Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl
Expertos apuestan por la educación y la recuperación de suelos frente a incendios forestales
Expertos apuestan por la educación y la recuperación de suelos frente a incendios forestales C hile se encuentra en medio de una de las temporadas más sensibles y complejas de los últimos años en materia de incendios forestales.
Con condiciones climáticas que se han adelantado y un territorio extremadamente vulnerable tras más de una década de escasez hídrica, la prevención ha dejado de ser una opción para convertirse en la única herramienta efectiva de defensa.
En este contexto, el rol de la ciudadanía es determinante: las estadísticas indican que la inmensa mayoría de las emergencias no nacen de la naturaleza, sino de descuidos que podrían evitarse con mayor conciencia y educación.
Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, sostiene que, si bien el país cuenta hoy con mayores capacidades técnicas y logísticas que en años anteriores, el éxito de la temporada depende de una coordinación real entre el sector público, el privado y la sociedad civil. EL FACTOR HUMANO Uno de los datos más alarmantes es que el 99,7% de los incendios forestales en el país son provocados por las personas.
De acuerdo con Suzanne Wylie, este fenómeno no responde necesariamente a una intención de causar daño de manera deliberada, sino que se origina zonas no autorizadas o el incumprincipalmente en descuidos y plimiento de los permisos para realizar quemas agrícolas. malas prácticas cotidianas que, en el contexto actual, resultan fatales. Acciones que históricamente podrían haber parecido menores hoy se transforman en detonantes de catástrofes debido a la sequía prolongada y el cambio climático.
Entre estos comportamientos de riesgo, la experta menciona el mal apagado de colillas de cigarro, el encendido de fogatas en Estas negligencias, sumadas a un escenario de condiciones climáticas adelantadas, configuran un panorama complejo comparable a las temporadas recientes de mayor gravedad. Por ello, la educación ciudadana y la entrega de mensajes claros son fundamentales para reducir los riesgos en territorios que hoy son mucho más vulnerables. DESAFÍOS TERRITORIALES En términos de infraestruc tura y recursos, Chile llega a este periodo estival con un nivel de preparación superior al de años anteriores. Suzanne Wylie destaca que el país cuenta actualmente con un mayor número de brigadas, una integración más robusta de tecnología y un plan de trabajo estructurado entre los diversos actores responsables. No obstante, la directiva es enfática en señalar que ninguna de estas capacidades técnicas es suficiente por sí sola si no se acompaña de medidas concretas en el territorio. CRÉDITO: UNIVERSIDAD DE CONCEPCION HOAUNIVERSTI Laprevención efectivarequiere ir más allá de la respuesta ante la emergencia e instalar procesos de manejo responsable de los suelos y control estricto de cortafuegos. Asimismo, es imperativo fortalecer la fiscalización de las quemas no autorizadas y trabajar en la reducción de las malas prácticas que suelen asociarse al turismo de temporada. Solo a través de una implementación territorial responsable se puede evitar que la vulnerabilidad de los ecosistemas derive en incendios de gran magnitud. RESPONSABILIDAD COMPARTIDA Para la Fundación Reforestemos, enfrentar la problemática de los incendios forestales no debe ser visto como una tarea exclusiva de las instituciones estatales. El desafío actual exige entender la prevención como una responsabilidad compartida que involucra a la ciudadanía, al mundo público y al sector privado por igual. Esta visión implica la creación de estrategias de prevención que sean sostenibles en el tiempo y no solo reactivas ante la llegada del calor. Wylie subraya la importancia de generar planes de trabajo conjuntos y una coordinación real entre los distintos actores de la sociedad. Las condiciones climáticas extremas que enfrenta Chile requieren de anticipación y de una toma de decisiones responsable por parte de todos los involucrados. Sin este compromiso transversal, los esfuerzos aislados corren el riesgo de ser superados por la magnitud de los eventos climáticos que caracterizan a la crisis ambiental actual. Cuando un incendio forestal logra propagarse, las consecuencias son devastadoras y trascienden la pérdida de vegetación.
Según Wylie, los incendios generan una fuerte degradación de los suelos, la pérdida de la biodiversidad y daños profundos a los ecosistemas, lo que afecta de forma directa la calidad de vida y la salud de las comunidades locales. Además, estos siniestros agravan la crisis climática global al generar emisiones significativas de gases de efecto invernadero. Ante este impacto profundo y duradero, la restauración ecológica surge como una etapa crítica y necesaria. No se trata solo de plantar árboles, sino de recuperar la resiliencia de los territorios afectados para reducir su vulnerabilidad frente a futuros desastres.
La restauración permite sanar la tierra y restablecer los servicios ecosistémicos esenciales para la vida humana, cerrando un ciclo que comienza con la prevención, continúa con el combate responsable y finaliza con la recuperación consciente del patrimonio natural de Chile. IMPACTO SOCIOAMBIENTAL Y RESTAURACIÓN Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl. Ante un 99% de incidencia humana en los siniestros, Fundación Reforestemos asegura que la estrategia debe volcarse hacia las personas. El llamado es a erradicar conductas de riesgo y fomentar una restauración ambiental que permita a los ecosistemas resistir mejor el estrés climático que cada año se agudiza. IMPACTO SOCIOAMBIENTAL Y RESTAURACIÓN LAS LABORES DE RESTAURACIÓN ecológica son determinantes para recuperar la biodiversidad y mitigar la vulnerabilidad de los ecosistemas. EL MAL APAGADO DE COLILLAS, las fogatas no autorizadas y las quemas sin permiso en contexto de sequía prolongada aparecen dentro de los causantes de los incendios forestales.