CARTAS: UNIVERSIDAD: TOLERANCIA Y LÍMITES DEL DISENSO
CARTAS: UNIVERSIDAD: TOLERANCIA Y LÍMITES DEL DISENSO CARTAS UNIVERSIDAD: TOLERANCIA Y LÍMITES DEL DISENSO SEÑOR DIRECTOR: Los graves incidentes ocurridos recientemente en la Universidad Austral de Chile, que afectaron la integridad de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, debe necesariamente invitar a una reflexión profunda sobre la urgencia de resguardar el carácter democrático y pluralista de nuestras comunidades académicas.
Más allá de la condena inmediata, que como Corporación de Universidades Privadas (CUP) reafirmamos enérgicamente, este episodio deja una lección sobre la fragilidad de los espacios de diálogo cuando la intolerancia intenta imponerse sobre el intercambio racional de ideas. Las universidades son, por definición, reductos del pensamiento libre y la deliberación crítica de ideas. Cuando la violencia -en todas sus formasinterrumpe una actividad académica, no solo se vulnera la seguridad de una autoridad, sino que lesiona gravemente el derecho de toda la comunidad a participar de un debate abierto.
Por ello, es imperativo que el rechazo transversal que estos hechos han suscitado se traduzca en un compromiso irrestricto y permanente de todos los actores del sistema por proteger el respeto mutuo como la única vía legítima para dirimir diferencias legítimas. En este contexto, valoramos especialmente la actitud constructiva y la apertura al diálogo que la ministra Lincolao ha mantenido con el ecosistema de investigación y de educación superior.
Su disposición a escuchar y trabajar colaborativamente con las diversas instituciones refleja una visión de Estado que reconoce en la ciencia y la innovación un motor de desarrollo que solo puede prosperar en entornos de paz social.
Santiago González Larraín Rector Universidad Central y Presidente CUP "UNIVERSIDADES ENFERMAS" SEÑOR DIRECTOR: La columna del domingo de Pablo Ortúzar, titulada como esta carta, ofrece una denuncia categórica de hechos de violencia en espacios universitarios que, sin duda, deben ser condenados. Sin embargo, su diagnóstico sobre las facultades de Humanidades y Ciencias Sociales de las universidades chilenas resulta, a mi juicio, excesivamente amplio y carente de balance. Preocupa la afirmación que sugiere la existencia extendida de aislamiento, acoso o persecución de ideas en espacios académicos como nuestra facultad. Es una imputación grave, pues sugiere prácticas que vulneran el ethos universitario. Aun concediendo la veracidad de los testimonios, la generalización que hace presenta limitaciones de validez. Como enseñamos a nuestros estudiantes, construir diagnósticos generales en base a registros espontáneos y sujetos a procesos de auto-selección, puede inducir conclusiones erróneas y poco representativas. Comparto que las ciencias sociales chilenas pueden beneficiarse de mayor pluralismo ideológico y cognitivo. No obstante, en mi experiencia como director del Instituto de Sociología de la Universidad Católica, la caracterización de Ortúzar resulta incorrecta. En nuestro instituto y falo define la OIT o que los salarios se ajusten por. - - - - -