SMILJAN RADIC, PRITZKER 2026: “Si creemos que las cosas cargan ideas, en ellas debemos buscar las soluciones”
SMILJAN RADIC, PRITZKER 2026: “Si creemos que las cosas cargan ideas, en ellas debemos buscar las soluciones” CECILIA VALDÉS URRUTIA S miljan Radic aterrizó la madrugada del lunes en Santiago. Y lo hizo sin aspavientos, introspectivo y sencillo, como es su personalidad. Venía de presidir el Premio Mies van der Rohe europeo y con el Pritzker, llamado el Nobel de arquitectura, recién obtenido, siendo el segundo chileno en ganarlo después de Alejandro Aravena. Partió rumbo a su casa, donde lo esperaba feliz su señora, la premiada escultora Marcela Correa, su partner y con quien lleva décadas de trabajo y matrimonio. Son padres de dos hijos, Olivia y Tristán. Todo ello dentro de un camino por momentos duro, y de dudas y experimentaciones con formas y materialidades.
Estuvo dos días en Santiago, aprovechó de revisar lo que será un seminario con invitados extranjeros impulsado por la Fundación de Arquitectura Frágil, que él creó y que se relaciona con la exposición actual en la Sala Matta del Museo Nacional de Bellas Artes “Tiras de prueba”, que exhibe documentos de un grupo de arquitectos y artistas de mediados del siglo XIX. Sus amigos lo celebraron en una animada fiesta. No obstante, debía seguir conectado con algunos de sus proyectos en proceso como la monumental Firia (feria) de Barcelona en el Parque Montjuic, donde estuvo el histórico pabellón de Mies van der Rohe.
Y, a pesar de su recargada agenda y rigurosidad, en la que asoman sus ancestros croatas y británicos, el arquitecto conocido por rehuir las entrevistas, dialogó desde la misma mañana de su llegada con Artes y Letras. Los inicios de Smiljan Radic Clarke (1965) en arquitectura surgen desde niño: disfrutaba mucho dibujar y lo hacía muy bien. A los 14 años, un profesor le asignó el diseño de un edificio como ejercicio. Ingresó a arquitectura a la PUC, luego fue becado por el Instituto de Arquitectura de Venecia Andrea Palladio. Conoció, por entonces, a Marcela Correa, con quien diseñó su primera obra “fue mi primera cliente”: “Casa chica”, de 24 metros cuadrados, construida a mano y a los pies de la cordillera de los Andes. Unos años después vino el icónico refugio en el mismo lugar: “Casa para el poema del ángulo recto”, en el sector de Vilches, cerca de San Clemente.
A su oficina, que ha logrado mantener con cinco arquitectos, fueron llegando algunos encargos y ganó concursos para el barrio cívico de Concepción, el restorán Mestizo (que pronto inaugura otra sede), la ampliación del Museo Precolombino con la gran Sala “Chile antes de Chile”, las bodegas de Viña Vik, el Teatro Biobío, el centro cultural Nave, entre otros.
En 2001, sus pares lo eligieron con el premio al arquitecto menor de 35 años, dado por el Colegio de Arquitectos; en 2008 obtiene el premio Architectural Design Vanguard y en 2009 fue nombrado miembro honorario del American Institut of Architects.
Fue invitado a la Bienal de Arquitectura de Venecia y ganó el Pabellón de la Sepertine Gallery de Londres, en 2014, cuya repercusión llevó a que decidieran reinstalarlo en forma permanente en el parque de la galería de Hauser & With, en su sede en Somerset. Ha tenido emblemáticos encargos para Steve Mc Queen, edificios y casas en Europa y hasta instalaciones como dos gotas gigantes de cristal que debieron instalar desde un helicóptero en una isla en Croacia. Numerosas publicaciones extranjeras, como la japonesa AU, dedican monografías ilustradas a su trabajo.
Él se mantiene en silencio, le importa la obra, y que “el autor desaparezca”. Reconoce que algo que seduce a ojos europeos es “lo extraño que encuentran mi trabajo”. El “refugio” en su arquitectura Smiljan, ¿cuáles son algunos de los primeros aspectos, tal vez sueños, experimentos, que toma en cuenta para iniciar una de sus obras, aparte del encargo mismo? “La pregunta puede sonar algo bucólica, la realidad de nuestro trabajo es bastante más exigente. En mi caso, se trata principalmente de resolver problemas muy precisos y sometidos a grandes restricciones, como le ocurre a cualquier arquitecto.
En ese proceso se cruzan ciertas ideas que pueden parecer inusuales, a veces provenientes de referencias que siempre están dentro de la disciplina, entendida de la manera más abierta posible”. Recurre mucho al concepto de refugio, ¿cómo se relaciona con el hábitat humano, con el espacio y el entorno? “Ello tiene que ver con intentar mantener una proximidad casi imposible con la realidad.
Se busca eliminar, en lo posible, las distracciones innecesarias y confiar en que los espacios interiores que se construyen puedan albergar una vida única, individual, aunque esta forme parte de un relato más universal o incluso estandarizable”. La “Casa para el poema del ángulo recto” es considerada un icono en su concepto de refugio.
La ideó como segunda vivienda para su familia: es un volumen de hormigón con encofrado de tabla vista pintado en negro, ubicado en medio de un bosque que abraza parte de los árboles existentes en la parcela familiar (201012). En su interior, cálidos volúmenes que emulan ramas se cruzan en el espacio, realizados por Marcela Correa. La aparente fragilidad de sus obras y esa constante experimentación, ¿cómo se conectan con este concepto de refugio? “Casa para el poema del ángulo recto”, en Vilches, icono internacional de Smiljan Radic. “A mayor experiencia, mayores son también las posibilidades de experimentar, siempre que uno no se refugie en la repetición de sus propios aciertos.
Por eso, arquitectos y escultores suelen alcanzar una cierta libertad una vez superada la juventud”. El jurado del Priztker subrayó la complejidad de nombrar “las cualidades de su obra arquitectónica en lenguaje hablado, porque sus proyectos trabajan con dimensiones de la experiencia que son inmediatamente palpables, pero escapan a la verbalización”. ¿Qué implica el silencio y la austeridad en su obra? “El silencio, poco o nada. En cambio, la austeridad implica intentar dejar las construcciones en sus huesos, despojadas.
No se trata de una forma mínima, sino más bien de eliminar lo superfluo, desgrasar, según Saint John Perse, en lo formal como en lo estructural”. Ha señalado que sus obras se contraponen a edificios grandilocuentes. ¿Es tan así? ENTREVISTA Entre el rigor y la experimentación CIDARNAJLIMS / REKZTIRP CIDARNAJLIMS / REKZTIRP CIDARNAJLIMS / REKZTIRP “Hemos decidido destinar el Premio Pritzker a la Fundación de Arquitectura Frágil”. CIDARNAJLIMS / REKZTIRP CIDARNAJLIMS / REKZTIRP “No recuerdo haberlo planteado de esa manera. Mi trabajo no busca oponerse a otras prácticas, sino definirse por sí mismo en cada caso. Existen muchas buenas arquitecturas, incluso algunas que logran desbordar su propio carácter”. Hace un tiempo dijo que el espacio público es cruel.
“Me refería a un momento específico de nuestra historia nacional, en el que el espacio público entendido como un ambiente compartido se percibía extremadamente cruel, especialmente al ver cómo algunos parecían disfrutar del sufrimiento de otros.
Seguimos un poco en lo mismo”. Arte y arquitectura En su obra hay un cierto desdibujamiento de los límites entre arquitectura y arte. ¿Cómo surge esa manera suya de enfrentar dicho desdibujamiento? “Si creemos que las cosas cargan ideas, en ellas debemos buscar las soluciones. Cuando artistas, ingenieros, constructores y arquitectos se concentran en ellas, cada uno puede abordarlas de manera diversa y pueden ser comp a r t i d a s.
A s í, d e s d e prácticas muy distintas, buscamos construir un panorama común”. Y reconociendo que trabaja con arte, pero “no con cualquier arte”, ¿cómo se da ese diálogo? “Se trata de establecer un diálogo con obras que tengan una carga conceptual clara y una afinidad con la investigación espacial.
Ese intercambio, a veces poco habitual, se da cuando existen puntos en común que permiten enriquecer tanto la arquitectura como la práctica artística”. Al inaugurar el pabellón de la Serpentine Gallery, dijo: “Si no sentimos el peso de la piedra, no tenemos un buen proyecto”. Esa idea del volumen, de la forma de la piedra que apela a cierta memoria geológica es una constante en muchos proyectos del arquitecto y del arte de Marcela Correa, sea la piedra misma, en hormigón o materialidades contemporáneas.
Están en El Mestizo, en la explanada de Viña Vik (con habitaciones que incluso tienen obra de Anselm Kiefer), en la Casa Pite o en el Refugio Meeting Point. ¿Qué opina de la noción de “arquitectura hecha arte”? ¿ Existen límites? “Muchas veces se habla de arquitectura poética o arquitectura artística cuando no es fácil describir simplemente una buena arquitectura o un edificio que se sale de lo habitual, que establece sus raíces fuera de sí”. ¿Qué artistas y arquitectos le resultan particularmente interesantes? “En escultura, me interesan figuras como Louise Bourgeois, Eva Hesse, Rachel Whiteread y Marcela Correa. Y entre los escultores más jóvenes, he visto trabajos increíbles de Tatiana Trouvé y June Crespo. En arquitectura, dentro de mi generación, me interesan oficinas como las de Jan De Vylder, Christian Kerez, Selgascano y Brandlhuber. Todos ellos proponen nuevas formas de aproximarse a la arquitectura y al arte”. Radic mantiene una estrecha relación con las artes visuales. Ha hecho instalaciones como el “Museo en campaña”, que aparecía y desaparecía en el exterior de la galería Gabriela Mistral.
Su fundación abrió su sala de exhibición con la muestra de Eugenio Dittborn “Todas las caras de un rostro”, parte de la cual integra la gran exposición de Dittborn que está desde esta semana en el MNBA de Buenos Aires. Smiljan, ¿y qué destacaría de sus próximos proyectos? “En todos ellos tengo curiosidad en ver cómo se materializan. Existen ciertos grados de incertidumbre en sus formas, y eso hace difícil anticipar completamente sus efectos, lo cual considero positivo.
Algunos proyectos son de mayor escala, como los pabellones para la Feria en Barcelona; otros de escala media, como el hotel Solo en Matarraña o el hotel Stina en Croacia; hay proyectos menores, como unas casas en Suiza o una instalación de un circo pobre chileno en Logroño”. Sobre futuras exposiciones de su fundación, ¿qué tiene en mente? “Por ahora, no tenemos previstas más exposiciones.
Hemos decidido destinar el total del Premio Pritzker a la Fundación de Arquitectura Frágil: un 50 por ciento se orientará a becas para investigadores (alumnos de arquitectura o arquitectos) que quieran trabajar con su archivo, y el resto a sistematizarlo y desarrollar publicaciones”. CIDARNAJLIMS / REKZTIRP conversa con Artes y Letras.
A mayor experiencia, mayores son las posibilidades de experimentar, siempre que uno no se refugie en la repetición de sus propios aciertos” Se trata de establecer un diálogo con obras con arte que tengan una afinidad con la investigación espacial”. “La originalidad radical de su obra” fue destacada por el jurado del Pritzker al elegir al chileno Smiljan Radic. Subrayaron la complejidad de sus obras, que se ubican en “una encrucijada entre la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural”. Su trabajo incorpora nuevas formas de aproximación a la arquitectura y el arte.
Con una intensa agenda que incluye obras en diversos países de Europa, en su breve paso por Santiago, Radic conversa con Artes y Letras. ‘‘A mayor experiencia, mayores son las posibilidades de experimentar, siempre que uno no se refugie en la repetición de sus propios aciertos” ‘‘Se trata de establecer un diálogo con obras con arte que tengan una afinidad con la investigación espacial” Serpentine Gallery: premiada obra en donde “la piedra” es esencial. En Londres, se decidió exhibirla en forma permanente. Centro de artes escénicas NAVE. Smiljan ganó también el Premio al mejor arquitecto menor de 35 años, dado por sus pares.. Busca “eliminar distracciones y que los espacios interiores puedan albergar una vida única”. Viña Vik. Se habla de arquitectura ‘poética’ cuando se trata “de un edificio que sale de lo habitual”