Autor: GUILLERMO RAMÍREZ DÍEZ Presidente UDI
FRANCISCO MORENO GUZMÁN Director Fundación J. Guzmán
HERNÁN LARRAÍN FERNÁNDEZ Presidente Fundación J. Guzmán
Columnas de Opinión: Jaime Guzmán: 35/80, memoria y justicia
Columnas de Opinión: Jaime Guzmán: 35/80, memoria y justicia Al atardecer de un día como hoy, hace 35 años, luego de terminar su clase en el Campus Oriente de la Universidad Católica, un grupo de integrantes del Frente Manuel Rodríguez asesinó a quemarropa a Jaime Guzmán Errázuriz, entonces senador de la República. El 28 de junio próximo cumpliría 80 años. Esta dura tragedia fue diseñada con el objetivo de cambiar el curso de nuestra historia política, en momentos en que Chile iniciaba un complejo proceso de retorno a la democracia. El crimen no solo se inscribía en el concepto de que el fin justifica todos los medios, sino que buscaba en forma inequívoca impedir la transición pacífica que el país emprendía. La reacción que provocó esta acción fue muy contraria a las intenciones que la gatillaron: hubo un rechazo categórico al crimen del senador Guzmán y el país supo asumir el golpe y continuar su rumbo.
Encabezados por el Presidente de la República, Patricio Aylwin, todas las instituciones del Estado, los partidos políticos democráticos, las iglesias, la sociedad civil, en fin, el país entero se unió en un dolor cívico lacerante, condenó los repudiables hechos y levantó su voz por la paz, la no violencia y la democracia, comprometiéndose a hacer justicia.
En medio de una alta incertidumbre institucional, el país renació con renovado vigor en sus ideales y la UDI su creación política de mayor interés personal prosiguió con singular convicción impulsando el ideal político de una sociedad libre en la que Jaime Guzmán creía profundamente, consolidando en forma creciente su acción e influencia en el porvenir nacional. Nada detuvo el crecimiento de la semilla que Jaime había sembrado, la que sigue dando frutos que nutren nuestra vida política y social. Fracasaron en sus propósitos, pues solo pudieron cobrar su vida, mas no su espíritu, ni su capacidad formadora de personas, ni su infatigable lucha doctrinaria, todo lo cual continuará acrecentándose inexorablemente.
Sin embargo, de todos los compromisos de Estado adquiridos con ocasión de este asesinato, el de hacer justicia frente a sus responsables no ha logrado ser satisfecho sino en forma muy parcial, lo que constituye una denegación de justicia. De quienes se pudo constatar su participación en el crimen, solo hay cuatro que han enfrentado debidamente los tribunales: Mauricio Hernández, Raúl Escobar, Enrique Villanueva y Marcela Mardones. El resto ha logrado eludir la acción de la justicia en forma sistemática mediante recursos dilatorios, anulaciones de órdenes de detención o protección política en distintos países. Más de uno recibió asilo, refugio político o se negó su extradición bajo el argumento difícil de sostener que la justicia chilena no ofrecería las garantías de un debido proceso.
Esta realidad da cuenta de la existencia de fuertes redes de protección internacional que han impedido, una y otra vez, que este brutal crimen pueda ser juzgado o, cuando se ha logrado, que se cumpla lo preceptuado por los tribunales. El resultado es el de una justicia incompleta y de una cooperación externa insuficiente, otorgando en más de un caso impunidad para los responsables. En estos días Galvarino Apablaza intenta seguir igual camino de entorpecer la acción de la justicia en Argentina denostando a nuestros jueces, en lugar de asumir con gallardía las consecuencias de sus actos. No hay heroísmo en este grupo de individuos, algunos de los cuales siguieron delinquiendo en el exterior, demostrando que estos “jóvenes idealistas” estaban dispuestos a matar, pero no a responder por sus hechos. Así, el Frente Manuel Rodríguez terminó convertido en un grupo de mercenarios sin dignidad ni honor en la esfera personal.
Al rememorar una vez más el crimen de Jaime Guzmán, reiteramos nuestra voluntad irrenunciable de seguir proyectando su ejemplo de vida, su obra y su pensamiento para conocimiento de las nuevas generaciones, sin nunca olvidar su testimonio de vida hasta la muerte si fuera necesario.
La justicia seguirá en deuda, pero nadie se mueve a engaño, sus responsables han sido condenados social y éticamente porque más allá de la retórica subversiva de la lucha armada que justificaba su propio actuar, solo dejaron en evidencia su negación de lo más esencial del ser humano: la vida. Presidente UDI FRANCISCO MORENO GUZMÁN Director Fundación J. Guzmán HERNÁN LARRAÍN FERNÁNDEZ Autor: GUILLERMO RAMÍREZ DÍEZ Presidente UDI FRANCISCO MORENO GUZMÁN Director Fundación J. Guzmán HERNÁN LARRAÍN FERNÁNDEZ Presidente Fundación J. Guzmán.