Autor: FRANCISCO GALLEGO Profesor titular PUC-Chile
Usar la evidencia en educación
Señor Director: Ayer se publicaron los resultados TIMSS 2023, que evalúa a estudiantes de cuarto y octavo básico en matemáticas y ciencias.
Esta evaluación, en la que participan estudiantes de Chile y otros 63 países (incluyendo la mayoría de los más desarrollados), presenta resultados preocupantes que reflejan desafíos globales, exacerbados por la pandemia, pero con una tendencia a la baja que ya se observaba antes. En Chile, los resultados tampoco son alentadores. En octavo básico, los avances significativos de la primera década del siglo XXI se estancaron en la segunda.
Aunque en ciencias de cuarto básico hubo un alza entre 2019 y 2023, el puntaje de 2023 es similar al de 2011 Las brechas de género en matemáticas se ampliaron, mientras que en ciencias se reducen en cuarto básico, pero persisten en octavo. Si bien fenómenos similares se observan en países como Estados Unidos, Chile parte de un nivel más bajo, lo que lo hace más preocupante. Esto no debería sorprendernos: pocas de las políticas educativas aplicadas en Chile en los últimos 10 015 años cuentan con evidencia rigurosa que respalde expectativas de mejoras sustantivas.
Es hora de mover la agenda hacia políticas informadas en evidencia y dejar de “inventar la rueda de nuevo”. Podemos comenzar con las recomendaciones del "Global Education Evidence Advisory Panel", que identifica intervenciones efectivas que se pueden aplicar a escala, varias validadas con datos chilenos. Muchas de estas recomendaciones, además, no exigen cambios en el cuerpo docente, lo que facilita su implementación y podría generar avances relativamente rápidos en el sistema educativo.