Editorial: Deshabitar el cargo: la renuncia de Antonella
Editorial: Deshabitar el cargo: la renuncia de Antonella ay decisiones que, aunque legítimas, merecen ser miradas con honestidad incómoda.
La renuncia de la concejala republicana y excandidata a alcaldesa, Antonella Pecchenino, al Concejo Municipal H de Viña del Mar -apenas meses después de haber sido elegida con primera mayoría en las elecciones de 2024es una de ellas. Nadie puede negarle a una persona el derecho a buscar mejores horizontes profesionales.
Asumir un cargo de dedicación exclusiva en el Indap es, sin duda, una oportunidad valiosa, y su trayectoria en ese organismo la acredita sobradamente: fue directora regional hace una década y subdirectora nacional por tres años. El perfil encaja. La decisión, en términos personales y profesionales, es comprensible.
Pero el problema no es a dónde va Pecchenino, sino lo que deja atrás: un mandato que sus electores le confiaron, una silla en la oposición municipal que ella misma describió como espacio de fiscalización argumentada y fundada, y votos que no eran un cheque en blanco para ocupar el cargo mientras resultara conveniente. Quienes marcaron su nombre en las urnas de 2024 no estaban eligiendo a una profesional en tránsito; estaban eligiendo a una representante para que cumpliera un período completo. El servicio público no es un peldaño. Cuando alguien se presenta a una elección, suscribe un compromiso con quienes depositan su confianza. Ese pacto no contempla cláusula de escape laboral.
La ciudadanía no elige perfiles técnicos para que los administren desde otro escritorio en cuanto surja una mejor oferta; elige representantes para que estén presentes, incómodos si es necesario, firmes cuando hace falta, durante todo el período para el que fueron elegidos.
Sus propios colegas lo reconocieron sin pretenderlo: "Es una pérdida para la oposición". Si su ausencia debilita la fiscalización en un municipio que aún carga con las heridas del megaincendio y una reconstrucción que avanza con dificultad, vale la pena preguntarse qué significa realmente el compromiso con la comunidad cuando una mejor oferta aparece en el horizonte. Viña del Mar necesita concejales que se queden. Que el reemplazo llegue con energía, vocación y raíz en el territorio es una buena noticia. Pero no debería ser necesario tan pronto.. Irse antes de terminar no es sólo una decisión personal: es una señal sobre cómo se entiende el mandato ciudadano. E Editorial