacerse desde el pie de montaña en El Peñón o desde una localidad más cercana llamada Maitencillo, atravesando la cuesta de San Antonio. Es una ruta poco frecuentada, de apenas unos 800 caminantes, y probablemente en vías de extinción.
Lo Vásquez recibe peregrinos que caminan desde Santiago y desde la costa de Valparaíso por la ruta 68, pero recibe también un flujo desde el interior de la región de Valparaíso por el camino de Lo Orozco e incluso desde el puerto de San Antonio, que entra por Casablanca.
El flujo metropolitano es el más numeroso, aunque los números totales no son impresionantes: alrededor de 15.000 peregrinos de a pie para una medición realizada entre la 6pm en la víspera del día de la Inmaculada y las 12am del siguiente, flujo especialmente nocturno para sortear los calores de diciembre.
La ruta peregrina de Yumbel se bifurca también para quienes entran por el norte procedentes de Chillán y Los Ángeles, y aquellos que vienen desde Concepción y caminan unos diez kilómetros desde la vieja estación de tren hasta el santuario.
Es una ruta poco transitada (alrededor de 2.500 peregrinos) y de bajo esfuerzo, porque los trayectos son planos, a diferencia de Andacollo, y más breves que los de Lo Vásquez, cuya ruta puede alcanzar los cuarenta kilómetros para quienes parten desde la desembocadura del túnel Lo Prado. Contamos así un total de 20.000 peregrinos que llegan a pie a santuarios que reúnen una afluencia de varios centenares de miles, siendo una cifra proporcionalmente exigua.
La costumbre de ir en bicicleta, por su parte, se ha vuelto multitudinaria en el caso de Lo Vásquez y puede abultar estas cifras, pero no sabemos cuántos ciclistas se acercan al santuario por motivos religiosos.
Todos nuestros santuarios son santuarios de proximidad, es decir, se va y vuelve en el lapso de un día (o de un día para otro para quienes viajan de noche y esperan la madrugada para volver). En contraste, en los santuarios europeos de curación era costumbre pasar varios días para recibir latamente la exposición de la fuente bienhechora (la reliquia del santo o el agua bendita). En los santuarios de baile del norte grande chileno la costumbre de detenerse varios días es común, algo que vale también para los bailarines de Andacollo. Pero en santuarios de manda prevalece la costumbre de ir y volver rápidamente.
Así, los promedios muestran caminatas relativamente breves: 5,15 y 5,20 horas para Lo Vásquez y Andacollo respectivamente (entre 20 y 25 kilómetros a paso normal) y solo 2,06 para Yumbel (alrededor de 10 kilómetros). Caminar sigue siendo un motivo de orgullo peregrino, pero el trayecto no logra opacar la importancia del destino, como sucede con la peregrinación moderna, tal como se describe para el caso de la revitalización de la ruta de Santiago de Compostela, donde los principales bienes religiosos o espirituales se obtienen en el camino a través del slow travel y de la camaradería que se consigue en el trayecto. * De hecho, cuando se pregunta a los caminantes, solo un tercio le da más importancia al acto de caminar por encima de llegar al santuario, algo que es propio de los santuarios de manda, donde predominan los motivos religiosos.
Entre aquellos que le dan importancia al camino suele haber menos motivación religiosa, pero rara vez aparecen motivos espirituales o incluso seculares, lo más común es que sean jóvenes que acompañan a sus familiares y que hacen típicamente una experiencia de religión vicaria, creen a través de otros que creen. * Al revés de Compostela y de muchas rutas europeas, las nuestras suelen ser breves e inhóspitas, sin interés patrimonial ni natural, poco aptas para suscitar un interés específico en el camino, salvo para el ciclista de Lo Vásquez que aprovecha el despeje por varias horas de una autopista. El orgullo religioso del camino, por su parte, está vinculado con el esfuerzo que exige la caminata, que se contrapone con la comodidad del que llega en vehículo.
En la ruta es posible observar a quienes caminan con un peso encima (una réplica del santuario en madera, por ejemplo) y algunos indican su propósito de entrar mortificados al santuario, aunque es menos usual que lo que aparece escandalosamente en los medios de comunicación con ocasión de las grandes fiestas religiosas, solamente un 10% planeaba entrar a pie pelado o de rodillas.
El trayecto suele ser una caminata familiar de conversación alegre y distendida despojada de gestos religiosos, apenas un tercio de los caminantes de Lo Vásquez hace oración personal durante el trayecto, aunque aumenta a casi la mitad en los demás santuarios.
Las rutas peregrinas hacia santuarios populares no reciben por lo demás ningún sustento ni apoyo eclesial, al menos en los santuarios analizados. ¿Quiénes peregrinan? Una peregrinación de proximidad es accesible para todos de modo que la composición de los peregrinos suele ser parecida a la que prevalece en la población general. Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, unos y otros se entrecruzan en el camino. Yumbel es un santuario algo más envejecido que Andacollo y Lo Vásquez.
La ruta de esfuerzo de Andacollo le da apenas una coloración más joven y masculina (ver tabla nº1 para más detalles). La presencia contundente de jóvenes en las rutas peregrinas contrasta con el abandono de los templos.
La encuesta Bicentenario ofrece cifras para este contraste: alrededor de un 25% de los jóvenes católicos declara que visita un santuario al menos una vez por año, mientras que solo un 11% señala que va a la iglesia con alguna regularidad. * La socióloga francesa Hervieu-Léger ha realzado el atractivo de la peregrinación moderna para los jóvenes, tomando como referencia la movilización hacia Taizé, el centro de espiritualidad y oración ecuménica fundado por el hermano Roger.
Taizé conseguiría en los términos de Hervieu-Léger una expresión religiosa "voluntaria, autónoma, maleable, individual, móvil y excepcional". Todas estas características son puntualmente opuestas a la devoción de templo, y se acomodarían mucho mejor a la sensibilidad religiosa de los jóvenes que buscan una experiencia religiosa menos institucionalizada. * Nuestras peregrinaciones no se ajustan exactamente al modelo de Taizé, porque falta quizás la individualización de la experiencia religiosa (en nuestro caso se camina casi siempre dentro de un encuadre familiar), pero varios aspectos de la devoción libre que ofrece el camino peregrino pueden resultar atractivas para muchos jóvenes. Al revés de lo que pudiera creerse, la corriente peregrina tiene un nivel educacional razonablemente elevado, lo que contradice el prejuicio ilustrado que considera la piedad de santuario como una devoción recalcitrante y culturalmente atrasada.
Hace cincuenta años, van Kessel había demostrado ya que los bailarines de La Tirana se incorporaban perfectamente a los logros modernos, algo que se ratifica con datos actuales: la mayor parte de los que bailan en santuarios como La Tirana tienen educación superior. * Lo mismo sucede con quienes peregrinan hoy, 45% ha alcanzado el nivel superior de educación, lo que se hace notar, por ejemplo, en quienes dejan el título universitario o el delantal profesional como señal de agradecimiento a los pies de la Virgen.
La presencia masiva de una clase media próspera y educada que llega al santuario en un vehículo particular, escucha misa, hace una contribución generosa al templo y se pasea por las ferias es enteramente visible en los santuarios, especialmente en Yumbel, cuyo ambiente dominical contrasta apenas con el talante más áspero de Lo Vásquez. El miserabilismo de la piedad de santuario está fuera de lugar. Las personas más educadas apenas rehúyen algo más las prácticas de mortificación ritual que, no obstante, son aceptadas por la mayor parte como manifestaciones legítimas de devoción, también por aquellos que tienen alta escolaridad. La única diferencia apreciable se produce en la manda: las personas más educadas peregrinan menos por manda y más como un acto de devoción libre que no los compromete perentoriamente ni tiene un motivo preciso.
Entre los que hacen mandas los motivos de salud disminuyen en beneficio de una demanda por bienestar familiar indeterminada, lo que confirma una posición económica más holgada y necesidades menos apremiantes, en un movimiento general que apunta hacia formas más libres, voluntarias y maleables de devoción como predice Hervieu-Léger para el peregrino moderno.
Finalmente, las rutas peregrinas son enteramente chilenas, rara vez se ve algún inmigrante, que prefieren acercarse a los templos como fuente también de protección, ayuda y solidaridad nacional, aunque esto puede ser diferente en los santuarios de norte grande donde la presencia inmigrante es más visible, también en el comercio de santuario.
No debería llamar la atención la autoidentificación diaguita en un santuario de baile como Andacollo, pero más sorprendente es la escasísima autoidentificación mapuche en Yumbel, un santuario de frontera que quedó situado desde siempre en la orilla norte del Bío-Bío, sin alcance ni atracción en el área mapuche que se ha convertido crecientemente en un desierto religioso, sin templos ni santuarios católicos. Una tradición espontánea y familiar La peregrinación es eminentemente un acto familiar.
Por lo menos la mitad de los que caminan lo hizo por primera vez con sus padres (hasta cerca de dos tercios en el caso de Yumbel), por lo general cuando era niño, de modo que la transmisión familiar del hábito de peregrinar cuenta para una parte muy considerable de los caminantes.
Se puede apreciar, sin embargo, una cierta erosión de esta herencia familiar: alrededor del 70% de los padres de quienes caminan hoy tenía el hábito de venir al santuario, lo que debe compararse con el 50% de los hijos que lo hacen hoy.
La influencia parental es más importante entre los jóvenes que caminan, después aparece la influencia del cónyuge o de la pareja, que puede ser un motivo importante de iniciación y de compañía, sobre todo para quienes vienen por primera vez. (. .. )* * Continúe leyendo y encuentre todas las referencias en www.humanitas.cl.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE HUMANITAS REVISTA DE ANTROPOLOGIA Y CULTURA CRISTIANA Veintiséis años sirviendo al encuentro de la fe y la cultura www.humanitas.cl "¿ Qué significado tiene entonces la peregrinación popular? De seguro, la más importante es el encuentro con lo sagrado como fuente bienhechora de gracia y de bienes de toda clase.
La caminata es una manera de resaltar la fuerza y eficacia que dimana la imagen milagrosa a través del esfuerzo que consiste en llegar al destino santo". "Al menos la mitad de los peregrinos pueden considerarse peregrinos habituales que caminan en el marco de una larga tradición familiar que puede rastrearse hacia los padres y probablemente más allá todavía y que consideran la visita anual a santuario como una costumbre familiar". En la imagen, festividad de san Sebastián, Yumbel, 20 de enero de 2025. @Arzobispado de Concepción Autor: HUMANITAS. "¿Qué significado tiene entonces la peregrinación popular? De seguro, la más importante es el encuentro con lo sagrado como fuente bienhechora de gracia y de bienes de toda clase.
La caminata es una manera de resaltar la fuerza y eficacia que dimana la imagen milagrosa a través del esfuerzo que consiste en llegar al destino santo". "Al menos la mitad de los peregrinos pueden considerarse peregrinos habituales que caminan en el marco de una larga tradición familiar que puede rastrearse hacia los padres y probablemente más allá todavía y que consideran la visita anual a santuario como una costumbre familiar". En la imagen, festividad de san Sebastián, Yumbel, 20 de enero de 2025. @Arzobispado de Concepción Peregrinar, hoy Autor: HUMANITAS.