Autor: Enrique Corvetto Castro Periodista y escritor
Columnas de Opinión: El arte de encontrarse
Columnas de Opinión: El arte de encontrarse Il ritmo acelerado de la modernidad parece haber callado una de las tradiciones más valiosas de nuestra identidad local, como es la E práctica de la tertulia. Aquel acto, sencillo pero profundo, consistía en el rito de reunirse a conversar sobre los temas que hoy preferimos evadir por temor al conflicto. En las mesas valdivianas de antaño, la política, el deporte y la religión no solían habitualmente representar barreras insalvables y prendían la chispa de diálogos vibrantes que daban vida a la ciudad. Un símbolo de este espíritu fue la emblemática Casona Voss, la cual fue construida en la década de los veinte en la actual calle Picarte. Antes de transformarse en una de las quintas de recreo predilectas de la comunidad, funcionó como un hostal que incluso albergaba a residentes ingleses que practicaban golf o tenis en sus jardines. Resulta interesante recordar que donde hoy se emplaza un supermercado de licores, antes latía un espacio de alojamiento y encuentro que integraba lo extranjero con lo local en un ambiente compartido. Del mismo modo, la memoria urbana nos traslada a la Quinta La Marigen, situada en la calle Esmeralda cerca de Arauco.
Su ubicación no era azarosa debido a su proximidad con la antigua sede de la Asociación de Fútbol de Valdivia en la calle Beauchef (junto a la Clínica Alemana). Allí, entre los fanáticos del balompié de la época, la tertulia se encendía tras cada jornada deportiva. La lista de estos escenarios de la palabra es extensa y evoca una nostalgia vibrante por establecimientos como La Protectora, Guata amarilla, El Roma, La Valdiviana o el emblemático Café Haussmann. Junto a espacios como el Club La Unión, el Café Vienés y el Fogón Palestino, estos locales conformaron un mapa sentimental de la ciudad.
Desde la Quinta Las Brisas, La Cabaña, hasta el Camilo's Center, cada rincón ofrecía una atmósfera distinta con el fin común de ser el escenario donde el ciudadano se encontraba con su par para discutir la actualidad.
Al recordar lugares como el Café Volcán, Paula, Dino's, Conquistador, o el Palace, donde una vez el boxeador Germán Pardo se reunió con Pedro Carcuro, comprendemos que el valor de Valdivia reside en su capacidad histórica de sentarse a la mesa a pesar de las legítimas diferencias, llevando a la práctica el virtuoso ejercicio de la tolerancia y el respeto. Autor: Enrique Corvetto Castro Periodista y escritor. C Columna