EDITORIAL. REALISMO EN LAS CUENTAS PUBLICAS
EDITORIAL.
REALISMO EN LAS CUENTAS PUBLICAS os esfuerzos del Gobierno han sido insuficientes para cumplir con las metas comprometidas en las cuentas públicas, advirtió en su más reciente informe el Consejo Fiscal Autónomo (CFA), profundizando con ello las sucesivas observaciones que el organismo viene acumulando sobre la fragilidad de la disciplina fiscal.
A seis meses de que concluya la actual administración y ad portas de la presentación del Presupuesto 2026, las advertencias del CFA constituyen un llamado tanto a revisar con rigor las actuales proyecciones de ingresos y gastos, como una señal de alerta sobre la prudencia con que deberán actuar las autoridades del próximo gobierno.
Del informe se desprende cómo los incumplimientos sucesivos de las metas de balance estructural, sumados a errores de estimaciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres) y proyecciones poco realistas están erosionando la credibilidad en la regla fiscal y debilitando con ello la capacidad del país para mantener una trayectoria de deuda sostenible. Según el CFA, las estimaciones de Dipres sobre déficit fiscal anticipan un nuevo incumplimiento, luego de que el Ejecutivo no alcanzó la meta en 2024.
Y aunque Hacienda corrigió la cifra de 2025, elevándola desde 1,6% del PIB a 1,8% del Producto, y comprometió medidas para reducir el gasto, las de mayor alcance requieren tramitación legislativa, lo que abre altos grados de incertidumbre respecto de su efectiva puesta en EDITORIAL REALISMO EN LAS CUENTAS PUBLICAS En el actual escenario, la elaboración de un Presupuesto 2026 coherente con la meta de balance estructural adquiere mayor relevancia. mayor relevancia. marcha.
Lo prudente, a juicio del Consejo, es excluirlas y con= centrar los esfuerzos en iniciativas de control directo, lo que resitúa la proyección de déficit en 2,1% del PIB, muy por sobre lo comprometido, equivalente a unos US$ 1.606 millones. A ello se suma la necesidad de sincerar las estimaciones de ingresos fiscales.
El logro de la meta 2025 requiere que la recaudación del segundo semestre supere en 8,2% a la del primero, lo que parece un camino cuesta arriba, considerando que en la última década la cifra ha resultado en promedio 1,7% inferior. En este marco, la elaboración de un Presupuesto 2026 coherente con la meta de balance estructural adquiere mayor relevancia. El desafío no es meramente técnico, sino profundamente político. Sin una voluntad real de priorizar la estabilidad fiscal por sobre los intereses electorales, cualquier intento de ajuste será insuficiente o tardío. Lo que el país necesita es un compromiso serio con la responsabilidad fiscal, capaz de trascender gobiernos y garantizar una base sólida para el desarrollo económico. El éxito de la política fiscal depende de la continuidad de una disciplina que trascienda ciclos políticos. En ese sentido, el debate presidencial en curso adquiere un peso decisivo, en el que los candidatos pueden asumir un compromiso explícito con la sostenibilidad de las finanzas públicas y con una regla fiscal creíble.
La estabilidad de la deuda y la confianza en la institucionalidad fiscal serán tan sólidas como la voluntad política de quienes aspiran a conducir el país a partir de 2026. política de quienes aspiran a conducir el país a partir de 2026..