Buque escuela Esmeralda zarpa desde Valparaíso en su crucero de instrucción número 70
Buque escuela Esmeralda zarpa desde Valparaíso en su crucero de instrucción número 70 H abía familias con banderas, sirenas que resonaban en la bahía y cerca de 1.700 personas mirando desde el muelle cómo la «Dama Blanca» se alejaba lentamente del Terminal Portuario de Valparaíso.
El buque escuela Esmeralda inició su LXX crucero de instrucción con la misma ceremonia de siempre, esa que mezcla orgullo institucional con algo más íntimo: las despedidas de quienes se quedan en tierra mientras sus familiares parten por seis meses al mar. No es un zarpe cualquiera. Es el septuagésimo.
Y en ese número hay décadas de guardiamarinas que aprendieron a navegar en estas cubiertas, de puertos visitados en cinco continentes y de una tradición naval que Chile proyecta al mundo cada vez que la Esmeralda levanta anclas. Una tripulación que refleja cómo cambia la Armada A bordo del buque escuela Esmeralda viajan 269 tripulantes.
El número en sí no sorprende, pero su composición sí dice algo sobre cómo ha evolucionado la institución: 35 mujeres integran la dotación, junto a nueve oficiales extranjeros invitados que se sumarán a la formación durante el recorrido. Los protagonistas principales son los guardiamarinas que acaban de egresar de la Escuela Naval Arturo Prat.
Para ellos, este crucero es el salto entre la formación académica y la realidad ope-. Buque escuela Esmeralda zarpa desde Valparaíso en su crucero de instrucción número 70 La Esmeralda ha participado en eventos similares a lo largo de su historia, y cada vez que lo hace refuerza algo que va más allá del protocolo: la imagen de un país que tiene una tradición marítima sólida y que la proyecta con orgullo. La Dama Blanca como símbolo que trasciende a la Armada Hay algo en el buque escuela Esmeralda que excede lo institucional. No es solo el velero de instrucción de la Armada de Chile: es uno de los pocos elementos del patrimonio naval chileno que genera adhesión popular. Las personas que se reunieron en el muelle de Valparaíso a despedirla no eran todas militares ni familiares de tripulantes. Muchos fueron simplemente a ver zarpar a la Dama Blanca, porque ese espectáculo todavía convoca. Son ocho escalas internacionales, cada una con su propia agenda de actividades protocolares, intercambios y representación diplomática. Porque la Esmeralda no llega a un puerto simplemente a repostar: llega como embajada flotante de Chile, con todo lo que eso implica en términos de imagen país. Esa dimensión simbólica tiene su Uno de los momentos más esperados peso propio. En un país con más de del crucero será la participación del buque escuela Esmeralda en el evento SAIL 250, organizado para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
El 4 de julio, en Nueva York, la nave desfilara junto a embarcaciones de distintos países en uno de los actos marítimos más convocantes del año. cuatro mil kilómetros de costa, la relación con el mar debería ser más profunda de lo que a veces parece en el debate público. El crucero de instrucción del buque escuela Esmeralda es, entre otras cosas, un recordatorio anual de que Chile tiene una historia marítima que vale la pena conocer y rativa. Navegar durante meses en un velero de instrucción, con todas las exigencias que eso implica, es una experiencia que ningún aula puede replicar. La disciplina, el trabajo en equipo bajo presión y la responsabilidad de operar una embarcación de esta envergadura se aprenden haciendo, no leyendo. El itinerario del buque escuela Esmeralda en este crucero cubre más de 13.700 millas náuticas, equivalentes a algo más de 25 mil kilómetros. La ruta comienza en Arica y desde allí cruza hacia el Atlántico para tocar puertos del este de Estados Unidos: Nueva Orleans, Norfolk, Nueva York y Boston. Luego sube hasta Quebec, en Canadá, antes de bajar de regreso por el Canal de Panamá rumbo a Iquique y, finalmente, Valparaíso. El 4 de julio en Nueva York: la Esmeralda en el aniversario de Estados Unidos Para la Armada de Chile, estar en ese desfile no es un detalle menor. Es una señal de presencia en un escenario internacional de alta visibilidad, en un momento en que las relaciones entre Chile y Estados Unidos tienen su propia agenda bilateral en materia comercial y diplomática.. rativa. Navegar durante meses en un velero de instrucción, con todas las exigencias que eso implica, es una experiencia que ningún aula puede replicar. La disciplina, el trabajo en equipo bajo presión y la responsabilidad de operar una embarcación de esta envergadura se aprenden haciendo, no leyendo. El itinerario del buque escuela Esmeralda en este crucero cubre más de 13.700 millas náuticas, equivalentes a algo más de 25 mil kilómetros. La ruta comienza en Arica y desde allí cruza hacia el Atlántico para tocar puertos del este de Estados Unidos: Nueva Orleans, Norfolk, Nueva York y Boston. Luego sube hasta Quebec, en Canadá, antes de bajar de regreso por el Canal de Panamá rumbo a Iquique y, finalmente, Valparaíso. El 4 de julio en Nueva York: la Esmeralda en el aniversario de Estados Unidos Para la Armada de Chile, estar en ese desfile no es un detalle menor. Es una señal de presencia en un escenario internacional de alta visibilidad, en un momento en que las relaciones entre Chile y Estados Unidos tienen su propia agenda bilateral en materia comercial y diplomática.