Autor: Pedro Muñoz vecino de sector rural
(viene de la página anterior) vivido gran parte de su vida en el sector rural de Crucero, en Purranque, señaló que la postergación del mundo campesino hace cada vez más difícil permanecer en estas zonas. "Estas alzas evidencian el desconocimiento de las autoridades sobre la vida en el campo y el aba
(viene de la página anterior) vivido gran parte de su vida en el sector rural de Crucero, en Purranque, señaló que la postergación del mundo campesino hace cada vez más difícil permanecer en estas zonas. "Estas alzas evidencian el desconocimiento de las autoridades sobre la vida en el campo y el abandono de su gente. La mayoría utilizamos generadores diésel para extraer agua de pozos profundos, para maquinaria o incluso para tener luz, ya que en muchos sectores no hay electrificación. Ahora tendremos que restringir aún más su uso, lo que afecta directamente nuestra calidad de vida. El alza en los pasajes también es grave, porque muchos trabajan en Purranque o viajan a Osorno, por lo que el costo de vida se dispara. Esto deja a muchas familias pensando en emigrar a la ciudad, lo que a la larga podría significar la desaparición del campo", expresó.
Pedro Muñoz, de 70 años y residente del sector de Junquillar, coincidió en que la vida rural se ha vuelto cada vez más compleja con el paso del tiempo. "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público-cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios, por pequeños que sean, y en las exigencias que dificultan crecer. También en salud y educación, porque al haber menos niños se cierran escuelas. Cuando sube el combustible, a nosotros nos afecta el triple, porque lo usamos para todo: generar electricidad, sacar agua, trasladarnos o abastecernos. Nadie parece considerarnos al diseñar políticas públicas, porque sólo se piensa en las zonas con mayor concentración de población. Hoy se gobierna pensando en la próxima elección y no en el desarrollo integral del país", afirmó.
UNA ALERTA SIN RESPUESTA Margarita Carrillo, presidenta de la Unión Comunal de Puerto Octay, enfatizó que el mundo rural ha sido históricamente invisibilizado. "Para quienes vivimos en zonas rurales, esta alza de combustible nos empobrece aún más, porque no tenemos la opción de dejar de usarlo. Debemos trasladarnos a Osorno para abastecernos, realizar trámites, estudiar o trabajar. Cada viaje no cuesta menos de $10 mil y si eso sel proyecta al mes, el impacto es enorme para economías familiares que ya son frágiles. Esto obliga a muchas personas a migrar a las ciudades, donde también enfrentan condiciones de pobreza. Es como si quisieran que el campo desaparezca, porque los emprendedores rurales no podrán sostenerse. No existen subsidios ni políticas públicas adecuadas para territorios con baja densidad poblacional, pese a su importancia en la cadena alimentaria", afirmó.
Bernardo Bello, presidente de la Junta de Vecinos del sector Llano en San Pablo, indicó que el mundo rural fue el primero en sentir el impacto del alza en los pasajes. "Un aumento de $500 es significativo: ida y vuelta son $1.000 adicionales. Para quienes trabajan en Osorno, eso puede significar cerca de $20 mil mensuales por persona. Si a eso sumamos que todo ha subido, las familias terminan el mes con saldo negativo. En el campo, algo tan básico como el acceso al agua sigue siendo un problema, porque depende de generadores diésel que ahora debemos usar menos. Los sueldos no aumentan y los costos sí. Incluso para los dirigentes esto es complejo, porque muchas veces debemos costear nuestros traslados para asistir a reuniones. Nos citan, pero no siempre tenemos los recursos para ir. Mientras tanto, quienes toman decisiones en Santiago no conocen la realidad de los territorios, y los parlamentarios no levantan la voz por estas problemáticas", cuestionó.
El impacto en el mundo rural también se refleja en la operatividad de distintos servicios, que, ajustados a políticas de austeridad, han reducido la frecuencia de sus programas en terreno, en parte debido al aumento en los costos de combustible para movilizarse hacia sectores apartados. Por su parte, los municipios han debido realizar ajustes presupuestarios.
No obstante, en muchos casos han intentado sostener el apoyo a las comunidades rurales, incluso más allá de sus capacidades, tal como lo reconocen los propios habitantes, quienes señalan que son las administraciones locales las que, en la práctica, han asumido el principal respaldo al mundo rural. 03 "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público -cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios". Autor: Pedro Muñoz vecino de sector rural. "A medida que las ciudades avanzan, el campo queda atrás.
Se nota en el acceso a internet y telefonía, en el transporte público -cada vez más caro y menos frecuente-, en el costo de mantener los predios". HASTA EL ACCESO AL AGUA EN LOS CAMPOS ES COMPLEJO CON EL ALZA. LOS VECINOS DE LOS CAMPOS ASEGURAN ESTAR COMPLICADOS Y SE SIENTEN CADA VEZ MÁS POSTERGADOS.