Autor: Rodolfo Disi Académico Escuela de Gobierno U. Adolfo Ibáñez
Columnas de Opinión: Bajando el cartel en Davos
Columnas de Opinión: Bajando el cartel en Davos E n Davos, Suiza, el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, dio un discurso que está dando que hablar. La clave es su sinceridad.
Carney dice que no estamos en proceso de transición, sino de ruptura: repetir la fórmula del orden internacional basado en reglas, como si operara igual que siempre, es como vivir dentro de una ficción en el mundo actual. Él no es un outsider: es la voz de un país plenamente inserto globalmente y, en varios sentidos, gran beneficiario del orden internacional que lidera EE.UU., por lo que lo dice es muy revelador. Para nombrar esa ficción, recurre a Václav Havel, escritor y disidente checoslovaco que fue presidente de su país tras la caída del comunismo. En sus escritos describe a un almacenero que pone en su vitrina un cartel del Partido Comunista: no porque crea en él, sino para evitar problemas con el régimen. El sistema se sostiene no porque sea objetivamente poderoso, sino porque millones lo perciben como tal; basta con que algunos dejen de hacerlo para evidenciar su fragilidad. Lo llamativo es que esa metáfora, nacida para describir una sociedad detrás de la cortina de hierro, aparezca ahora en boca de un líder de la cúspide del sistema internacional vigente. Que el primer ministro de un país del G7 y de la OTAN hable así sugiere que el "cartel" dejó de servir incluso a quienes estaban más cómodos bajo él.
Vale la pena, entonces, escuchar lo que propone Charney, quien aboga por un realismo basado en valores que opera como geometría variable: sostener principios como derechos humanos, soberanía e integridad territorial, pero armar coaliciones pragmáticas por problema.
Cuando el comercio, la tecnología y las finanzas pueden usarse para presionar, la respuesta no es el "sálvese quien pueda". Fuera de las grandes potencias, la alternativa es compartir el costo de resistir coacciones y promover la cooperación selectiva. Chile no es una potencia media como Canadá, pero debe aprender a fortalecer sus capacidades internas para no exponerse, mientras redobla el multilateralismo pragmático que amplíe los márgenes de acción. Eso implica diversificar estratégicamente riesgos y socios en áreas clave: litio y minerales críticos, Antártica, seguridad marítima, cadenas de suministro e infraestructura digital y migración. Habrá tentaciones de alinearse, por cercanía ideológica o circunstancial, con actores que aprovechen la anarquía. Eso sería un error; el comportamiento debe guiarse por valores consistentes y flexibilidad inteligente. Así, la ruptura es geopolítica, pero también discursiva: todo orden social vive de la creencia compartida en su legitimidad.
Cuando esa creencia se resquebraja y los carteles empiezan a bajar, la diplomacia se vuelve más contingente, aunque no menos necesaria. "Chile no es una potencia media como Canadá, pero debe aprender a fortalecer sus capacidades internas para no exponerse". Autor: Rodolfo Disi Académico Escuela de Gobierno U. Adolfo Ibáñez. "Chile no es una potencia media como Canadá, pero debe aprender a fortalecer sus capacidades internas para no exponerse".