Autor: FRANCISCA ORELLANA
Jordi Castell compró un terreno en Chiloé: "Siempre busco pretextos para salir de Santiago"
Jordi Castell compró un terreno en Chiloé: "Siempre busco pretextos para salir de Santiago" Segunda Vivienda J ordi Castell (59) adquirió hace menos de un año un terreno de 6.200 metros cuadrados en la isla de Chiloé, en la comuna de Dalcahue. No era algo que buscaba ni tenía en mente, pero lo hizo pensando en el futuro. "No hubo nada racional en la compra, me embalé. Algo me pasa con la isla que cada vez que voy me siento muy cómodo", confiesa el fotógrafo y comunicador. Castell vive en Santiago con su gato y seis perros -acaba de adoptar dos en la islay siente una conexión infinita con Chiloé luego de que le tocara pasar la pandemia allá. Arrendó por casi un año una cabaña semiabandonada que adaptó a su gusto. "No tenía aislación ni ventanas, no estaba preparada para pasar el invierno. Sin embargo, fui inmensamente feliz por el silencio. Hay algo que no sé qué es, pero que no existe en el continente. Las personas tienen otra mentalidad, otra forma de mentalizarse, una amabilidad superior", destaca. Cada vez que puede, arrienda una cabaña en la zona. "La vida me lleva de vuelta en forma improvisada. Además, me he hecho de muy buenos amigos. Siempre vuelvo y me dan más ganas de quedarme", dice. Eligió un sitio de unos $20.000.000 ubicado en el proyecto Refugio Culdeo, un condominio cerrado con 30 parcelas. "El primer terreno que vi me gustó. Fue como una elección de guata.
No tenía un peso para comprar, pero la financié con un sistema de créditos que daba el Refugio (de Inversiones del Sur). Lo estoy pagando en cuotas, como la inmensa mayoría de los chilenos". ¿Qué sentido tiene comprarse una parcela? "Le da otro sentido a la vida, definitivamente no me proyecto mucho tiempo más en la ciudad. Toma en cuenta que ya tengo seis animales, me traje dos chilotas a Santiago y en algún minuto me voy a construir algo como para arrancarme. Siempre estoy buscando pretextos para salir de Santiago.
Soy muy feliz viendo a mis perros libres, sueltos, pasándolo bien". ¿Va seguido a Chiloé? "En el invierno me fui con los cuatro perros en auto a la isla, porque no los iba a mandar en la bodega del avión. Me fui parando cada cierto tiempo porque ya no tengo edad ni salud para hacer directo ese tremendo trayecto. Me gusta ir con ellos, parar para comprarles cosas ricas para comer, comprarme un yogur. Me gusta la vida nómada, parece. Mucho más de lo que yo creía". ¿Qué le gustó de este terreno? CEDIDA "Son 6.200 metros cuadrados y dentro de eso hay 1.500 metros cuadrados de bosque nativo, fue lo que más me gustó. Tengo un minibosque para mí solo y por reglas del condominio no me dejan tocar, lo que me encanta. Hay un viento exquisito.
Veo cercano el momento en que me voy a construir algo, aunque sea una cabaña mínima". A veces piensa que sería fácil comprar una casa prefabricada que se arme rápido, pero duda que sea su elección. "Me compré el terreno por guata y con el corazón en la mano.
Creo que con la casa va a pasar lo mismo, porque todas las decisiones las he tomado así", confiesa. "Lo haré cuando el sistema ya no me necesite o cuando mis prioridades lo requieran y me vaya con mis animales para allá". ¿Qué tipo de casa le gustaría tener? "De partida algo en que me sienta cómodo. Allá hace frío y corren unos vientos muy fuertes. Llueve de abajo para arriba. Quiero una casa que sea manejable, que se pueda calefaccionar y que esté en armonía con el entorno. Me gustan las casas sobrias, por supuesto con un sistema de calefacción, con termopaneles, un buen generador de luz porque allá se corta la electricidad a cada rato con los vientos. No sé si quiero tantos metros cuadrados, una casa grande no la calefaccionas nunca, por lo que pienso en un monovolumen donde esté todo integrado. Y en términos arquitectónicos que tenga líneas sobrias". ¿No le preocupa tener un terreno sin construir? "No, vengo de familia comerciante árabe y siempre me dijeron que la plata mejor invertida era en tierras. Que no pague arriendo ni deudas, sino tierras o dividendos. Y les estoy haciendo caso a mi abuelo y a mi mamá. Había todo un tema de austeridad, mesura, control y sobre todo, invertir en cosas que no sé si te harán ganar, pero que no pierdas.
Entonces, estar pagando la cuota de un pedazo de tierra en la isla de Chiloé me parece que es el equivalente al mayor lujo que un hombre de mi edad puede aspirar". Y está la construcción del puente que la conectará al continente. "¿Te puedes imaginar lo que va a hacer la isla de Chiloé una vez que esté listo el puente Chacao? Va a cambiar todo. Me da lo mismo la plusvalía de mi espacio porque no pretendo deshacerme de ese sitio.
Pretendo que esté ahí, aunque me demore una semana, un año o diez en construir una casa". Autor: FRANCISCA ORELLANA. "Tengo un minibosque para mí solo y por reglas del condominio no me dejan tocar, lo que me encanta. Hay un viento exquisito", describe. El fotógrafo paga en cuotas una parcela de 6.200 metros cuadrados en Dalcahue Castell accedió a un crédito directo de la inmobiliaria.