Autor: María Jesús Hald, académica Medicina U. Andrés Bello
Cartas: Virus hanta
Cartas: Virus hanta · El reciente brote asociado al crucero MV Hondius, actualmente investigado por la Organización Mundial de la Salud, volvió a poner en agenda una palabra que en Chile conocemos desde hace más de tres décadas: hanta. Mientras el foco mediático se sitúa en este evento internacional (transfronterizo), el mensaje epidemiológico de fondo es claro: las zoonosis siguen siendo una amenaza vigente y global. Nuestro país no es ajeno a esta realidad.
Según el Ministerio de Salud, hasta el 6 de mayo de 2026 se han registrado 39 casos confirmados y 13 fallecidos, con una letalidad cercana al 33%, cifra consistente con el comportamiento histórico de esta enfermedad en Sudamérica. Chile convive con un hantavirus endémico, cuyo principal reservorio es el ratón colilargo, el cual habita extensas zonas del territorio. A ello se suma un factor cada vez más relevante: el cambio climático y la transformación ambiental.
Las variaciones en temperatura, lluvias y disponibilidad de alimento pueden alterar la dinámica de los roedores y modificar los patrones de transmisión, incrementando el riesgo sanitario y, con ello, los costos económicos directos e indirectos asociados a hospitalizaciones, cuidados intensivos y pérdida de productividad laboral. Pero el desafío no es generar alarma, sino fortalecer la conciencia epidemiológica. El hantavirus es infrecuente, pero extremadamente grave, y suele comenzar con síntomas inespecíficos. Consultar precozmente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Después del covid-19, el mundo entendió que las enfermedades emergentes no son escenarios improbables. El hantavirus, silencioso pero persistente, vuelve a recordárnoslo. Autor: María Jesús Hald, académica Medicina U. Andrés Bello.