Autor: Claudio Oliva Ekelund Profesor de Derecho, Universidad de Valparaíso
Columnas de Opinión: ¿Chile entre Quiroz y Parisi?
Columnas de Opinión: ¿ Chile entre Quiroz y Parisi? H e señalado en este espacio que Chile está entre los países que han logrado el récord de dispararse en ambos pies en política, lo que incluso en un mal momento para la democracia liberal no es tan frecuente. La centroizquierda sensata de Aylwin y Lagos fue sustituida por la izquierda radical del Frente Amplio y el PC. La centroderecha igualmente sensata de Piñera lo ha sido por la derecha dura que encarna el Partido Republicano. Pero las últimas semanas han dejado de manifiesto que a ello se suma todavía un tercer factor de degradación. El centro político ya no lo ocupan ni los viejos radicales, ni lo mejor de la DC, ni menos los liberales, que hemos sido incapaces de construir una alternativa exitosa.
Lo hace Franco Parisi, un caudillo demagogo, desideologizado y amoral, que comparte muchos de los perniciosos rasgos de Donald Trump. ¿Qué habría pasado si la reforma fiscal y regulatoria actualmente en trámite hubiera sido negociada entre Alejandro Foxley y Sebastián Piñera -como ocurrió en los 90o entre Ignacio Briones o Gonzalo Blumel y Andrés Velasco -como ojalá alguna vez acontezca? Probablemente, alguna mala idea se habría colado. Pero principalmente la propuesta original habría sido corregida y enriquecida y un amplio respaldo habría asegurado sus efectos beneficiosos. Ahora las cosas partieron mal desde el nombre del proyecto, "de reconstrucción nacional", que asume un discutible diagnósticoy da por obvia una priorización de políticas, que es la del porteño Jorge Quiroz. Ante la ignorancia del Presidente Kast en economía -y mucho más-, y la debilidad de sus equipos en que tanto se insistió, Quiroz ha marcado la pauta. A diferencia de muchos en el gobierno, no es pinochetista ni integrista en lo religioso y su orientación económica puede calificarse de liberal. Pero el suyo es un liberalismo ochentero, que apuesta todo a la reducción de impuestos y la desregulación, es rígido y carece de habilidades políticas. Apoyo la reducción del impuesto a las empresas, su reintegración con los impuestos personales e incluso la invariabilidad tributaria, aunque con cambios relevantes.
Pero en el proyecto hay muchas malas ideas, como un carísimo crédito tributario para la protección del empleo formal, que se prevé muy poco efectivo, o el regresivo aumento de la exención de las llamadas contribuciones. No asegura un mayor equilibrio fiscal.
Y necesita ser complementado con iniciativas robustas en lo demás que requerimos para un alto crecimiento sostenido: educación prescolar y escolar y capacitación de calidad, inversión efectiva en ciencia y tecnología, modernización del Estado y políticas serias y no espectáculos de crueldaden materia de seguridad e inmigración. Derechas e izquierdas han evitado un buen acuerdo en la Cámara de Diputados. Quiroz ha abierto sus brazos a Parisi, en una curiosa pero no incomprensible alianza.
El primero podría obtener medidas que nos beneficiarán -menos de lo que él creeen los próximos años, mientras el segundo ganará con las políticas demagógicas que le den el aplauso inmediato que puede ir abonando la tragedia que sería su llegada a La Moneda. ¿Podrá la discusión en el Senado devolvernos la esperanza? ¡ Ojalá! Autor: Claudio Oliva Ekelund Profesor de Derecho, Universidad de Valparaíso. C Columna