PAES 2026: el "top" escolar vuelve a concentrarse en la élite y deja a la educación pública fuera del podio
PAES 2026: el "top" escolar vuelve a concentrarse en la élite y deja a la educación pública fuera del podio acotada -un corte basado en promedios de pruebas específicasel mapa que entrega es nítido: el liderazgo escolar continúa dominado por recintos particulares pagados, con un peso territorial marcado en la Región Metropolitana y con una presencia pública prácticamente simbólica. La composición del "top 100" es la primera señal que golpea. De acuerdo con el ranking difundido a partir de los promedios entre Competencia Lectora y Matemática 1,99 de los 100 LO establecimientos con mejores resultados corresponden a colegios particulares pagados. Solo uno es público. En paralelo, 66 de esos 100 se localizan en la Región Metropolitana, lo que refuerza la idea de concentración no solo por dependencia, sino también por geografía. El detalle comunal explica el fenómeno con aún más crudeza.
Al observar el top 10, la mayoría se agrupa en un puñado de zonas de altos ingresos: dos recintos están en Las Condes, dos en Vitacura, dos en Lo Barnechea, uno en Providencia, uno en La Reina, uno en Ñuñoa y apenas uno fuera de la capital, en Chiguayante, Región del Biobío. La fotografía no describe un país; retrata un corredor socioeconómico que, año tras año, se repite con distintos nombres, pero con la misma lógica de acceso a recursos, redes, preparación y condiciones de estudio. En la cúspide del listado apareció el Cambridge College, de Providencia, con un promedio de 893 puntos entre las dos pruebas mencionadas, considerando 30 alumnos que rindieron. El segundo lugar fue para el Colegio Cordillera, en Las Condes, con 889 puntos; el tercero, el Colegio La Girouette, también en Las Condes, con 872.
Más atrás, en posiciones que siguen dentro de la élite, se instalaron Tabancura (Vitacura), Huinganal (Lo Barnechea) e Instituto Hebreo (Lo Barnechea), completando un circuito conocido para el mundo educacional y, también, para el mercado inmobiliario que rodea esas comunas. La educación pública, en cambio, quedó reducida a una excepción que confirma la regla. El Liceo Augusto D'Halmar, de Ñuñoa, volvió a ser el único establecimiento estatal dentro de los 100 primeros, aunque descendió desde el puesto 44 al 72 respecto de la medición anterior.
El dato importa por lo que representa: no es una caída individual, sino un síntoma de un sistema donde incluso el mejor referente público compite contra una estructura que, en la práctica, juega con ventajas acumuladas. El cuadro se vuelve todavía más inquietante cuando se mira el top 50. En esa franja, donde aparecen promedios sobre los 800 puntos, la lista vuelve a inclinarse casi por completo hacia el mismo tipo de dependencia.
La ausencia de recintos públicos en ese tramo no solo tensiona el discurso de "igualdad de oportunidades", sino que instala una pregunta incómoda: ¿ cuánto de estos resultados se explica por mérito individual y cuánto por un ecosistema de preparación que se compra, se hereda o se concentra? En rigor, el ranking se construye con información que circula en el sistema de admisión universitario y que ha sido anonimizada para resguardar identidades. Ese resguardo es clave para la transparencia, pero no altera el fondo del asunto: el patrón se repite con suficiente consistencia como para que la interpretación no dependa de un caso aislado. Si casi todos los mejores promedios pertenecen a particulares pagados, la discusión se desplaza desde el rendimiento hacia las condiciones.
Ayer lunes 5 de enero de 2026, con la publicación de los resultados de la PAES para la admisión 2026, el debate educacional volvió a enfrentarse a una realidad persistente: la desigualdad no se diluye con el paso de los años, se reordena y se confirma con cifras. Los datos anónimos que ya manejan las universidades del sistema de acceso permiten levantar comparaciones entre establecimientos y construir rankings de desempeño promedio. Y aunque se trate de una medición.
Ayer lunes 5 de enero de 2026, con la publicación de los resultados de la PAES para la admisión 2026, el debate educacional volvió a enfrentarse a una realidad persistente: la desigualdad no se diluye con el paso de los años, se reordena y se confirma con cifras. Los datos anónimos que ya manejan las universidades del sistema de acceso permiten levantar comparaciones entre establecimientos y construir rankings de desempeño promedio. Y aunque se trate de una medición