Autor: Rodrigo Contreras Vergara
Detrás de una multicancha
Detrás de una multicancha V ictoria tenía tres años cuando llegó al sector cuatro de la Villa Las Américas, en la 21 Norte con 6 Oriente. Hoy tiene 30 años y está afuera de la casa de sus padres cuidando a su hijo pequeño que corre inquieto por la vereda. Su papá, Omar, revisa una camioneta que no quiere arrancar. El vehículo es de uno de sus hijos que debe ir a su trabajo. Justo en frente se escuchan los golpes de un par de pelotas cuando chocan con el aro de básquetbol de la flamante multicancha inaugurada recientemente. Cinco niños comparten esa parte de la cancha. En el otro lado tres menores chutean una pelota. Y afuera, en los juegos infantiles, varios niños se entretienen bajo la atenta mirada de adultos. Victoria dice que el día anterior fue con su hijo a los juegos. Solo tiene que cruzar la calle. Omar, tras ver que la camioneta por fin enciende, se suma a la conversación. Su hija acota que hace rato que no se veía a los niños jugando en el lugar, ya que antes, en el mismo espacio donde se construyó la multicancha, había otra, pero totalmente desmantelada. Así es que la nueva infraestructura es algo positivo. Además, pusieron más iluminación, lo que mejora la seguridad, tema no menor en la Villa Las Américas. Omar cuenta que no hace mucho balearon a una persona en uno de los edificios cercanos. Es una pena, indican ambos, que el proyecto no haya incluido el arreglo de una cámara de seguridad instalada justo en la esquina de la 6 Oriente con 21 Norte. Disparos y lanzamiento de fuegos artificiales son habituales en los diferentes sectores en que se divide la Villa Las Américas. Así y todo, actualmente las cosas están más tranquilas. Cuando el año pasado se terminaron de derribar los últimos edificios que se encontraban deteriorados y ocupados ilegalmente, explica Omar, el ambiente mejoró. Porque era habitual la venta de droga y peleas. Y al desmantelarse los blocks, quienes protagonizaban los incidentes, muchos extranjeros, se fueron. El cambio ha sido notorio. A lo que se suma la nueva multicancha y los juegos. Todo como parte de un plan más amplio que busca mejorar la calidad de vida de los vecinos y eliminar la histórica estigmatización que ha afectado al sector. Victoria ha pasado prácticamente toda su vida en la Villa Las Américas. Sabe perfectamente de esa estigmatización y de los problemas que han debido enfrentar los vecinos. Por eso valora iniciativas como la de derribar los edificios y la nueva multicancha. Richard es el mayor del grupo de jóvenes que está peloteando en uno de los arcos de la cancha. Se nota que sabe. Hace cuatro meses que llegó desde Santiago y se instaló en Las Américas, aunque con anterioridad había vivido un año y medio en el mismo sector. En la capital jugó por el Unión Lo Saldes. Tiene 26 años. Y si bien juega al fútbol, lo que realmente le gusta es el boxeo. Últimamente, saca de su departamento guantes y saco de boxeo y se instala en la plaza de juegos a practicar. Le gustaría enseñar a los niños esta disciplina, que entiendan que no se trata de pegar puñetes a lo loco, sino de un deporte con reglas claras y mucha disciplina. Álex es de los más entusiastas en el peloteo. Tiene 14 años y viene de unos edificios cercanos. Podría jugar en otra cancha que está más cerca de su departamento, pero prefiere juntarse con amigos que viven en la 21 Norte. De repente se aburre del fútbol y se acerca a los que juegan básquetbol. Intenta algunos tiros. En ese sector destaca George Roo, venezolano de 14 años, quien practica junto a su primo José Ignacio Arrieta, de 12, de la misma nacionalidad. George juega en Los Halcones, un equipo de básquetbol de Talca. Cuentan con orgullo que un tío, Miguel Marriaga, es un destacado basquetbolista venezolano. Les gusta la multicancha y siguen un buen rato lanzando a la canasta. LILLI Isidora no pierde de vista a su hermana Elumey, de 3 años. Elumey quiere meterse a la cancha. Isidora le dice que no puede, que están jugando los niños más grandes y le pueden pegar un pelotazo. La pequeña acepta no muy convencida la explicación y se va a subir a un entramado de cuerdas. Lo hace veloz y coordinadamente. A Isidora le gusta el lugar. Está bien para que los más pequeños se entretengan, especialmente ahora en época de vacaciones. En los mismos juegos está Pilar, quien acompaña a sus nietos. Vive hace más de 20 años en la Villa Las Américas 4. Coincide en que últimamente la situación está más calmada y espera que con la multicancha el ambiente sea mucho mejor, ya que mucha gente se había ido, justamente, por la inseguridad. En su pasaje, sin ir más lejos, un par de vecinos se fueron y pusieron sus casas a la venta. Pero no han podido venderlas por el prejuicio de ser una ubicación complicada.
Por unos chistositos que andan haciendo leseras, argumenta, la gente discrimina a Las Américas. "Ojalá duren los juegos", acota, casi al mismo tiempo que se da cuenta que una de las barras se había salido de su puesto. Le pide a su nieto que la arregle, pero se da cuenta de que es mejor dejarla como estaba y que sea visible su mal estado. Son cerca de las ocho de la tarde y los vecinos siguen llegando al sector de los juegos y en la cancha futboleros y basquetbolistas no se cansan. Pronto se encenderán las luces y todos se sentirán más seguros y seguirán jugando. Un paso adelante para cambiarle el rostro a la Villa Las Américas. VOGUE Autor: Rodrigo Contreras Vergara. Se avanza, lento, pero se avanza en el plan de cambiarle el rostro a la Villa Las Américas. Derrumbar edificios -focos de delincuencia-, construir multicanchas y proyectar nuevos departamentos, son iniciativas que tienen rostros y nombres propios Richard juega a la pelota, pero lo que realmente le gusta es el boxeo. Los niños disfrutan de las nuevas instalaciones. Por un lado, los basquetbolistas. Isidora vigila a su hermana pequeña, Elumey. Y por el otro, los futboleros. A veces hay intercambio. Futbolistas que se cambian a la naranja y viceversa. Una parte de los juegos se había roto. ¿Tendrán garantía? Richard juega a la pelota, pero lo que realmente le gusta es el boxeo. Los niños disfrutan de las nuevas instalaciones. Por un lado, los basquetbolistas. Isidora vigila a su hermana pequeña, Elumey. Y por el otro, los futboleros. A veces hay intercambio. Futbolistas que se cambian a la naranja y viceversa. Una parte de los juegos se había roto. ¿Tendrán garantía? Detrás de una multicancha Autor: Rodrigo Contreras Vergara.