Autor: MARK MAURER The Wall Street Journal
El trabajo sucio que los contadores desearían que la IA se hiciera cargo
El trabajo sucio que los contadores desearían que la IA se hiciera cargo CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL Matt Gardiner hace poco subió a una serie de depósitos de grano de unos 27 metros de altura para medir millones de quintales de maíz. Él y su equipo quedaron tan cubiertos de polvo grueso que tuvieron que rociarlos con mangueras de aire antes de volver al auto. Es uno de los riesgos del trabajo, junto con las botas empapadas de fertilizantes, los pantalones rotos con las jaulas de escaleras y los encuentros con palomas, ratones y murciélagos que duermen. Gardiner no es granjero. Es contador. Este contador auditor de tercera generación, residente en Iowa, tiene que revisar y verificar los documentos financieros recopilados por sus clientes, principalmente empresas agrícolas. Utiliza un láser para medir el grano, pero no hay ninguna herramienta dentro de los depósitos que le puedan evitar tener que subir. “Hay tanto polvo en el proceso de introducir grano en un depósito que habría que tener un pequeño limpiaparabrisas en los sensores para que lo eliminara constantemente”, indicó Gardiner. “Creo que eso sería fantástico”. Las firmas de contabilidad y sus clientes están utilizando cada vez más inteligencia artificial y drones para hacer el trabajo que ha sido realizado desde hace tiempo por humanos. Pero hasta ahora no ha habido ninguna solución tecnológica para lo que a menudo es la parte más sucia de una auditoría: el recuento de inventario. Eso significa que los viajes de campo complicados y extraños siguen siendo un rito de iniciación para los auditores jóvenes en un área en que, en otras circunstancias, los profesionales están atados a un escritorio. Igualmente, significa que abril no es realmente la peor época del año para algunos contadores.
Los auditores a menudo tienen que viajar a lugares en medio de la nada y hacer el recuento de una gran cantidad de cosas poco comunes, desde pollos y cerdos hasta rocas de cantera, maíz, semáforos y postes telefónicos. Se quejan de terminar cubiertos de estiércol o polvo, o helarse en un congelador. Las grandes firmas de contabilidad por lo general cuentan con auditores novatos para que realicen gran parte del trabajo sucio. Los viajes ofrecen una oportunidad para aprender más sobre los clientes. Pero, por el momento, son un fastidio. Los auditores de la generación Z comparten historias de terror en las redes sociales. “Solo conté miles y miles de tuercas y tornillos. ¿Qué hiciste tú hoy?”, publicó uno en TikTok. Un usuario de Reddit contó que lo enviaron a hacer un recuento de rocas con temperaturas bajo cero, que incluyó un montón en una cantera llena de serpientes. A Deborah Oyaleke la enviaron a una gran cámara frigorífica para que verificara cajas de pescado congelado. “Estoy hablando del tipo de frío que hace que reconsideres todas las elecciones que has hecho en la vida”, escribió en LinkedIn. Y los auditores no están siendo recibidos exactamente con gran beneplácito por los clientes.
“Imagine ser una persona de mediana edad que conoce su labor perfectamente y una vez al año algún joven que recién ha salido de la universidad que no tiene ni idea de lo que usted hace, menos aun cómo lo hace, es enviado a verificar que haya hecho un recuento correcto de las cosas”, escribió un usuario de Reddit en enero. “Sin duda, la peor parte de cualquiera auditoría”. En vista del ritmo de desarrollo de la IA, hay esperanzas de que la ayuda pueda estar en camino, finalmente. “La IA puede contar algo más rápido que un humano, así es que puede ser posible”, señaló Christian Peo, vicepresidente de KPMG, firma que presta servicios de auditoría y aseguramiento, en EE.UU. El recuento de inventario ha cambiado mucho: el portapapeles desapareció. Para ciertos recuentos de inventario aéreos, drones operados por expertos han reemplazado la necesidad de contratar helicópteros o aviones.
Las compañías auditadas están aumentando el uso de la IA y la robótica en los datos y el almacenamiento de inventarios, lo que significa que los auditores pueden centrar su atención en áreas de mayor riesgo. Un problema para aquellos auditores reacios a realizar recuentos de inventario es que la regulación no ha ido al mismo paso de la tecnología.
Las normas de auditoría en EE.UU. las que exigen que una persona verifique físicamente e l i n v e n t a r i o contienen escasas menciones de la IA y seguían haciendo referencia a máquinas de fax hasta hace poco. Otra barrera para una plena auto matización es el costo de la tecnología avanzada. La tecnología de auditoría moderna y las herramientas relacionadas tienen limitaciones.
Los drones tienen dificultades para contar ítems que están cubiertos u ocultos, com o e l g a n a d o e n t e r r e n o s montañosos, y son en gran medida ineficaces con ítems bajo techo. El uso de la tecnología para evaluar árboles a través de extensas zonas bosJSWARAPSTUOFDIVAD cosas sigue siendo difícil. “Estas son cosas desafiantes, incluso con la tecnología de drones”, afirmó Will Bible, jefe de productos digitales en Deloitte & Touche. A veces, las herramientas se descomponen.
Navneet Sharma, socio de KNAV en Atlanta, tuvo que posponer la comida de Acción de Gracias para hacer un recuento de verduras y hortalizas congeladas y alimentos precocidos en una instalación frigorífica con temperaturas bajo cero.
Sharma esperaba que el recuento durara una hora con el uso del escáner de código de barras, pero no funcionó en el frío, lo que obligó a su equipo a pasar la noche en vela y contar en forma manual. La familia de Sharma no estaba para nada contenta. “No tiene ninguna gracia celebrar el Día de Acción de Gracias al día siguiente”, expresó. Shawn Richardson, socio auditor de Hogan Taylor, con sede en Oklahoma, no echa de menos oler como granja de cerdos después de completar los recuentos de inventarios. “No importa cuántas veces se lave el pelo”, dijo Richardson.
“Cuando se sube a un avión, sabe que es el tipo con el que todo el mundo teme sentarse”. Una manada de cerdos que había en una granja porcina una vez cargó contra él, obligándolo a salir del camino de un salto mientras los trabajadores se reían. No se dio cuenta de que estos estaban bajando las barreras detrás de él para mover los animales. El hecho de que haya más tecnología ayudaría con la precisión de los recuentos de ganado y haría que la labor fuera más agradable, manifestó Richardson. Sin embargo, los auditores puede que tengan que seguir usando ropa de otra persona en el sitio en un futuro próximo. Las empresas agrícolas exigen generalmente que una persona ajena al lugar use ropa limpia que le proporcionan antes de trabajar con ganado para evitar cualquier contaminación.
El consejo de Richardson a los auditores que van a realizar viajes de recuento: “Hasta que no hayan usado la ropa interior de otra persona para ir a hacer un recuento, no saben cómo es esto realmente”. Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. LAS NORMAS de auditoría en EE.UU. contienen escasas menciones de la IA y seguían haciendo referencia a máquinas de fax hasta hace poco. Autor: MARK MAURER The Wall Street Journal.
Los auditores siguen teniendo que hacer viajes desagradables y gélidos para realizar recuentos de inventario, a pesar de los avances tecnológicos; “sin duda, la peor parte de cualquier auditoría”. A menudo tienen que viajar a lugares en medio de la nada: LAS NORMAS de auditoría en EE.UU. contienen escasas menciones de la IA y seguían haciendo referencia a máquinas de fax hasta hace poco. Los auditores aún tienen que contar cosas como postes telefónicos, rocas de cantera y gallinas.