Autor: Carlos Benedetti Reiman Seremi de Educación del Biobío
Columnas de Opinión: Ley de convivencia, buen trato y bienestar: un avance necesario
Columnas de Opinión: Ley de convivencia, buen trato y bienestar: un avance necesario La convivencia educativa es hoy uno de los factores más determinantes para el desarrollo integral de niños, niñas y jóvenes en Chile.
No se trata solo de evitar conflictos o reducir episodios de violencia; se trata de crear las condiciones para que el aprendizaje ocurra, para que las relaciones entre estudiantes y adultos sean respetuosas, y para que las escuelas, colegios o liceos se conviertan en espacios seguros y significativos.
En un país que enfrenta aún en el ámbito escolar los efectos de la pandemia y se ve desafiado frente a diversos cambios en las formas de comunicarnos, la irrupción de las redes sociales y sus contenidos, fortalecer la convivencia se vuelve una tarea urgente. Diversas investigaciones muestran que un clima escolar positivo mejora la asistencia, disminuye la desvinculación y potencia los aprendizajes académicos. Por el contrario, ambientes hostiles, desordenados o violentos afectan directamente el bienestar, la motivación y los resultados educativos. Además, la convivencia tiene un valor formativo profundo. En la escuela, los estudiantes aprenden a relacionarse con otros, a resolver conflictos, a regular emociones, a cooperar y a participar democráticamente. Esos aprendizajes socioemocionales son tan relevantes como los contenidos curriculares, porque determinan la capacidad de cada persona para integrarse a la comunidad y ejercer ciudadanía activa. Una escuela que enseña a convivir está formando no solo estudiantes competentes, sino también ciudadanos responsables. El rol de los padres y apoderados en la convivencia educativa es fundamental y abarca la colaboración, el respeto y el apoyo a la normativa escolar. Sus responsabilidades incluyen educar y formar a sus hijos en valores, informarse sobre el proyecto educativo institucional y contribuir al cumplimiento de las normas de convivencia del establecimiento. También deben apoyar el aprendizaje de sus hijos en casa y fomentar el diálogo y la resolución pacífica de conflictos.
La política entiende la convivencia educativa como un fenómeno social dinámico y complejo, construido a partir de las interacciones cotidianas entre todos los miembros de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, directivos, asistentes, padres, madres y apoderados). Por lo señalado, la aprobación de la Ley de convivencia, buen trato y bienestar en las comunidades educativas constituye un avance significativo y largamente esperado para el sistema educativo chileno, tanto en el plano pedagógico como en el ámbito cultural e institucional.
Esta ley reconoce explícitamente que el proceso educativo no se limita a los aprendizajes cognitivos, sino que se desarrolla en un entramado de relaciones humanas que deben estar basadas en el respeto, el cuidado mutuo y la dignidad de todas y todos quienes forman parte de la comunidad educativa. Al poner en el centro el bienestar integral, la normativa corrige una deuda histórica del sistema, entregando mayores herramientas al sistema educativo. Su aprobación abre una oportunidad política y pedagógica: transformar la cultura escolar, fortaleciendo comunidades educativas que cuidan, educan y conviven mejor. El desafío ahora es que este avance normativo se traduzca en cambios concretos y sostenibles en cada escuela, colegio y liceo del país. Autor: Carlos Benedetti Reiman Seremi de Educación del Biobío.